Día del Canillita: resistir en tiempos difíciles

Golpeados por la crisis económica y el avance tecnológico que relega cada vez más al papel, los vendedores de diarios tienen pocos motivos para festejar. Así y todo, tratan de reinventarse

Rosario, 1903. Cuenta la historia que el dramaturgo y periodista uruguayo, Florencio Sánchez, no sabía qué título ponerle a su nueva obra de teatro, que trataba sobre la vida de un joven humilde que se ganaba la vida vendiendo periódicos. Pensó y pensó, hasta que se acordó de un chico al que habitualmente veía vociferar matutinos en una de las esquinas rosarinas. El muchacho, de piernas muy flaquitas, solía tener sus canillas al descubierto. No dudó: “La obra se va a llamar Canillita”. Quizás sin buscarlo, el escritor también estaba dando origen al término por el que hoy conocemos a los repartidores de diarios. 

En memoria de la muerte de Sánchez, ocurrida el 7 de noviembre de 1910, hoy se celebra el Día del Canillita. Celebración a medias, tal vez, porque se trata de un sector que día a día pelea por sobrevivir frente al avance incesante de la tecnología en detrimento del papel.

“La situación es gravísima. En general, hay falta de inversión por parte de los editores, que en los últimos años comenzaron a inclinarse hacia otros canales de información, como TV, telefonía celular o internet.”, asegura a Pulso Noticias Carlos Palacios, Secretario General del Sindicato de Canillitas de La Plata.

Si bien hubo cierto repunte en la actividad entre 2016 y 2017, gracias a la buena comercialización de artículos de librería, juguetes y autos coleccionables, la crisis económica profundizada a partir del año pasado no hizo más que empeorar las cosas: “Atacó a toda la clase trabajadora, a la clase media que es la que fundamentalmente consume”. 

¿Cómo se las rebuscan los canillitas en este contexto?

— Están subsistiendo. La mayoría de ellos tiene un segundo trabajo o alguien de su familia debe aportar otro ingreso para poder mantenerse. A la actividad va a haber que reconvertirla de alguna forma para que vuelva a ser rentable. Hubo algunas medidas del Ministerio de Trabajo para incorporar nuevos rubros, como la paquetería, que es la entrega de productos comprados en internet. Pero, en este caso, la normativa fue impugnada inmediatamente por la misma Federación de Vendedores de Diarios. Implicaba que la actividad se ramificara, lo cual afectaba a otros sectores que ya hacían ese trabajo, como Correo o Camioneros.

En la regional que abarca La Plata, Berisso, Ensenada, Magdalena, Punta Indio y Verónica la distribución de diarios y revistas es administrada por una cooperativa compuesta por 389 canillitas, quienes se desempeñan en alguna de las 250 paradas o “puestos amarillos” y puntos de reparto.

Palacios destaca que la organización representa un apoyo importante para que la actividad local siga en pie, aunque al mismo tiempo, el decreciente consumo de periódicos genera bajas en el personal: “Hay gente que abandona porque un reparto de 150 diarios, que antiguamente era chico, hoy es enorme. Entonces, como no le alcanza lo que gana, cambia de rubro. Calculamos que el derrumbe en las ventas fue del 30% el último año. Es una caída que no tiene piso”.

De cara al futuro, los canillitas confían en que la figura de Omar Plaini, Secretario General del gremio a nivel nacional, recientemente electo como senador bonaerense, será una vía importante para canalizar sus reclamos. “Aspiramos a conseguir otro ámbito de discusión, que haya gente que nos escuche. Es algo que perdimos en el último tiempo”, anhela el referente gremial en nuestra ciudad.

—Teniendo en cuenta el avance tecnológico que parece no detenerse ¿Qué escenario vislumbras para los canillitas dentro de, digamos, 20 años? 

—Creo que el ser humano nunca va a resignar quizás su mayor avance, que es la lectura y la escritura, aún cuando el grueso de la población lea cada vez menos y todo se reduzca a un título o un párrafo en el celular. Confío en que esto no afecte al punto de que desaparezca nuestra actividad. Haremos todo lo posible. Hoy tenemos la posibilidad de visibilizar la crisis y eso implica que debamos tener una mayor unidad dentro del colectivo para poder salir a la calle y mostrarnos. En este contexto, veremos cómo podemos dar nuestra propia batalla.

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