De Colombia al 34° Encuentro: las Madres de Soacha vienen a contar su historia

Hace once años, sus hijos fueron asesinados y declarados falsamente como guerrilleros dados de baja en combate por el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe. Este fin de semana estarán en La Plata para participar del histórico evento feminista y nutrirse de experiencias que las inspiren en su incansable pedido de justicia

Por Lautaro Castro

Las Madres de Soacha representan todo un símbolo de lucha y resistencia contra los crímenes y el terrorismo de Estado en Colombia. En 2008, estas mujeres sufrieron la pérdida de sus hijos a manos del gobierno del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, que en el marco del conflicto armado contra la guerrilla incentivó la eliminación indiscriminada de jóvenes en situación de vulnerabilidad para engrosar la lista de “enemigos” caídos por las fuerzas armadas.

La necesidad de presentar resultados favorables a la opinión pública en su cruzada contra el terrorismo fue lo que instó al uribismo a declarar como “positivos” de guerra a 19 jóvenes que en los hechos eran “falsos”, ya que nada tenían que ver con la confrontación armada. De allí surgió la denominación “falsos positivos”, como una forma de definir a las víctimas de una de las mayores violaciones a los derechos humanos del siglo XXI en Latinoamérica.

Con el objetivo de seguir visibilizando su pedido de justicia, tres madres visitarán el país del 10 al 17 de octubre para encabezar distintas actividades, charlas y entrevistas. Además, aprovecharán para participar del 34º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries, a desarrollarse este fin de semana en La Plata. Ellas son Doris Tejada, Carmenza Gómez Romero y Ana Adelina Páez. 

“En su país están invisibilidades, hasta han sido burladas y maltratadas. Entonces es vital que puedan venir a nutrirse de toda la lucha popular que hay aquí, a conocerla de primera mano”, explica a Pulso Noticias Yenifer Galindo, integrante del colectivo Colombia Humana La Plata, que gestionó la visita de estas mujeres.

Dentro de las acciones que las Madres de Soacha llevarán adelante durante su estadía en Argentina, se destaca el intercambio que tendrán con las Madres de Plaza Mayo, acompañándolas en la tradicional ronda de los jueves. Posteriormente, se reunirán con la referente de derechos humanos, Nora Cortiñas

En cuanto a su participación en el 34° Encuentro, asistirán al conversatorio feminista y disidente en el Centro Político y Cultural Olga Vázquez (viernes 11), acompañarán la marcha de inauguración desde el Parque Alberti al Estadio Único (sábado 12) e intervendrán en la Mesa Latinoamericana Feminista, en Plaza San Martín (domingo 13). 

En lo que será su primera experiencia fuera de Colombia, Doris, Carmenza y Ana podrán viajar gracias a la ayuda de muchos compatriotas que apoyan su causa. “Nos parecía importantísimo que, en el marco del encuentro de mujeres, pudieran venir y contar su historia de lucha. Va a ser algo histórico y maravilloso. A partir de todos estos espacios en los que formen parte, la idea es crear una comisión de trabajo y solidaridad que garantice un buen proceso de búsqueda de justicia”.

Después de Bogotá, Soacha es el municipio más poblado del departamento de Cundinamarca, en el centro país, con 556.000 habitantes. Vulnerable social y económicamente, esta zona periférica de la capital fue la elegida por militares para engañar a 19 jóvenes con promesas de trabajo. Bajo el argumento de que se desempeñarían en fincas, los trasladaron de su lugar de origen para luego vestirlos con uniformes camuflados y asesinarlos. Los cuerpos aparecieron días después en Ocaña, departamento de Norte de Santander.

—¿En qué estado se encuentra la causa de estos crímenes?

—Solo algunos de los responsables fueron juzgados por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), organismo creado luego del Acuerdo firmado en La Habana en 2016. La lucha se centra ahora en que todos los casos de falsos positivos pasen por esta instancia. Es innegable que este crimen atroz fue cometido; lo reconocieron con su testimonio algunos militares de rangos bajos, hoy exiliados y acusados de traicionar al ejército nacional.

Uno de los aspectos que presenta mayor gravedad en relación a estos crímenes de Estado cometidos por el gobierno de Uribe es que estuvieron motivados por beneficios personales, como permisos, ascensos o incentivos económicos que obtenían los militares por presentar más “bajas” en combate.

En este punto se amparó el ex candidato presidencial Gustavo Petro, quien en sus tiempos de senador recordó la Directiva Ministerial 029 de 2005, firmada por el Ministro de Defensa Camilo Ospina Bernal, que consistía en ofrecer 3.800.000 pesos (unos $1900 dólares) por cada guerrillero o paramilitar muerto. Para Petro, esto supuso un aliciente para asesinar civiles indiscriminadamente.

—¿Siguen existiendo casos similares a los de Soacha en el resto del país?

—Sí. Justamente por eso es que la lucha de estas madres es tan importante. Ellas fueron quienes destaparon la olla de los falsos positivos. Cuando fueron a hacer la denuncia luego de perder a sus hijos, pronto descubrieron que no se trataban de casos aislados. Se han registrado unos 10.000 en todo Colombia y lamentablemente siguen sucediendo al día hoy. 

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