Las 13 primaveras sin Julio López

En medio de una multitudinaria marcha, Pulso Noticias dialogó con Gerardo Dell´Orto, hermano de Patricia, compañera de militancia de Julio López y detenida junto a él en el Pozo de Arana

Por Paulina Tarantino

Aunque vive en Capital Federal, Gerardo Dell´Orto se viene todos los 18 de septiembre para La Plata, hace ya 13 primaveras. Para sacar fotos, para saludar a gente entrañable y para pedir justicia por Jorge Julio López, el único ser humano que desapareció dos veces, el primero en democracia.

Depende el contexto político en que estemos, los medios pueden trasmitir en vivo o no; venirse hasta la ciudad y mostrar la marcha que reúne a miles de personas transitando un habitual recorrido desde Plaza Moreno -pasando por los Tribunales Federales- hasta llegar a Plaza San Martín, epicentro de los edificios gubernamentales.

Ayer, en medio de este ritual, me crucé con Gerardo: de profesión fotógrafo, uno de los hermanos menores de Patrica Dell´Orto, de cuyo fusilamiento fue testigo Julio López, mientras lloraba y observaba por una hendija lo que ocurría en aquel patio atroz del Pozo de Arana. El 10 de noviembre de 1976, el día en que todo cambió. “Mirá, si vas a mi casa decile a mis padres y a mi nena donde estuve”, le había dicho Patricia antes de que se iniciara la matanza dirigida por el comisario Miguel Etchecolatz. Ellos habían militado juntos en la Unidad Básica La Maestre de Los Hornos, junto a su marido Ambrosio Di Marco y su amigo Pastor Asuaje. “Por eso cuando Pastor y López se reencuentran y se reconocen vivos años después, López le cuenta lo que había pasado con mi hermana y Ambrosio”, dice Gerardo. “Después Pastor -que lo conocía de chico por ser amigo de mi hermana- me trae la noticia a mí y fue muy duro la verdad, fue ponerle fin a la desaparición y confirmar su muerte”, relata. 

Fotos Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

Sin embargo, pasaron muchos años tras la democracia para que Gerardo pudiera reunirse con López, “me tomé mi tiempo para enfrentar la situación, pero lo fui a conocer y me contó todo”, expresa, “todo lo que atestiguó en el juicio y que contribuyó al esclarecimiento de los crímenes de lesa humanidad llevados a cabo por Etchecoltaz”, afirma. Pero lo inesperado fue otra cosa: yo iba a dispuesto a encontrarme un relato de muerte y me encontré con la vida, porque López me contó que Patricia le hablaba de su hija”, dice.

La segunda desaparición del testigo aquel 18 de septiembre de 2006 provocó varias reacciones en la sociedad. Se necesitaba mucha claridad política para poder afrontar la situación y por suerte personas como Nilda Eloy, compañera de López, parte de la querella e integrante de la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos de La Plata, la tenía: “Se lo llevaron”, dijo enseguida.

“Con el tiempo yo sentí lo que sentíamos los familiares en la época de la dictadura ante las desapariciones, pero al principio no podía digerirlo entonces salí a buscarlo; lo busqué un buen tiempo para ver si estaba en algún lugar”, cuenta Gerardo.

Ahora que ya pasaron 13 años, lo busca acá, en la mirada reivindicativa de una ciudad que lo grita y aclama por las calles. “El Estado falló, la justicia se expidió y también falló al no cumplir, pero estamos acá, lo vamos a seguir reivindicando; él nos dio lo que siempre pedimos los familiares: memoria, verdad y justicia”, concluye.

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