Samper: “Es un campanazo de alerta; la paz no está cerrada”

Ernesto Samper, ex presidente de Colombia y ex sec. gral. de Unasur. Ph Prensa Samper.

Por Lucio Garriga O., Federico Larsen, Francisco Castaño y Juan I. Aréchaga de Ombelico

A tres años de la histórica firma de los Acuerdos de Paz entre el Estado colombiano, entonces bajo la presidencia de Juan Manuel Santos, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), lo pactado sufrió su revés más importante: un grupo de la antigua guerrilla decidió volver a la clandestinidad, retomar las armas y declarar el comienzo de la “segunda Marquetalia”, en tanto que la primera fue el nacimiento del grupo armado a comienzos de la década de 1960.

El retorno a las armas de un grupo minoritario de las FARC era una posibilidad existente ya que, desde la asunción del actual presidente Iván Duque –quien supo oponerse a los acuerdos desde un principio–, se incumplieron una gran parte de los compromisos firmados por el Estado. Entre ellos, el de asegurar la vida y la integridad física de los guerrilleros: 135 ex combatientes han sido asesinados desde la firma en La Habana hasta el 2019, según indica el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).

Además, a ello se le suma el incumplimiento del reparto de las tierras, la falta de desarrollo y de infraestructura en las regiones más olvidadas del país, la insuficiencia de las políticas públicas para reinsertar a los combatientes en el día a día colombiano y la lentitud gubernamental en la sustitución de los cultivos ilícitos. A raíz de estos incumplimientos y problemas, en el vídeo de presentación de la nueva guerrilla, el comandante disidente Iván Márquez, aseguró: “La historia registrará en sus páginas que fuimos obligados a retomar las armas”.

El resurgimiento del conflicto armado, que ya tiene más de 50 años de historia y que ha provocado la muerte de más de 220 mil personas y el desplazamiento interno forzado de más de 7 millones de habitantes, agrava una actualidad nacional crítica. Hoy, Colombia está marcada por el asesinato de líderes sociales: 462 líderes han sido asesinados entre el 1 de enero de 2016 y el 28 de febrero pasado, de acuerdo a la Defensoría del Pueblo colombiana.  A la vez, han sido asesinados 5 candidatos a las próximas elecciones municipales de octubre.

Asimismo, Colombia no solo sufre profundos problemas internos. Además, tiene un frente internacional abierto con el gobierno de Nicolás Maduro, a quien acusa de albergar y ayudar a los guerrilleros de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Estos dos países, especialmente desde la llegada de Hugo Rafael Chávez Frías a Caracas, han tenido muchas diferencias políticas que han generado crisis bilaterales, una de las cuales estuvo al borde de la resolución militar a raíz de las acusaciones y discrepancias mutuas que existían entre el propio Chávez y el ex presidente colombiano Álvaro Uribe.

En estos momentos, las diferencias surgieron a partir de las denuncias que el gobierno de Colombia efectuó contra Venezuela, al acusarla de albergar a “terroristas”. En la dirección opuesta, Caracas denunció a Bogotá de facilitar actividades de “grupos terroristas” que pretenden acabar con el gobierno de Maduro. Estas divergencias han subido a un tono preocupante en la última semana, cuando Maduro declaró el “alerta naranja” y movilizó a un nutrido contingente de efectivos de las fuerzas armadas a la frontera con Colombia, ante lo que consideró un posible complot colombiano para llevar a cabo un “falso positivo” en dicha frontera.

La vuelta a las armas de un grupo de las FARC y las tensiones que crecen con Venezuela  –por ahora de forma verbal pero con consecuencias impredecibles–, provocan una agudización de la crisis social que vive Colombia y una posible profundización, especialmente de forma internacional, de la crisis venezolana.

Sobre todos estos temas, L´Ombelico del Mondo dialogó con el ex presidente de Colombia y ex Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper,  quien responsabilizó al presidente Duque por el fracaso de los Acuerdos de Paz y quien afirmó que la decisión de Iván Márquez y sus seguidores “es un campanazo de alerta para que el país se dé cuenta de que la paz todavía no está cerrada”. Además, el ex presidente expresó su “preocupación” por la escalada de tensiones que existen entre Bogotá y Caracas, y sostuvo que la Unasur, hoy paralizada por las políticas de los actuales miembros, “habría sido un excelente instrumento” para la resolución de los conflictos, en tanto que uno de sus “factores fundacionales fue la defensa de la paz”.

Para leer la entrevista completa dirigirse al siguiente enlace:

E. Samper: “Es un campanazo de alerta; la paz no está cerrada”

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