La historia de un taller de restauración de pianos

Fotos Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

El reconocido equipo de “Skrt Pianos” se traslada del centro hacia las afueras de la ciudad. En una entrevista con Pulso Noticias, Martin Skrt explicó su historia como Técnico Afinador y las historias del instrumento durante la inundación del 2 de abril: “Aprender a afinar de oído me cambió la vida, me transformó en un fanático”

Por Ramiro Laterza

Fue la necesidad y la curiosidad que llevaron a Martin Skrt a encontrarse con el piano. Una persona de aquellas que “meten mano”, un artesano de toda la vida que utiliza herramientas y artefactos para arreglar o restaurar lo que este a su alcance. Ese perfil, junto al estudio autónomo, el amor por la música, la prolijidad y la paciencia lo convirtieron en un Técnico Afinador de Pianos.

Cursaba su segundo año de la carrera de Música en la Facultad de Bellas Artes: “quería comprarme un piano pero era inaccesible a mi presupuesto, un afinador vio que me daba maña y me vendió uno desarmado…logré hacerlo sonar y me encantó”, explica Martín sentado en un banco entre las repisas con cajas embaladas y un piano de cola puesto de costado, al que cada tanto le pega con los dedos en la cuerda del MI.

Martin Skrt en proceso

Desde hace más de diez años estableció Skrt Pianos, el taller de restauración en la zona de Plaza Malvinas en una antigua casa en la que hoy ya tiene todo preparado para, de a poco, mudar el taller a Parque Sicardi. En las redes sociales se pueden encontrar los datos para comunicarse y cientos de fotos y videos del proceso de restauración.

La historia comenzó con que aquella persona que le dio el piano desarmado, después de mucha insistencia lo tomó como aprendiz: “es un oficio muy celoso”, explica. Luego, con curiosidad, mucho estudio, práctica y algunos viajes lo profundizaron en el camino de la restauración de este instrumento de percusión y de cuerdas inventado en Italia a comienzos del siglo 18, pero cuya industria se fortificó en Alemania y continuó allí teniendo sus maestros y artesanos más valorados.

Martín tuvo la posibilidad de ir dos veces a Alemania para aprender con un maestro: “me cambió la vida porque aprendí a afinar de oído y muchas cosas de la “regulación”… me transformé en un fanático”, resume sincero. La regulación, explica, es “como poner a punto un motor… todo el proceso desde el dedo hasta que el martillo le pega a las cuerdas, poner a punto para que todo sea igual: el peso, la resistencia”. Afinar “de oído” es un método que pocos logran y que según este artesano “te lleva 10 años, que todavía no terminé de transcurrir”.

Afinación a domicilio, restauración completa en taller

En general los pianos pueden ser de cola (de distintos tamaños, donde las cuerdas y la caja de resonancia se encuentran en posición horizontal y que tienen una tapa superior que se puede abrir y los sonidos salen al exterior sin barreras). O los pianos verticales (o de pared), que tienen las cuerdas, los macillos y la caja de resonancia en posición vertical, perpendicular al suelo.

Además de la clásica afinación, que se hace a domicilio, como cualquier otro tipo de mantenimiento, en el taller de Skrt Pianos se realizan diferentes trabajos de restauración: “afinar es solo como ponerle nafta al auto, acá armamos las cuerdas, reconstruimos el teclado, hacemos todo”, explica Martín.

Y para reforzar la palabra, su compañero de trabajo, Luciano Schroh, agrega que desde hace tres tres años que comenzó en el taller y que aprende generalmente con la práctica: “me ha costado encontrar bibliografía que no sea en inglés…estudio de algún material que prepara Martín y en realidad aprendés mucho en la práctica y ahí se va abriendo el panorama”.

Luciano aprendiendo día a día

Al comienzo “Lucho” hacía carpintería, lustre y acabado, todo lo que tiene que ver con el mueble pero ahora pasó a trabajos con “la maquina”, restauración de teclados, etc.

Respecto a los mencionados celos del oficio, opina: “desde que entré acá nunca sentí que sea un oficio celoso….siento que el conocimiento en este Taller está dado, hay que aprenderlo, Martín tiene una vieja escuela de oficio, implica esfuerzo, dedicación, la cabeza puesta en que la cosa esté bien hecha”.

A tal punto ha llegado la restauración y la experiencia en este taller platense que hasta se han visto con la necesidad y la capacidad de inventar sus propios repuestos y herramientas para cierto tipo de arreglos: “Acá hay muchas herramientas hechas por nosotros, incluso en 2014 me compraron una desde Alemania”, cuenta Skrt orgulloso. “Hay pequeños repuestos que vienen de a cientos y tenes que comprarlos y sino tenes que hacerlos, ahí nace esa necesidad de inventar herramientas”, cuenta Lucho.

“La inundación cambió la vida del taller”

Aquel 2 de abril que cambió la vida para toda la ciudad, no fue la excepción para este Técnico Afinador y restaurador de pianos. Al día siguiente, cuando toda la comunidad comenzó a ver lo que había sucedido, a poner manos a la obra de lo que quedó y a conocer aquel cínico juego de las cifras de fallecidos, Martín decidió ayudar con lo que sabía: “Puse un anuncio en redes sociales ofreciéndome para pasar por las casas a desarmar los pianos para que se sequen”. En un día tuvo 126 compartidos, dentro del círculo de luthiers, músicos y amigos. “Mi teléfono explotaba, lo hacía a voluntad, quería darle una mano a la gente con algo que no sabían qué hacer, porque estaban con otras prioridades”, explica.

El trabajo, casi de enfermero, era: “anotaba la dirección de la gente, pasaba, sacaba las teclas de los pianos, ponía aceite a las cuerdas y me iba a otra casa”. De esos días surgieron otros cientos de anécdotas: “Ayer fui a ver un piano y la dueña me contó que desde la inundación que no me ubicaba, era una de esas casas que pasé aquellos días”.

“Vi cosas horribles, los pianos eran solo un detalle”, reconoce y recuerda Martín. Los pianos arruinados por la inundación siguen apareciendo en el taller hasta el día de hoy: “un piano que se había inundado lo dimos vuelta, estuvo una semana prensado… ahora lo pusimos en pie y empezamos a trabajar la máquina y el teclado, estaban las teclas partidas… el piano se deshace todo cuando se inunda”, explican el maestro y el aprendiz. “Con que le entre 30 cm de agua ya se perjudica un montón, se despega el puente y se mojan las bordonas”.

Lo que viene: un taller a medida y un viaje de estudio

En unos doce años de trabajo autónomo, el equipo Skrt ha tenido sus hitos: realizaron eventos con músicos reordenando todo el taller, pasaron la inundación, y ahora se viene la mudanza hacia las afueras de la ciudad con grandes perspectivas… pero Martín aún desea seguir aprendiendo, y por eso piensa viajar al Brasil. “Quiero ir a trabajar un tiempito con un técnico que es un capo… vos podes ir a hacer cursos a fábricas, pero trabajás con pianos nuevos, yo prefiero ir con un restaurador… ese es mi trabajo”, señala y agrega que mayormente los pianos son alemanes, los nacionales no les hacen competencia: “están hechos con mucho amor pero la industria, el oficio y las maderas que tienen los alemanes son otra cosa”.

Además, cuentan ambos con orgullo, que tuvieron una compañera restauradora en el taller que decidió llevar la misma “escuela” a la ciudad de Tandil. “Cuando Ana llegó tenía grandes conocimientos de madera, era artesana de toda la vida… en los últimos años le empecé a enseñar a regular y afinar, así que hoy tiene un conocimiento integral del instrumento”, resume Martín y agrega que ahora Ana va a ser la única afinadora y restauradora de la ciudad a la que llegó. Y Lucho agrega: “además no es tan común en este ámbito, que es bastante machista, que haya una restauradora mujer”.

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