“Rodolfo Walsh, el documental” llega a La Plata

El film, que aborda integralmente las distintas facetas de Walsh como escritor, periodista y militante político, se exhibirá hoy a las 18 en la sede del Sindicato de Prensa Bonaerense. Pulso Noticias habló en la previa con su director, Esteban Cadoche

Por Lautaro Castro

Rodolfo Walsh siempre ha sido un faro, no solo para el oficio periodístico sino también para la militancia política. Ambas facetas lo marcaron a fuego y es imposible pensar una disociada de la otra. De esa idea partió Esteban Cadoche, director de “Rodolfo Walsh, el Documental”, para contar la etapa más intensa en la vida del escritor desaparecido en marzo de 1977 durante la última dictadura militar. El film se proyectará este jueves a las 18 en la sede del Sindicato de Prensa Bonaerense (11, 39 y 40), con entrada libre y gratuita.

Cadoche, de 61 años, nació en Santa Fe y es abogado. Su interés por revalorizar la figura de Walsh nació durante sus años de docencia en la Facultad de Derecho, donde daba clases de Historia Argentina: “Trabajaba mucho sus textos. En algún momento, se me ocurrió que era una de nuestras mejores historias individuales y colectivas y que merecía ser contada en lenguaje audiovisual. Ya se habían escrito muchos libros sobre él y faltaba un documental que narrara su historia completa”.

Es así que el abordaje elegido por el realizador comienza con los primeros trabajos de literatura de no ficción de Walsh, con Operación Masacre (1957) como su obra más emblemática, pasando por su participación en Prensa Latina, la agencia de noticias de la Revolución Cubana de la que fue uno de los fundadores, hasta su activa militancia política en el brazo armado peronista y Montoneros, que culminó con el ataque y posterior captura a cargo de un grupo de tareas de la ESMA. 

La realización del documental le llevó a Cadoche unos quince años, ya que no siempre contaba con los suficientes recursos para costear sus viajes a Buenos Aires, alojamiento, alquiler de cámaras, entre otros gastos. Pese a las limitaciones, cumplió con su tarea y pudo contar con el testimonio de personas muy cercanas a Walsh, como es el caso de Eduardo Galeano, Miguel Bonasso, Rogelio García Luppo, Roberto Baschetti, su hija Patricia, entre otras. Lilia Ferreyra, última pareja del escritor, se había comprometido a participar, pero falleció poco después.

Luego del trabajo de todos estos años y de haber hablado con personalidades importantes de su entorno ¿cómo definirías a Walsh, más allá de todo lo que sabías de él previamente?

—Era un tipo con una especie de mandato imperativo en la búsqueda de la verdad. Cuando él empezó a escribir Operación Masacre, no tenía ninguna relación personal ni mucho menos política con las víctimas. No tenía nada que lo acercara, salvo la condición humana. Lo que primó es la imposibilidad de convivir con la atrocidad que había sucedido. Él arriesgo su vida en total soledad y eso es algo inusual que lo distingue. Lo mismo ocurrió en el último tramo de su vida: eligió quedarse en el país pese a que tenía la oportunidad de escapar.

Además de su ya famosa Carta Abierta a la Junta Militar, que denuncia el accionar represivo del autoproclamado Proceso de Reorganización Nacional, Cadoche destaca entre los últimos legados del periodista un aspecto poco abordado como lo es su postura con respecto a la conducción de Montoneros. Él lo explica: “Walsh planteó una crítica bastante profunda. A él lo desvelaba la preservación de la vida de los militantes. Intentó, sin conseguirlo, que se corrigiera el rumbo. Que no fuera un planteo de una guerra de aparato, absolutamente militarista. La agrupación había pasado de ser una vanguardia revolucionaria a –como él decía- una patrulla perdida”.

¿La figura de Walsh está realmente presente en la sociedad argentina?

—Creo que no está en el lugar donde debería y también un poco por eso es que hice este trabajo. Fuera de la militancia, el periodismo y, en menor medida, el mundo de las letras, es alguien relativamente desconocido. Tras el retorno a la democracia, creo que hubo una especie de vaciamiento o neutralización de la figura de Walsh. Como que se reivindicó a un excelente escritor que fue víctima de la dictadura y nada más, soslayando la militancia revolucionaria que fue central en su vida. Con aquello de la Teoría de los dos demonios, no parecía muy prudente reivindicar ese aspecto.

La proyección de “Rodolfo Walsh, el documental” se da en el marco de los programas de la Secretaría de Capacitación y Cultura del Sindicato de Prensa Bonaerense, en el año del 60° aniversario de la obtención de su Personería Gremial.

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