Unió sus dos pasiones y abrió una peluquería literaria

Laura comenzó hace un año el emprendimiento que reúne una peluquería y una biblioteca. Se llama Chispa y allí las clientas conocen nuevos relatos, intercambian textos, debaten y se divierten junto a una de las autoras de los mismos: su peluquera 

Por Ramiro Laterza

Laura siempre fue peluquera. Desde chiquita ya estilaba peinar a amigas y familiares y ya a los 16 años pidió que la anotaran en un curso: “lo hacia como un hobby, así como otres hacían patín o dibujo”, cuenta sentada en el sillón de espera de su “peluquería literaria”. Un pasillo largo desde la calle y, al llegar, murales, paredes de colores, el sillón de dos plazas junto a una biblioteca: Cortázar, Claudia Piñeiro, Borges, fanzines, editoriales platenses. Frente al mueble hay una silla movible alta que apunta a un espejo, y a su lado el lavacabezas violeta.

En este emprendimiento no solo se trata de ir a hacerse un corte o un peinado, sino que se resignifica la experiencia, con charlas, mates, risas, debates y… lectura. “En el curso me preguntaban si iba a ser peluquera pero a mi también me gustaba mucho leer y escribir, ´¡ponete una peluquería literaria!´ me bromeaban siempre”, dice y se ríe a carcajadas Laura mientras cuenta su historia. “Tenía que unir las dos cosas que me gustaban pero que no tenían nada que ver”, agrega.

Luego terminó el colegio y se anotó en Letras, en la Facultad de Humanidades de la UNLP: “el trabajo en peluquerías y a domicilio ya me servía como una herramienta de trabajo para mantenerme”. Avanzó en la carrera, probó dando clases aunque no le gustó, a la vez se perfeccionó en otros cursos de peluquerías, siguió trabajando con la tijera y el secador, hasta que decidió hacerle caso al chiste recurrente de su vida: empezó a imaginar y atraer el espacio donde quería trabajar.

“Usualmente, en las peluquerías hay ambientes que son hostiles, es difícil encontrar un lugar donde una se puede sentir cómoda, tanto para quienes van como quienes trabajan allí… la tele con un programa de música de reguetón y perreo, revistas de la farándula”, describe y este cronista agrega: en las de hombres revistas de fútbol, charlas inconducentes…

Imagina lo que quieras y atraelo

Laura tuvo que sobrepasar el primero de los emprendimientos, una peluquería con una amiga en 2017 que no funcionó: “fue un mal año para todo el país y todos los comercios, ya nos dábamos cuenta cuando la abrimos que no era el momento”, recordó.

Pero finalmente puso el cuerpo en acción y armó la peluquería literaria en su propia casa, puso un techo en el patio, llevó una buena selección de libros, llenó de colores y murales, los elementos de corte y peinado, y abrió “Chispa”, la peluquería literaria donde recibe clientes que no solo pasan por la silla frente al espejo, sino que también leen, charlan y ríen, entre clienta y peluquera.

“Estoy muy contenta, se crece de a poco, y ya pude pagar la inversión… me interesa que la gente que llegue a la peluquería no sea por casualidad, sino termino en el mismo círculo de la incomodidad que evito…que la gente se acerque por lo literario, o por ciertos acuerdos tácitos… por ejemplo, yo soy abiertamente feminista”, intenta explicarse de algo aún no resuelto, pero que tiene su lógica.

“Charlo con la persona, trato que lo pase bien, que se vaya contenta, por ejemplo cuando vienen a hacer un cambio de look pregunto ´qué estás buscando con el cambio´… una especie de terapia”, se ríe nuevamente y agrega: “a todos, todes los peluqueros nos pasa eso”. Por todo esto, la atención es personalizada, y advierte: “se trabaja con turnos, no atiendo a tres personas a la vez por ejemplo”.

Además es, como ya se dijo, experimentada en lo que hace: color, corte, permanente, reflejos, colores fantasía, tratamientos de keratina, botox, ordenador, molecular, alisados… son algunas de sus especialidades.

Lecturas

Las clientas, futuras amigas, tienen a disposición una biblioteca cargada de cuentos, relatos, textos feministas, poesía: “la gente lee quizás cuando hay una breve espera, o si vienen de a dos y una espera… elegí poner algunos textos cortos también… es un disparador, intercambiamos autoras, textos”, explica Laura haciendo un balance de lo vivido durante el primer año de su particular proyecto.

Además “Chispa” es punto de venta de Galiarte, una editorial platense, y en el sector de fanzines de la peluquería están allí los propios textos de Laura, volcados en fanzines: “escribo relatos, narraciones, el feminismo es algo que nos atraviesa en general”.

También recomienda textos y, cada tanto, rota libros: trae algunos de su biblioteca personal y los cambia con algunos que ya estuvieron un tiempo en el emprendimiento.

Las paredes están mayormente con murales del artista local Luxor, entre ellos, la cara inmensa de Simone de Beauvoir. Llegada la primavera Laura va a realizar algunos eventos para abrir el lugar. “Habrá juegos, bebidas, algunos libros, charlas”, cuenta entusiasmada. Para pedir un turno las redes que maneja Chispa son el Facebook, Instagram en @chispapeluquerialiteraria y por Whatsapp 221-5894045. La dirección, por Inbox.

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