Face App: ¿Por qué recomiendan no usar la aplicación de moda?

Se trata del programa que nos convierte en viejos y que se descargó masivamente en la última semana. Especialistas advierten que tiene una política de privacidad bastante estándar, lo que implica riesgos para los usuarios. El precio de divertirse gratuitamente

Hay un problema en el que todos caemos. Cada vez que nos abrimos una cuenta en una red social o descargamos una aplicación en nuestros celulares estamos aceptando los términos y condiciones de ese producto y, con ello, la política de privacidad. Pero claro, salvo algunas excepciones, ninguno se pone a leer en detalle la letra chica de ese acuerdo que se establece cuando damos “aceptar”.

Estos últimos días una aplicación que convierte nuestra imagen en adultos mayores se convirtió en una atarcción masiva. Sus creadores, desarrolladores rusos, dicen que se utiliza una forma de inteligencia artificial (IA) conocida como red neuronal, y que sirve para escanear rostros y hacerlos más jóvenes, mayores, de otro sexo o más atractivos. La aplicación inmediatamente tuvo una gran repercusión en todo el mundo, dado que mantiene un realismo fotográfico indudablemente llamativo.

Pero el problema que no está del todo claro es qué sucede con los datos que el usuario le otorga a la App, algo que precisamente se “acuerda” al aceptar la política de privacidad de cada plataforma. En este caso, la empresa deja un amplio margen de maniobra. Según el comentarista tecnológico conocido en Twitter como Stilgherrian, “esta es una política de privacidad bastante estándar, que efectivamente no ofrece ninguna protección en absoluto”.

Por empezar, una de las normas de uso que el usuario acepta en este tipo de contratos es que si FaceApp vende su negocio, también los datos de los usuarios van para ese comprador. Mientras tanto, enormes cantidades de datos personales son volcados en la aplicación sin saber cómo podrán ser usados en un futuro. Por ejemplo, para algún programa de reconocimiento facial.

Por su parte, Camilo Gutiérrez, jefe del laboratorio de investigación de ESET Latinoamérica, una compañía que desarrolla soluciones de seguridad, advirtió que cuando se revisan las peticiones de la aplicación, “es claro que lo que buscan es armar un perfil del usuario para compartirlo con terceros, sin fines maliciosos, sino para conocer los gustos de éste, a dónde ingresa, qué tipo de información busca y de esa manera, por ejemplo, determinar qué publicidad mostrarle en su dispositivo móvil”. Y es que para empezar a usarla hay que “Permitir acceso completo a la red, ver conexiones de red, recibir datos de internet”, entre otros requisitos.

A su vez, el abogado Michael Bradley, de Marque Lawyers, advirtió que, como muchas cosas gratuitas en el mundo de la tecnología, los usuarios deben tener cuidado. “Cualquiera que haya puesto su cara on line junto con su nombre y otros datos de identificación (por ejemplo, cualquier persona con un perfil en medios sociales o un perfil en un sitio web), ya es muy vulnerable de ser capturado digitalmente para futuros usos de reconocimiento facial”, sostuvo el especialista al sitio australiano ABC.

Por su parte, el presidente de la Fundación Australiana de Privacidad, David Vaile, fue más tajante y sugirió dejar de usar la aplicación. “El reconocimiento facial se está convirtiendo rápidamente en uno de los elementos clave de la identidad digital y, por lo tanto, las personas deberían considerar la posibilidad de proteger su imagen facial de la misma manera que deberían proteger otros elementos de su identidad, como su fecha de nacimiento, número de contribuyente y demás”, indicó.

Sucede con esta aplicación, pero también con muchas otras que ya utilizamos desde hace años, como es el caso de Facebook, Instagram y el propio Whatsapp, todas empresas del mismo dueño.

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