Vapores de tango en las diagonales

La historia de Tangor, uno de los exponentes del 2×4 en la ciudad, es tan corta como intensa. A fuerza de reconocimientos, se hicieron un lugar en la escena local y este viernes 12 de julio traen sus canciones a Casa Pesci (53, 5 y 6).

Cuando se habla de tango, las miradas suelen apuntar a Buenos Aires o Montevideo, ciudades por excelencia del género.  Sin embargo, hay otros pagos que también tienen lo suyo. Como La Plata, donde el grupo Tangor desanda su camino desde hace siete años con una propuesta que recoge lo más tradicional del 2×4, aunque sin dejar de lado lo moderno. 

“Tangor es el nombre de un tango de Alejandro Rodríguez, nuestro pianista y Director Musical. Pero a su vez, nosotros lo definimos como una especie de vapor de tango, una sensación que queda en el aire después que suena un tango”, asegura Cynthia Aguirre, vocalista del sexteto que además integran Bruno Cabadas (Bandoneón), Diego Amerise (Contrabajo), Nehuén Ercoli (Guitarra) y Eliana Vázquez (violín).

Todas las expectativas del grupo están puestas en su próxima presentación, que será el viernes 12 de julio en Casa Pesci (53, entre 5 y 6). Para esta cita, la propuesta es incluir mayormente canciones de su segundo disco, A Punto, lanzado el año pasado, así como algunos del primero (Crudo, 2013) y otros inéditos.

“Nuestro repertorio es amplio y nutrido: tangos, milongas camperas, milongas ciudadanas, valses. Hacemos muchos clásicos, instrumentales y cantados. Pero también una cantidad de temas que son de autoría propia”, cuenta Cynthia. 

La historia de Tangor es corta, pero intensa. Durante estos años, se fue ganando un lugar en la escena local a base de reconocimientos. Fue dos veces seleccionado en el Concurso Bares Notables (2013 y 2018), organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; la Universidad Nacional de La Plata los premió con una beca, impulso importante para la grabación de su última placa; y el año pasado, el Fondo Nacional de las Artes les otorgó una mención honorífica por la edición de A punto.

La buena repercusión del reciente trabajo discográfico los llevó a participar de la Cumbre Mundial del Tango, celebrada en octubre pasado en Melilla, un enclave español situado en el norte de África, a orillas del Mediterráneo. La experiencia, asegura Aguirre, resultó muy positiva: “Fue el puntapié inicial para poder viajar por Europa. Antes de ir a la cumbre, recorrimos parte de Portugal y también Madrid, e hicimos allí una serie de conciertos. La pasamos muy bien y el grupo gustó mucho”.

—Después de estar un tiempo en el ambiente, ¿considerás a La Plata una ciudad tanguera?

— Creo que sí. Mucha gente va a ver tango, existe como todo un mundo ahí. Guitarristas que acompañan a cantantes y hacen espectáculos en los que el público sube a cantar. En La Plata hay artistas muy potables dentro del género, que saben mucho y hace tiempo están metidos en el circuito. Está el caso de Bonavena, un cuarteto de músicos amigos que hacen algo más moderno; o Luna y Fango, con quienes estamos bastante cerca en cuanto a la propuesta. Todos estamos cerca en realidad, solo que cada uno lo dice de la manera que siente decirlo.

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