Menos voces, más luchas


Despidos, salarios adeudados, paritarias atrasadas y diversos intentos de precarización del trabajo son denominadores comunes a la hora de escribir sobre periodismo en Argentina. Con empresarios inescrupulosos y un Estado cómplice, los trabajadores de prensa, habituados a informar, se acostumbraron a pelear y resistir

Por Walter Amori (nota publicada en edición impresa de Pulso Noticias)

La vida de Pulso Noticias es sin duda el producto de un anhelo colectivo pero, a su vez, es síntoma de una época. Es que desde diciembre de 2015 hasta hoy más de 4000 trabajadores y trabajadoras de prensa perdieron el empleo, y muchos de los que lograron resistir esa situación sufrieron el avasallamiento de sus derechos por parte de empresarios inescrupulosos que pudieron vulnerar las garantías laborales ante la presencia de un Estado ausente o, aún peor, cómplice.

Esa lógica empresarial Cambiemos la trasladó a su política en los medios públicos. Los conflictos en Télam, la Televisión Pública y Radio Nacional así lo atestiguan. El caso más emblemático fue el de la agencia nacional de noticias, donde hicieron falta 119 de días de paro con permanencia en las instalaciones de la agencia para que la Justicia ordenara revertir los 357 despidos que habían sido dispuestos desde el Gobierno. Y, pese a que la batalla inicial fue ganada, la pelea aún continúa: el pasado 22 de mayo, doce periodistas de Télam quedaron sin trabajo como consecuencia de un fallo judicial que dejó sin efecto las medidas cautelares que habían sido interpuestas por los trabajadores. Además allí continúa la lucha por la recuperación de las tareas históricas y de las condiciones de trabajo de la agencia.

Más reciente en el tiempo un hecho de enorme gravedad transcurrió en la TV Pública cuando desde el noticiero denunciaron persecución y censura por parte de la gerencia de noticias del canal (ver recuadro). La misma TV Pública, así como en Radio Nacional, Paka Paka, DeporTV y Encuentro fueron objeto de despidos, paritarias atrasadas, salarios adeudados y desmantelamiento de sus producciones.

Libertad de prensa herida

Otro de los aspectos que contribuyó a lesionar la libertad de prensa en nuestro país fueron la represión y las detenciones ilegales a los trabajadores. Según lo relevado por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPREBA), “a lo largo del actual gobierno al menos 57 trabajadores de prensa recibieron perdigonazos mientras estaban trabajando, mientras 24 fueron detenidos, y varios de ellos procesados con cargos falsos”.

El uso de la policía de la Ciudad de Buenos Aires operó en más de un oportunidad como brazo armado. Hace unos días se vivió esto cuando los trabajadores despedidos de Clarín se encontraron con un vallado en las puertas de las instalaciones del diario y con agentes de esa fuerza de seguridad militarizando el lugar. Fueron 65 los despidos dentro del matutino que más publicidad oficial recibió durante la gestión Cambiemos.

Una realidad que no se detiene

En el último tiempo en nuestra ciudad, el cierre del diario Hoy y el despido del 90% de los trabajadores de la radio Red 92 implicaron que más de 200 familias se queden en la calle, con salarios adeudados y sin las indemnizaciones pertinentes. Asimismo, Cool Radio despidió a todos sus trabajadores y lo propio había ocurrido con el canal QM. La señal del Grupo Cielo dejó de estar al aire y echó a su personal sin previo aviso.

Un conflicto que se profundiza cada día más es el que ocurre en Página 12. El medio conducido por Víctor Santa María lleva tres años consecutivos de aumentos muy por debajo de la inflación y acumula una enorme deuda con sus trabajadores. Las autoridades del diario llevan adelante un ajuste que implicó paros y quita de firmas, entre otras acciones. El hecho más simbólico ocurrió el 16 de septiembre del año pasado, cuando el diario no salió a la calle, luego de 32 años de hacerlo de manera ininterrumpida.

De la misma manera, en la Editorial Atlántida (revistas Gente, Billiken, Para Ti y Paparazzi) se produjeron en febrero pasado 19 despidos con causas inventados y se concretaron 53 retiros “voluntarios” luego de que esa empresa declarara un Proceso Preventivo de Crisis. Y los trabajadores de Ámbito Financiero, El Cronista y Noticias Argentinas perciben sus salarios en cuotas.

Los casos relatados son apenas un puñado de los ocurridos en los últimos años a lo largo y ancho del país. Como contrapartida queda el legado de múltiples luchas y los lazos solidarios entre todas esas luchas, la unidad de los trabajadores y trabajadoras de prensa en las calles y en las redacciones. Los despidos y los diversos casos de precarización laboral en ningún caso fueron aceptados mansamente. Parafraseando al colega Alejandro Wall, “hay una generación que dejó de tenerle miedo a las patronales”.

“El ataque a los medios públicos tiene un objetivo político” (Por Agustín Lecchi, delegado del Sipreba en la TV Pública)

“Desde la dictadura Cívico Militar nunca una gerencia pidió sanciones ni exigió descargos por escrito por motivos profesionales que atentan contra la libertad de expresión”. Con estas palabras, la asamblea de SiPreBA de la TV Pública rechazó la persecución política e ideológica del gerente de noticias Néstor Sclauzero, quien a su vez preside FOPEA, el foro de periodismo argentino que dice defender esos valores.

El mismo día cinco personas ingresaron al canal por un decreto que viola la ley 26522, ya que los ingresos deben ser por concurso público. Su rol es controlar los contenidos que ponen al aire nuestros jefes, oficiar de comisarios políticos para garantizar la censura. Este ataque a la libertad de expresión se enmarca en un vaciamiento sistemático de todos los medios públicos por parte de la gestión que encabeza Hernán Lombardi.

El ataque a medios que tienen como objetivo garantizar un servicio a toda la comunidad de informar de manera plural, federal y gratuita, no tiene un trasfondo económico sino un objetivo político por parte del gobierno de Cambiemos. Mientras las cámaras que nuclean  a  los medios más poderosos le exigen al gobierno flexibilizar los convenios y estatutos, lxs trabajadorxs somos su blanco predilecto.

Los empresarios de medios aprovechan la situación económica del país y utilizan como excusa la reconversión tecnológica de nuestra actividad, a la que lxs trabajadorxs no nos oponemos siempre y cuando se regule en instancias de negociación, para arrasar con los derechos laborales y con nuestro oficio. Tampoco es casual el ataque del gobierno a los medios autogestivos.

Parafraseando el comunicado de la TV Pública, desde la dictadura cívico militar nunca estuvimos tan mal los trabajadores y trabajadoras de prensa y nunca tan en riesgo el derecho a la información de la ciudadanía. Por eso, la organización colectiva, con nuestros sindicatos a la cabeza, debe promover la defensa de nuestros derechos laborales así como la defensa del oficio con el objetivo de, como decía Walsh, “dar testimonio en momentos difíciles”.

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