Crónica de un apagón sin precedentes

Más de 15 mil vecinos y comerciantes de la zona norte de la ciudad se sienten desamparados. Hace cuatro días que no tienen luz ni tampoco respuestas. La ineficiencia de EDELAP y un Estado ausente, en el centro de sus reclamos. En esta recorrida, te mostramos algunas historias del drama energético

Por Lautaro Castro

El 2 de abril de 2013, cuando el agua arrasó su casa de La Plata, a Lía Iacona no le quedó otra que empezar de cero. Gestionó un crédito bancario para construir una nueva vivienda y se mudó a Villa Elisa, con el deseo de nunca más volver a vivir algo similar. Hoy, seis años después, los fantasmas de la incertidumbre y la angustia vuelven a atormentarla. Es una de las tantas damnificadas por el apagón que desde hace más de 80 horas afecta a esta localidad y a las aledañas de Arturo Seguí, City Bell, Gonnet y Gorina.

“Nunca se vio algo así”, asegura Lía, emponchada hasta el cuello en esta noche fría, en medio del humo que emanan las gomas quemadas sobre el Camino Centenario y 419. Aquí, en el corazón de Villa Elisa, unos 100 vecinos se reúnen para exigir respuestas a una situación que ya se tornó insostenible.

Desde la noche del último sábado, momento en que se produjo el corte de energía a raíz de una falla en la red subterránea de la subestación City Bell, todas las críticas apuntan a EDELAP, empresa prestataria del servicio. Si bien la compañía proveyó 40 generadores a fin de normalizar el suministro, la cobertura resulta insuficiente. A eso se suma la falta de certeza sobre cuándo el problema estaría completamente solucionado.  “Se estima la finalización de estas tareas hacia la noche del jueves”, informaron. Los vecinos ya no saben qué creer.

 “Si no tenemos luz, no tenemos agua. La luz que llega de los generadores es bastante precaria y no alcanza para hacer funcionar las bombas. Encima se corta a cada rato”, señala Estela, vecina de Arturo Segui. Está junto a su hijo, Andrés, quien atiende una cervecería en la zona. Hace un año pagaba alrededor de $2000 por el servicio eléctrico en el local. Hoy el monto supera los $6000: “Te da bronca porque ves que tu plata no la invierten en ningún lado. Se la llevan los empresarios”.

A propósito de los comercios, muy pocos son los que están autoabastecidos de grupos electrógenos. Estos artefactos representan un paliativo, aunque su consumo debe ser mesurado dado las grandes cantidades de combustible que requieren. Otros negocios, ni esa posibilidad tienen. Como una carnicería ubicada en 7 y 419, que ya perdió más de 150 mil pesos en mercadería.

El conflicto tuvo también su correlato político. El intendente platense, Julio Garro, presentó una denuncia penal contra EDELAP por “estrago” en perjuicio de más de 15 mil usuarios de Zona Norte. En esa línea, pidió la “máxima sanción posible” contra la empresa, con bonificación a los usuarios incluida. Según un informe de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires difundido ayer, las pérdidas económicas del apagón rondan los mil millones de pesos.

La oposición, por su parte, también apuntó a la prestataria, aunque también a Garro y a la Gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. Concretamente, los bloques de diputados y senadores provinciales de Unidad Ciudadana pidieron, entre otras iniciativas, que se le quite la concesión a la empresa y que se cree una comisión fiscalizadora del órgano de control.

Mientras tanto, en las calles, los vecinos hablan de un Estado ausente. “Exigimos que las autoridades locales nos acompañen. Si no tienen una solución, al menos que den su apoyo. Queremos dialogar, que estén con nosotros. Todo esto genera mucha violencia”, señala Martín Bolan, residente del centro villaelisense. Una voz más en medio del apagón.

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