Periodismo y ficción: una dupla inseparable

Existen límites difusos entre ficción y “realidad”. ¿Cuánto de literario tiene el trabajo periodístico? ¿Cuánto de lo que escribimos cuando hacemos periodismo es una construcción ficcional?

Por Camila Perez Rodriguez (nota publicada en edición impresa)

La idea germen de este texto surgió en mí mientras preparaba el final de Teoría de la crítica. Evadiendo los conceptos que tenía que aprenderme para el examen, me puse a hablar con mi mamá sobre periodistas que hubieran pasado a ser escritores (en ese momento estaba leyendo sobre Eduardo Gutiérrez y su “Juan Moreira”) o escritores que hubieran terminado siendo periodistas, y charlamos sobre la particular relación que siempre hubo entre un ámbito y el otro. Claro que esta cuestión no llegó de la nada, sino que fue sugerida por mis compañeros cuando me fue propuesto llenar esta página con algo sobre “periodismo y literatura”, claro, porque yo estudio Letras y sé un montón de esas cosas.

Fue entonces que me puse a pensar cómo abordar tan amplio tema y empecé por asumir que el vínculo entre el periodismo y la literatura siempre fue muy estrecho, y me arriesgo a afirmar que lo que une a ambas expresiones escritas es la ficción. La RAE define ficción como “clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan sucesos y personajes imaginarios”. En mi opinión, y en abierto desacuerdo con la vetusta institución, todo acto de escritura donde algo sea narrado es ficcional, y no necesariamente porque haya un grado de “invención” en el proceso. 

Imaginemos una situación… una periodista tiene que escribir una nota sobre un femicidio. Ella es la que va a decidir desde dónde comenzar a contar la historia, de qué manera hacerlo, y cuál va a ser su final. Muchos otros escribirán lo propio y cada uno le dará un enfoque diferente: algunos decidirán difundir el nombre de la mujer, otros el del femicida, algunos hablarán sobre qué llevaba puesto ella… en resumen, cada comunicador y cada medio hará su recorte de la realidad y decidirá darle relevancia a aspectos diferentes del hecho. 

Puede preguntarse quién está reflejando más fielmente la realidad o hasta afirmar que alguno está tergiversando la información. Pero, ¿no es acaso ficción todo lo que narramos? En el momento mismo en el que interpretamos la información que recibimos estamos creando nuestra propia versión de la realidad, y esta interpretación particular se intensifica cuando intentamos contar el hecho a un otro.

Para ilustrar esto último me parece muy adecuado el libro “Estoy acá” de Zuleika Esnal. Ella transformó esa frase en un símbolo a partir de que empezaron a llegarle mensajes, a través de las redes sociales y hasta en simples papeles escritos a mano, de miles de mujeres que le contaban sus historias. Ella tomó esos fragmentos, que hoy suman cerca de 4.000 y los transformó en relatos. Pero en su caso, la ficcionalización es necesaria: ella “rebautiza” a las mujeres que le confían su historia, y elabora el relato intercalando frases textuales de ellas.

En algunas librerías, el libro comparte lugar con otros de contenido más teórico, como los de Judith Butler o Rita Segato, pero también con publicaciones de periodistas como Mariana Carabajal o Luciana Peker. Pero, ¿cómo clasificarlo entonces? Zuleika no se define como periodista, sino como una actriz que escribe. Sin embargo hace cientos de entrevistas por día, leyendo, contestando y repreguntando a todas las mujeres que le escriben. Y luego trabaja con todo ese material, lo transforma en relatos y le da voz a las que hasta ese momento no podían hablar.

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