Tras el Morogate, Bolsonaro respaldó al controvertido ex juez que condenó a Lula

De la redacción de L´Ombelico

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se reunió ayer con el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro, en una muestra de apoyo hacia el ex juez que condenó a Lula da Silva a casi 10 años de prisión, luego de que la prensa brasileña filtrara informaciones que demostrarían el proceso parcializado con el que se condenó al ex presidente.

El pasado domingo, la versión brasileña del medio The Intercept, dirigido por el premio Pulitzer Gleen Greenwood, publicó una investigación en la que expuso el accionar inconstitucional del ex juez y actual ministro Sergio Moro en la causa Lava Jato, y provocó un tembladeral en la política brasileña.

A partir de una fuente anónima, The Intercept filtró mensajes de texto entre el entonces juez Moro y el jefe de los fiscales de la causa Lava Jato, Dante Dallagnol, en los que Moro incurriría en operaciones inconstitucionales como cambiar el orden de las fases de la causa, dar consejos estratégicos y pistas informales, anticipar decisiones y actuar como jefe jerárquico de los fiscales.

Puesto que Brasil adoptó un sistema acusatorio en el proceso penal, en el cual el fiscal y el juez deben actuar de modo separado para garantizar la parcialidad del proceso, las conversaciones reveladas prueban el accionar parcializado e inconstitucional del actual ministro de Justicia en contra del ex presidente Lula.

Lula fue condenado a prisión en 2018, acusado de recibir un departamento en forma de coima por facilitarle contratos a la empresa constructora del inmueble, OAS, con la petrolera de bandera Petrobras. Entre las filtraciones realizadas, se revelan las “dudas” del fiscal Dallagnol sobre la veracidad de la acusación contra Lula, apenas horas antes de formularla institucionalmente.

En ese momento, las acusaciones contra Lula eran disputadas entre los juzgados de San Pablo y Curitiba, por lo que se vislumbra que el fiscal Dallagnol actuó sin certeza contra el ex presidente para que la causa quedara en sus manos en Curitiba.

También, las filtraciones mostraron las presiones que ejercieron el ex juez y el fiscal para que Lula no diera entrevistas con la prensa estando en prisión, en el marco de la campaña presidencial del año pasado, en la que el ex presidente figuraba como favorito en las encuestas. Se especulaba que con la entrevista Lula pudiera haber dado un vuelco en la elección hacia el candidato de su partido, Fernando Haddad.

Asimismo, el sitio web The Intercept indicó que las revelaciones sobre el accionar del ex juez Moro y el fiscal Dallagnol son solo una mínima parte del gran volumen de información del que disponen, y por el que se podría rever la condena contra Lula.

El caso contra Lula ha sido enmarcado por intelectuales y juristas de todo el mundo como un caso de lawefare, una metodología política que involucra a sectores del Poder Judicial y a empresas de comunicación en la persecución de opositores políticos. La semana pasada, el mismo Papa Francisco denunció al lawefare de “poner en serio riesgo las democracias de los países”.

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