Wagner Taján Dúo: cuando la música y la vida son lo mismo

Octavio Taján y Vilma Wagner se presentan este sábado en el Auditorio de Bellas Artes en un concierto intimista de piano, guitarra y voces. Antes, hablaron con Pulso Noticias sobre su disco, el show y los caminos recorridos

Este sábado a las 20 horas, Wagner Taján Dúo presenta en el auditorio de Bellas Artes un concierto gratuito que pretende reeditar el intimismo y la complicidad de su reciente disco, Dos, donde interpretan composiciones propias y clásicos de Atahualpa Yupanqui, Jorge Fandermole y otros grandes del folclore. En diálogo con Pulso Noticias, Octavio Taján contó las idas y vueltas de un camino elegido que los trajo hasta acá.

En 1999, Octavio Taján y Vilma Wagner eran dos estudiantes del interior en la mítica Facultad de Bellas Artes. Él vino de Cipolleti con su guitarra, a ella, de Azul, le fascinaba el piano. Se conocieron, se enamoraron y soportaron las crisis y las dudas de un país en llama. Sacaron un disco juntos, tuvieron un hijo, tal vez también plantaron un árbol. Egresados y profesores, la Facultad se convirtió en su casa y La Plata en su ciudad. Casi 20 años después, retoman un proyecto que quiere hacer notar el paso del tiempo. Sin palabras, sólo con la música.

¿Cómo será la presentación?

La presentación del disco esta pensada para emular o repetir el concepto del disco, Dos. El desafío que nos propusimos es resumir todo el contexto musical a los dos, a la intimidad y energía que pueda circular en el diálogo entre la guitarra y el piano y las dos voces. En la grabación estuvimos frente a frente, en un gran estudio, mirándonos, tocando y cantando. Eso, sin correcciones, crudo y verdadero, fue lo que quedó, apelando al sentido de realidad, que se refleje lo que somos. Ese espíritu queremos que esté en el concierto del sábado.

Son casi 20 años de carrera. ¿Cómo sostienen esa intensidad?

Transitamos muchas etapas como dúo, y la energía que se genera es el resultado del tiempo. En las primeras época plasmábamos nuestras búsquedas musicales, las inquietudes. Fuimos creciendo y madurando, y el desafío  hoy es hacer música desde un lugar más profundo. Un lugar donde el peso de las cosas está en lo que nos pasa cuando tocamos. Más allá de las cuestiones técnicas, tratamos de responder a la pregunta ¿por qué hacemos música?

Ambos tienen una carrera académica. ¿Ese conocimiento facilita las cosas?

Hay mucha información, en el sentido técnico, pero la teoría y la técnica tiene sentido en tanto se transforme en una realidad expresiva. Además, la experiencia del camino recorrido se transforma en sonido y experiencia escénica. La gente puede sentir esa profundidad. Hay un desafío musical de resolver un concierto en un tono de intimidad, en un diálogo con las letras, el silencio y el público. Además de musical, este es un proyecto de vida. Hemos formado una familia, tenemos un hijo. La música y la vida, para nosotros, es la misma cosa.

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