Cambiemos busca reflotar el polémico Código de Convivencia

Retomó la iniciativa presentando el proyecto en la Comisión de Seguridad del Concejo Deliberante, pero se topó con un extenso listado de cuestionamientos de la oposición. Acordaron no apresurar el tema, que haya un debate intenso y que se realicen al menos dos audiencias públicas.

El intendente Julio Garro tiene la intención de avanzar en el Concejo Deliberante con el proyecto de Código de Convivencia que busca reemplazar al actual Código Contravencional y que fuera presentado en octubre del año pasado. La iniciativa había quedado congelada tras el rechazo que recibió por parte de organismos de derechos humanos, gremios, vendedores ambulantes, trabajadores cartoneros, organizaciones políticas y sociales, que incluso realizaron una multitudinaria movilización a la Municipalidad para manifestar su oposición a al nueva normativa.

Cabe recordar que este Código que elaboró la Municipalidad establece severas multas para las manifestaciones, restringiendo el derecho a la protesta, como así también para la venta ambulante, y hasta prohíbe totalmente la tracción a sangre afectando el trabajo de cartoneros y recicladores. También penaliza la “oferta de servicios sexuales”, y el desempeño de los artistas callejeros, entre otros de los costados más objetados de la iniciativa que fuera calificada como “represiva” por parte de diversos organismos.

La intención del oficialismo es avanzar, y hoy los concejales de Cambiemos dieron el puntapié inicial abriendo el debate sobre el expediente en la Comisión de Seguridad Pública y Derechos Humanos del Concejo Deliberante, que preside Darío Musto. Allí fueron invitados algunos funcionarios de segunda línea del Poder Ejecutivo, para que expliquen cómo habían elaborado la nueva norma y detallaran los principales rasgos de su contenido.

La explicación fue escueta: señalaron que las razones para modificar el Código Contravencional tienen que ver con que “se trata de una normativa antigua y desarticulada”, que data del año 1985, y que establece “multas irrisorias”, a la que además “se le han ido haciendo parches que terminaron generando un Código que no termina de ser un texto armónico”.

A su vez, explicaron que el proyecto fue debatido en “mesas de diálogo vecinales”, pero ahí estalló la primera polémica, ya que aquellos encuentros habían sido cuestionados en su momento dado que su convocatoria había sido restringida y su difusión había sido realizada casi sin antelación (incluso hasta fueron catalogados por un concejal oficialista como “focus groups”). De hecho, la Comisión Provincial por la Memoria había presentado un proyecto el año pasado para que se realizaran audiencias públicas que permitieran debatir abiertamente el proyecto.

En pleno, los concejales de la oposición presentes en la reunión volvieron a objetar dicha mecánica de debate vecinal restringida. “La gente no sabía dónde tenía que ir, las reuniones se convocaban sin horario ni lugar. ¿Con esta muestra puede considerarse válido algún diagnóstico surgido de esas reuniones?”, remarcó la edil Florencia Rollié (la radical opositora dentro de Cambiemos).

A diferencia de otras reuniones de la comisión, en este caso estaban presentes la mayoría de los concejales de la oposición. Al unísono no sólo cuestionaron aquellos “encuentros vecinales” si no que además le endilgaron a los funcionarios del Ejecutivo que la explicación sobre el proyecto era demasiado corta. “Si nos van a explicar el código en 15 minutos, dejemos el que está”, remarcó Luciano Sanguinetti (FR).

Por su parte, Ana Herrán Castagneto (FPV-UC) pidió “que no suceda como con la Guardia Urbana de Prevención, que vino el Ejecutivo a la comisión a explicarlo, se propusieron cambios, no se tomaron esas modificaciones y se terminó aprobando rápidamente”.

En ese marco, Musto tuvo que aclarar que el oficialismo no pretendía que hoy el expediente tuviera despacho de comisión, que el espacio estaba abierto a “cualquier persona que quiera dar su opinión”, y que esta era la primera reunión de comisión en la que el Ejecutivo explicaba el proyecto y luego sería analizado en los siguientes encuentros.

De esta forma, tras una hora de debate trabado, resolvieron que en la próxima reunión de la comisión, en quince días, el Ejecutivo realizaría una exposición que brinde mayores detalles sobre el diagnóstico que la Intendencia hace del actual código y cuál es la necesidad de modificarlo, y que señale los principales aspectos que incorpora la nueva normativa. A su vez, también se acordó la realización de al menos dos audiencias públicas a las cuáles se invitará a todos los actores sociales de la ciudad que quieran intervenir en el debate.

Si el oficialismo pretendía avanzar de forma apresurada con el proyecto, como lo ha hecho con otras iniciativas, no logró hacerlo hoy en el marco de la Comisión y ahora el Código entrará en un proceso de “intenso y extenso” debate que no tiene todavía un final determinado.

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