Oídos sordos: IOMA le niega a un niño la cobertura para poder escuchar

David González Rizzo tiene cuatro años y padece hipoacucia bilateral profunda. Necesita dos implantes cocleares para poder frenar la pérdida progresiva de su audición. La obra social le dio la espalda. La familia presentó un amparo y pelea a contrarreloj para que se revierta la situación

“Todas las madres quieren que sus hijos crezcan pero yo no. No quiero que pasen los días, porque cada día que pasa es uno más que IOMA se retrasa en darnos el implante bicoclear para nuestro hijo. Un día más que David de 4 años pierde en neuroplasticidad y aunque reciba el implante no podrá hablar como los demás chicos. Cada día es una lucha que te desespera porque no sabés ya que hacer para que tu obra social te dé lo que por ley te corresponde: dos implantes, uno por cada oreja de mi hijo”.

Así comienza la petición publicada en el sitio change.org a través de la cual la familia de David González Rizzo junta firmas para que el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) revierta su decisión de denegar la cobertura para que el niño de cuatro años pueda mantener su audición. Hoy presentaron un recurso de amparo y están dispuestos a difundir en todos los lugares posibles para que los directivos de la entidad escuchen y entiendan la gravedad del asunto.

El padecimiento que tiene David se denomina hipoacusia bilateral profunda. Según relató a Pulso Noticias su madre, Lucía Rizzo, “él nació oyente, dijo mamá, papá como cualquier chico, pero después ese vocabulario no se siguió desarrollando. En diciembre del año pasado nos dieron bien el diagnóstico: nos dijeron que fue progresiva y degenerativa la pérdida del oído”.

“Se le fue apagando el oído como le sucede a una persona mayor”, señaló y aseguró que si bien no es algo común, sucede. De hecho, a partir del caso de su hijo pudo conocer otras casos de otras personas a las que les había sucedido, pero en otras edades: 8 años, 14 años, o incluso en edad adulta.

Sin embargo, explicó que una cosa es que esto suceda después de que una persona aprenda a hablar y otra es que suceda antes. “En todos estos casos en que se les apaga el oído a una edad ‘postlinguística’, las personas adquieren el lenguaje, y el cerebro se les forma de tal manera que pueden hablar y oír. Cuando te pasa tan chiquitito como a mi hijo, que es pre lingüístico, antes de aprender a hablar, si le ponemos el implante a los seis años, suponiendo que tarden dos años como suelen tardar los trámites de IOMA de este tipo, no le serviría el implante. Porque su cerebro crecería de manera no oyente”, explicitó Rizzo.

“La neuroplasticidad se termina. Es una ventana de la vida, y después ya no sirve. Si una persona se queda sin oído y le ponen un implante cinco años después de perderlo, puede escuchar igual, pero mi hijo tiene una ventana de tiempo en la que si le ponen el implante va a poder escuchar y oír, y después de eso ya no”, lamentó.

Por esta razón, el reclamo de ella y de Javier González, el papá del niño, es urgente. IOMA denegó el pedido de cobertura: aunque suene insólito, de los dos implantes cocleares que necesita, la entidad sólo accede a garantizar la cobertura de uno. De no realizar ambos, aumentarán los problemas de David no sólo en su audición si no en otras funciones de su cuerpo y sus posibilidades de interacción social.

Según indican los expertos de la Federación Argentina de Sociedades de Otorrinolaringología, el implante coclear bilateral influye en la conformación del lenguaje, en el aprendizaje, en el desempeño escolar, en la percepción de los sonidos, entre otras cosas.

“Para decirlo de una forma no técnica: si estamos cruzando la calle y escuchamos un bocinazo, nos damos vuelta para el lado del bocinazo porque tenemos dos oídos. Si tenemos uno solo, no podemos triangular la información, no sabemos la distancia, no sabemos de dónde viene el sonido”, puntualizó Rizzo y reiteró: “su derecho es tener los dos implantes”.

IOMA no sólo les niega uno de los dos elementos auditivos, si no que además no les cubriría los gastos de la operación. “El costo del implante es de 30 mil dólares por cada oído, más 5.000 de la operación. Nosotros no llegamos a reunir esa suma”, afirmó, y contó además que ya vienen asumiendo cuantiosos gastos producto de la deficiente atención de la obra social: “compramos los audífonos porque IOMA tarda en darlos, y por la urgencia de la situación lo pagamos, pedimos prestado, todo para que pudiera hacerse los audífonos e ir a los médicos que IOMA no te reconoce”.

“David usa audífonos pero no alcanza, pues tiene hipoacusia bilateral profunda. Yo tengo IOMA pero no alcanza, IOMA no escucha la urgencia de este pedido. Por eso les pido por favor que firmen y así ser un parlante para que IOMA escuché nuestro legitimo reclamo”, finaliza el texto del petitorio que se puede firmar en chanche.org, para que las autoridades de la obra social escuchen y recapaciten.

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