Sobrevivientes de abuso eclesiástico piden reunirse con el Papa Francisco

Piden la implementación de la “tolerancia cero” para los curas abusadores, especialmente de Argentina. Así lo afirmaron en una conferencia de prensa en las puertas del Instituto Próvolo de nuestra ciudad, de la cual participaron integrantes de organizaciones mundiales

En el marco de la lucha colectiva mundial por la tolerancia cero para el abuso y la ocultación por parte de la Iglesia Católica, sobrevivientes del abuso sexual eclesiástico de La Plata y de organizaciones internacionales como Ending Clergy Abuse (ECA) aseguraron que enviaron una carta al Papa Francisco solicitándole que deje de encubrir a los curas argentinos denunciados.

“Durante seis largos años hemos estado esperando que venga a casa con nosotros y cumplir con su promesa. Estamos a la espera de tolerancia cero para el abuso y la ocultación de la Argentina”, afirman en la misiva.

Ante el crecimiento de las denuncias por abuso sexual eclesiástico en todo el mundo, y principalmente en la Argentina, en el mes de marzo se realizó una Cumbre contra los Abusos en el Vaticano. Sin embargo, los sobrevivientes acuerdan en denunciar la complicidad de la jerarquía eclesiástica. Jorge Bergoglio, antes de ser el Papa Francisco, tampoco quiso recibir a los hoy adultos abusados en su infancia por curas de la Ciudad de Buenos Aires.

Esa misma lógica continúa en nuestra ciudad, y en cada sitio donde sucede un abuso sexual por algún integrante del clero. Por ejemplo, la familia de León, el joven abusado por el cura Lorenzo tampoco fue recibida ni por el exarzobispo Héctor Aguer, ni por el actual Víctor “Tucho” Fernández. “Hace doce años que estamos en búsqueda de la verdad. Recién hoy tenemos la causa desarchivada gracias al acompañamiento de todos ustedes”, señaló Julio Frutos, padrino de León y denunciante contra el ex capellán general del Servicio Penitenciario. “Estamos en la Justicia luego de que nos cerrarán varias puertas de la Iglesia”, remarcó.

En ese sentido, Sebastián Cuattromo, sobreviviente y fundador de Adultxs por los Derechos de la Infancia, afirmó: “La información que ellos (por las autoridades de la Iglesia) tienen es pública pero no se la dan a quienes han sido dañados”. Y agregó: “A los curas los mueven de una parroquia a otra, y así crecen las victimas en muchas ciudades. Se mantiene la complicidad en vez de erradicarlos”.

La presencia del estadounidense Peter Isely, sobreviviente y miembro fundador ECA, y Denis Buchanan, sobreviviente jamaiquina, forma parte de la red mundial que se generó con la referente local Julieta Añazco, y otros sobrevivientes, para exigirle a Francisco que se haga presente en su país y garantice las políticas de “tolerancia cero” así se dejan de cometer esos delitos.

“Es necesario saber de nosotros lo que es el verdadero estado de la crisis de abusos sexuales del clero en la tierra que has dejado atrás. Debe saber de nuestras palabras cómo sus compañeros obispos argentinos y funcionarios de la iglesia, sus amigos, nos han tratado cuando hemos dado a conocer los crímenes cometidos en contra de nosotros”, expresan en la carta, y siguen: “Estamos con urgencia, preocupados por la falta de tolerancia cero en Argentina, tanto por el abuso sexual de niños por parte del clero, así como por los actos documentados de la ocultación de los casos y la obstrucción de la justicia civil por la jerarquía argentina”.

Para finalizar, la referente local Julieta Añazco exigió que no prescriban las causas: “Cuando somos adultos y queremos denunciar lo que sufrimos en nuestra infancia nos encontramos con que la causa prescribió”. Al mismo tiempo resaltó: “Francisco supo y sabe sobre los curas italianos abusadores que envió a la Argentina”.

“Exigimos que la Iglesia deje de encubrir, que corran a las monjas y sacerdotes que abusaron, y que no se amparen en el secreto de confesión como ha sucedido en reiteradas ocasiones”, concluyó.

En tanto, la misiva para el Papa apunta: “Cuando éramos pequeños, los sacerdotes argentinos nos llevaron a un lugar terrible que no queremos ir, un lugar de horror, la abyección y el trauma. Ahora ya está viejo y el abuso sexual de los niños y el ocultamiento de ese abuso por parte de la jerarquía es sin duda un lugar al que no quiere ir”.

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