Llegó desde Venezuela buscando refugio y se encontró con una pesadilla

En el Día Mundial de los Refugiados, un hombre que arribó a La Plata en búsqueda de una mejor vida cuenta su lamentable experiencia

Hoy se conmemora a nivel global el Día Mundial de los Refugiados, una jornada que pretende generar conciencia, solidaridad y apoyo a las familias que se ven obligadas a huir de sus países. Los números son estremecedores: hay 68,5 millones de personas que tuvieron que escaparse de su nación y 44.500 que emigran cada día.

Ante este panorama, La Plata, que históricamente fue una tierra próspera para distintas olas inmigratorias, parecía una oportunidad para Raúl Sevillano, un venezolano de 35 años que en 2016 llegó con sus dos hijas de tres y cinco años en busca de una mejor suerte. Al principio la tuvo, sólo al principio.

Al año de haber llegado, junto a otros 100 compañeros, este editor audiovisual fue echado de su trabajo. Destratado, sin cobrar indemnización, con pocos ahorros y con sus padres recién llegados desde Venezuela, aquello que parecía una oportunidad se convirtió en una pesadilla.      

“Con todo lo que acarrea ser un inmigrante en este país, al principio me iba bien. Pero cuando me echaron me volví loco. Conseguir trabajo de lo mío aquí es prácticamente imposible”, contó amargado Raúl.   

De poco sirvieron las ayudas económicas que recibió de parte de sus amigos argentinos, que no alcanzaron para poder que pagar los meses adeudados de alquiler ni los servicios, la mayoría con avisos de corte. “Tuve que sacar préstamos y comencé a endeudarme cada vez más. Es una locura esto”, contó a Pulso Noticias este hombre nacido en la ciudad de Puerto de la Cruz.

Las jubilaciones de sus padres tampoco sirvieron de paliativo. Con la tremenda devaluación de la moneda venezolana (Bolívar), los haberes percibidos por Carlos (77) y Marianella (68) suman entre los dos 4 dólares, es decir 113 pesos. “Parece un chiste”, dijo Raúl indignado.

En este escenario desesperante, hace quince días Raúl consiguió trabajo como corredor de una distribuidora de alimentos. “Es sólo un pequeño aire. No tengo sueldo, voy a comisión. Hay días que me va bien, y otros en los que no gano absolutamente nada”, contó.

Con 111.600 pedidos, Venezuela es el cuarto país del mundo en presentar la mayor cantidad de solicitudes de asilo en el exterior. Para los extranjeros provenientes del Mercosur, lograr la residencia en nuestro país puede conseguirse presentando documento, antecedentes penales y certificado de domicilio. Raúl es uno de los 11.298 venezolanos que en 2016 arribaron a Argentina.  

“Por suerte todavía no estoy peor que en Venezuela. Aquí todavía se consigue comida y medicina, lo que no se consigue es el dinero para comprarlas”, dijo Raúl y agregó: “La Argentina de hoy es la Venezuela de 2004, que estábamos mal, pero aún así la podíamos pilotear. Espero que no empeore demasiado y que jamás llegue a lo que es Venezuela, porque ahí salgo corriendo”.

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