Cuba proclamó su nueva Constitución Nacional

La normativa establece algunos cambios en el plano económico y de organización de gobierno, aunque mantiene el rumbo político vigente desde 1961

La Asamblea Nacional de Cuba proclamó este miércoles la nueva Constitución del país, que reemplaza a la de 1976 y establece, entre otros puntos, la confirmación del Partido Comunista como el único que rige la vida política del país, así como una mayor apertura al capital privado.

“La Constitución que hoy proclamamos garantiza la continuidad de la Revolución y la irrevocabilidad de nuestro socialismo”, expresó el ex presidente y actual Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista Cubano, Raúl Castro, al anunciar formalmente la nueva Carta Magna.

Tras la proclamación, la nueva Constitución entrará en vigor después de su publicación en la Gaceta Oficial de la República y abre un período legislativo de dos años, para emitir y adecuar las leyes complementarias.

El proyecto fue sometido a consulta popular entre agosto y noviembre del año pasado, período durante el cual el pueblo – a través de asambleas- discutió las necesidades de la nueva normativa y ofreció sus propuestas. Tras la revisión y redacción final, en febrero un referéndum popular decidió su aprobación con un 86% de los votos a favor.

En materia económica, la nueva constitución establece que el mercado, la propiedad privada y la inversión extranjera son necesarios para impulsar el crecimiento de la economía del país. Sin embargo, más allá de esta apertura, el documento expresa que Cuba no volverá jamás al capitalismo, al que califica como “un régimen sustentado en la explotación del hombre por el hombre”.

En el plano gubernamental, la figura del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, que hoy ocupa Miguel Díaz-Canel, será reemplazada por la del presidente de la República, y se incorporará, además, un primer ministro. El mandato presidencial tendrá una duración de 5 años, con opción a una reelección inmediata por igual período de tiempo.

Asimismo, se ratifica a la educación y la salud pública de calidad como un derecho fundamental para los ciudadanos y una responsabilidad del Estado. En el plano familiar, por su parte, se aprueba el matrimonio igualitario y el concepto matrimonio como la unión entre “dos personas”, sin especificaciones de sexo. 

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