Robo en el Centro Cultural Emma Córdoba y buscan recuperar las cosas

Ocurrió el feriado del 2 de abril en las instalaciones de 126 entre 5 y 7 de Punta Lara, en la casa que había pertenecido al femicida de la joven. Prácticamente se llevaron todo, menos la comida

Donde habitaron la violencia, la ferocidad y un femicida llamado Ariel Baez, un grupo de ensenadenses fundaron el Centro Cultural María Emma Córdoba; en memoria y reivindicación de la joven que él asesinó en el invierno de 2017.

Allí se desarrollan todo tipo de actividades sociales y solidarias: por ejemplo los lunes funciona la “Posta sanitaria”, acercando al barrio su derecho a la salud pública de la mano de la Unidad Sanitaria 184. Los viernes el Centro de acceso a la justicia (Caj Ensenada) brinda un servicio de atención legal primaria para quien lo necesite. Además, se realizan jornadas audiovisuales y se venden bolsones de verdura a precios solidarios al menos una vez por semana.

El lugar es un centro de salud, contención y donde se dictan talleres para la gente del barrio

Pero el martes pasado, el funcionamiento del centro cultural se vio afectado por el robo y daños  en sus instalaciones. Lo más importante fue la bomba de agua que dejó desprovisto de agua al lugar. En las redes sociales del Centro expresaron con dolor que hayan entrado por segunda vez a robarles causando destrozos y llevándose cosas que son para la gente: “Con mucho esfuerzo y amor al barrio hemos pasado más de un año y medio haciendo lo posible por hacer del centro cultural no solo un lugar de encuentro sino un lugar de ayuda y contención, no hemos hecho más que dejar el alma y el cuerpo para poder cubrir las necesidades del barrio”, escribieron en el comunicado.

El hecho trajo aparejado la rotura de vidrios de las ventanas y también el robo de otros objetos de valor como: una bicicleta playera celeste con canasto negro; dos pavas eléctricas plateadas; una pava eléctrica blanca; vajilla, disyuntor, térmica y caja; una tele 29” de tubo marca durabrand; un caloventor blanco Liliana; un ventilador celeste y blanco; una caja de herramientas; un tensiómetro y estetoscopio en estuche verde con cierre; dos computadoras; un equipo de música sanyo con parlantes; una bordadora azul y verde con cable naranja; un saturometro blanco y negro.

La lista es detallada para que los vecinos y vecinas se solidaricen y no compren los objetos robados o si lo hacen, puedan restituirlos al espacio que tanto los necesita.

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