La noche que Mercedes Sosa fue detenida y amenazada en La Plata

En 1978, la Policía irrumpió en el recital cuando la Negra cantaba Canción con todos en el Almacén San José de 4 y 40. Tras pasar 18 horas en la comisaría, decidió partir al exilio. Hoy se cumplen 10 años de su muerte

Por Facundo Montiel

Viernes 21 de octubre de 1978. Por la tarde, bajo el calor húmedo de La Plata, seis policías ingresan al histórico Almacén San José. Argumentan que quieren inspeccionar el lugar para garantizar el espectáculo.

Horas después, acompañada por el guitarrista Nicolás Colacho Brizuela, una contenida Mercedes Sosa canta su repertorio sobre el escenario del local de 4 y 40. Sabe que afuera hay un fuerte operativo, pero hasta ese entonces sólo habían sido amenazas, siempre amenazas. Va terminando el recital cuando las 300 personas que la escuchaban comienzan a pedirle que cante Cuando tenga la tierra. Insisten, y entonces la Negra se anima. Canta que la tierra será de los que luchan. De los maestros, de los hacheros, de los obreros y campesinos. Después sí, todas las voces todas, todas las manos, todas (dice la negra), toda la sangre puede ser canción en el viento.

En ese momento, a los palazos, entra la Policía. Mercedes es bajada del escenario, entre los gritos y el miedo del público. Todos son llevados a la Comisaría Segunda, en 38 entre 7 y 8. Según los registros del Departamento de Inteligencia de la Policía de Buenos Aires (Dipba), una llamada había alertado que más de 250 personas estaban cantando canciones prohibidas, alentadas por la artista, de “antecedentes ideológicos desfavorables”. Sosa es acusada de violar la Ley 19.798 de censura musical.

Pasan las horas y el público del recital, demorado, se amontona en el patio de la comisaría y en calabozos comunitarios ubicados al fondo de la dependencia. Por la madrugada saldrán los primeros en libertad, el resto será liberado al amanecer. La Negra, en cambio, estará 18 horas detenida. Los relatos recuerdan sus gritos: “Por qué me detienen, sólo soy una madre argentina que le canta a su gente”. Mercedes nunca olvidaría, tampoco, cómo la trataron: “Negra de mierda, comunista”, le decían a ella, que era también la madre de la canción, la leyenda de la música latinoamericana.

El recital en el Almacén San José sería el último de Mercedes antes de partir al exilio. Ya no había garantías. Años después, en Europa, diría: “Yo no soy exiliada ni autoexiliada. Mi único problema es que no me dejan cantar en Argentina. Allí mi voz está prohibida”.

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