Deporte y entretenimiento a orillas del Paraná

En la ciudad de Rosario se está desarrollando una nueva edición de los Juegos Sudamericanos de Playa, un evento en donde la competencia y la diversión van de la mano

Texto: Juan Caamaño / Fotos: Nicolás Braicovich

Basados en una propuesta más que innovadora en comparación a otras celebraciones multideportivas a las que estamos acostumbrados a ver, comenzó el jueves pasado esta versión en donde la arena y el agua (en este caso el Río Paraná) se caracterizan por ser los espacios principales de las distintas actividades.

Llevados a cabo por la Organización Deportiva Suramericana (Odesur) esta es la cuarta edición de los Juegos Sudamericanos de Playa, que desde su primera realización en 2009 en Uruguay (Montevideo y Punta del Este) ha ido incrementando el número de participantes y disciplinas, buscando consolidar este evento y establecer un calendario de actividades atractivo para el público. En esta ocasión, delegaciones de 14 países compiten en 13 deportes, siendo tres más que los integrados en el cronograma de la anterior edición llevada a cabo en el año 2015 en La Guaira, Venezuela.

Durante estos diez días el grueso de las competencias se desarrollan en La Florida, la zona balnearia ubicada en la costa norte de la ciudad, en donde desde el primer día conviven diferentes disciplinas, algunas más conocidas y con mayor exposición, y otras muy novedosas y que buscan instalarse en este tipo de eventos.

Además de este escenario, los otros dos sitios de actividades son la laguna El Saco, localizada frente a La Florida (del otro lado del Paraná) donde se realizan las regatas del yachting, y el barrio cerrado de Puerto Roldán, ubicado a 30 minutos al oeste de la ciudad donde se llevó a cabo el esquí náutico.

En cuanto a lo deportivo, desde la primera jornada la delegación nacional empezó a sumar podios y con seguridad finalizará en lo más alto del medallero. Sucede que, tal como pasa en este tipo de torneos, el país anfitrión es el que cuenta con mayor cantidad de atletas y por ende las posibilidades de medallas se incrementan (son 119 integrantes para la Argentina, que lidera la clasificación general por amplio margen, tanto en preseas doradas como en el total), a la vez que el apoyo del público se siente bien fuerte en el momento de las finales.

Durante estos días se podrá disfrutar de algunas disciplinas que forman parte del cronograma olímpico como es el caso del beach vóley, el yachting, el triatlón, la natación de aguas abiertas e incluso el skate (debutará en Tokio 2020). Habrá otros que tienen su historial pero tal vez no tengan tanta difusión, como el esquí náutico (forma parte de los Juegos Panamericanos) o el fútbol de playa (bajo la órbita de la FIFA); además de coexistir con entretenimientos más novedosos que poco a poco se van haciendo conocidos como el beach handball (furor en los pasados Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires), el rugby de playa, el tenis de playa, el SUP (Stand Up Paddle Surf), además del remo y el canotaje de costa.

Muchas de estas modalidades están pensadas para ofrecer un espectáculo dinámico en sus acciones de juego y en donde el público a su vez se encuentre siempre activo, por eso es recurrente que la música e incluso la intervención de los relatores de cancha estén presentes en todo momento. Los giros 360 o los flys en el beach handball, los trucos en el skate o incluso los tries en palomita en el rugby de playa (en donde el animador grita “milanesa”) permiten la complicidad del espectador y efusivos festejos en las tribunas. Incluso, más allá de las responsabilidades, los mismos protagonistas se manejan más descontracturados que en otro tipo de competencia. Mucho de eso es lo que se vive en Rosario y es lo que diferencia al clima de este evento con respecto a otros de similar magnitud.

Por su parte, también es para destacar que, en consonancia con lo que se vivió en los Juegos de la Juventud de Buenos Aires del año pasado, las federaciones deportivas aprovechan estos torneos para incrementar el acercamiento de las nuevas generaciones y es por ello que en muchas disciplinas hubo una importante cantidad de atletas jóvenes. Un claro ejemplo de esto fue el caso de la representante chilena en skate, Begoña Fernández, que compitió con tan sólo 13 años.

El color en las tribunas y en los alrededores de los escenarios deportivos cobra una importancia fundamental en el evento. La fan fest, los juegos para los más chicos, los stands de los sponsors, la animación de la mascota oficial (es este caso un zorro llamado Guazú), y por supuesto en esta ocasión, la misma playa, permiten que el espectáculo exceda a lo que sucede en cada competencia.

Y justamente como incentivo para incrementar la presencia de público, se implementó el programa “Tu escuela en los juegos” que permitió que todos los días se vean niños y niñas de escuelas locales paseando por el Parque. También con respecto a las entradas generales, el Comité Organizador dispuso que la mayor cantidad posible sea de entrega gratuita, en principio habilitándose una por persona en la zona del Hipódromo (alejada del área de competencia), para después modificar el modus operandi y pasar a ofrecerlas en la misma zona de La Florida. Por internet también se podían adquirir a un valor de $100 por persona.

En definitiva, estos Juegos Sudamericanos de Playa permiten a los amantes del deporte tener la posibilidad de ver una gran variedad de disciplinas en un mismo sitio y poder descubrir nuevas modalidades.

Las actividades finalizarán el próximo sábado y allí habrá tiempo para que los atletas y también los directivos a cargo puedan realizar sus análisis con respecto a lo acontecido, tanto desde lo deportivo como también en lo organizacional.

En medio de un clima de incertidumbre en el deporte nacional con la implementación de la Agencia del Deporte Nacional en lugar de la Secretaría, y el descenso del presupuesto para el área que pasó de $1.097 millones de 2018 a $991, los éxitos en el medallero en este evento con seguridad no taparán la difícil actualidad para este sector.

A su vez el gobierno local sueña con que esta edición permita aumentar las chances de albergar los Juegos Panamericanos de 2027 y tomarse revancha de la posibilidad perdida en el camino a los Juegos de 2019.

Con el historial de haber sido sede de torneos de magnitud como el Mundial de Hockey sobre Césped Femenino de 2010 o el Mundial de Rugby Juvenil también de 2010 y el cual este año volverá a desarrollarse en esta ciudad, sumada a la confirmación de recibir en 2022 los próximos Juegos Sudamericanos de la Juventud, Rosario pretende que la realización de estos Juegos Sudamericanos de Playa sean un motivo más en busca de ese objetivo.

Por lo pronto, por unos días más, el balneario de La Florida seguirá recibiendo espectadores y premiando el esfuerzo de los deportistas que, más allá de todo, son los verdaderos protagonistas de estos eventos. Sean sobre asfalto o sobre césped, con tierra o con nieve, o como en este caso en la playa, con la arena y el agua como elementos vitales.

Deportistas platenses

En el esquí náutico, Paloma Giordano obtuvo dos medallas plateadas, una en slalom y otra en figuras, por lo que el resultado ha sido muy positivo teniendo en cuenta que tan sólo tiene 16 años y compitió con rivales mayores que ella. “En figuras hice mi récord, que también es récord nacional, por lo que estoy muy contenta con los resultados además de las dos medallas”, indicó Paloma, que el año pasado había conseguido el bronce en la modalidad slalom en los Juegos Sudamericanos de Cochabamba y que sueña con estar en los próximos Juegos Panamericanos de Lima.

Con respecto al beach vóley, Brenda Churín junto a la santafesina Virginia Zonta (olímpica en Londres 2012) finalizaron en el cuarto lugar al perder en semifinales ante la dupla brasilera, que obtuvo el oro, y en el partido por el bronce ante las representantes de Colombia. “Fallamos en nuestro fuerte que es la defensa, ellas defendieron muy bien, atacaron muy bien y nosotras no pudimos resolver el partido para jugar más de contra”, refirió Brenda al finalizar el encuentro por el tercer puesto.

En cuanto al beach handball, la ensenadense Carolina Ponce, jugadora de Estudiantes, fue una de las figuras de las Kamikazes, el equipo nacional femenino que obtuvo la medalla dorada al superar a Brasil en la final por shoot out. “Vinimos acá a jugar bien, a disfrutar de jugar con los mayores porque es un desafío nuevo y me está gustando mucho esta modalidad”, expresó Carolina que al igual que Churín, venía de participar el año pasado de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018.

Por último, en el rugby de playa, la Argentina consiguió la medalla dorada tanto en varones como en mujeres. Teo Ferrari, jugador de San Luis, fue parte del plantel que superó por 6 a 5 a Chile en muerte súbita.


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