Hacia la profesionalización del fútbol femenino: el partido que todas quieren ganar

Fotos: Nicolás Braicovich

Juana Bilos y Juliana Bicocca defienden las camisetas de Gimnasia y Estudiantes respectivamente. Son de distintas generaciones, pero se conocen desde hace tiempo y coinciden en la idea de que el fútbol jugado por mujeres necesita dar un salto de calidad

Por Lucas Mazzuca

El fútbol femenino crece en todo el mundo. Por suerte, desde hace un tiempo también en Argentina. Después de tantos años de postergación, la revolución que generó el feminismo durante 2018 provocó que las pibas estén dispuestas a jugarse una final: aunque a algunos les moleste, o se nieguen a aceptarlo, más temprano que tarde las jugadoras serán profesionales.   

Así lo entienden y lo desean Juana Bilos, defensora de Gimnasia, y Juliana Bicocca, arquera de Estudiantes. Sin embargo, ambas son conscientes de que aún falta mucho, y eso les pesa y les molesta. “Ni siquiera es que pretendemos que se nos paguen las cifras desorbitantes que cobran los futbolistas hombres, esos números son lejanos para cualquier laburante común. Para empezar nos conformamos con poder dedicarnos de lleno al fútbol y no tener que trabajar por otro lado para poder jugar. Hoy nos toca acomodar todo el tiempo nuestros horarios para poder entrenar o disputar los partidos. Incluso sabemos que la FIFA envía dinero a AFA para el fútbol femenino, pero a nosotras no nos llega nada. Ni siquiera para indumentaria o traslados. Estas cosas dependen mucho del lugar que le dé cada club al fútbol femenino y eso no debería estar librado al azar o a las ganas de la dirigencia de turno”, dicen casi a dúo.

Dentro de este contexto adverso, Juana por su parte asegura que Gimnasia es un club que le empezó a prestar atención al fútbol femenino. Según cuenta, en Estancia Chica entrenan en una cancha de césped sintético, y algunas veces lo hacen en la cancha que queda atrás del Bosque. “Teniendo en cuenta que el fútbol femenino volvió recientemente al Lobo (a mediados de 2018), estamos muy bien. Tenemos un equipo bien formado que venía, en su mayoría, de Villa San Carlos y nos encontramos peleando por uno de los ascensos a Primera división”.

Acerca del estilo de juego que desarrolla este grupo de líricas que sorprendió en el ascenso, Juana explicó: “Nosotras intentamos jugar siempre, tener la pelota, jugar a un toque. Nos viene dando buenos resultados, ya que perdimos un solo partido desde que empezamos a defender la camiseta del Lobo. Si nos tocara ascender, igual tendremos cosas que mejorar, porque las exigencias ya no serán las mismas”.

Por otro lado, en Estudiantes, que supo ser una institución pionera en fútbol femenino en nuestro país, las jugadoras no están pasando por el mejor momento. Así lo expresa Juliana, quien comenta: “Estamos peleando por mantener la categoría, cosa que probablemente consigamos porque, aun con algunas falencias, tenemos un buen equipo. Con la historia del Pincha lo vamos a poder sacar adelante y permanecer en Primera”.

Más allá de los resultados deportivos, las condiciones en las que desarrollan su pasión tampoco son las óptimas: “Como a muchas futbolistas, lo que nos falta es tener un lugar específico donde entrenar, y no estar dependiendo de la cancha que quede libre en el country. Así y todo, Estudiantes mantuvo a lo largo de los años el fútbol practicado por mujeres y hasta no hace mucho era uno de los mejores equipos”. Además, recuerda con nostalgia cuando jugaban en la cancha auxiliar de 1 y  57: “Teníamos un muy buen equipo y los sábados toda la gente que iba para el Bosque se ponía a mirarnos, era algo increíble que hubiera centenares de personas viéndonos, incluso años atrás donde se le daba aún menos importancia al fútbol femenino”.

Si bien a Juana y Juliana las distancian las camisetas que defienden y el recorrido que llevan como futbolistas, lo cierto es que ambas van por el mismo camino, el de hacer cada vez mejor el deporte que tanto aman, con mejores condiciones y pensando en grande. A pesar de las diferencias, juegan juntas el partido de la profesionalización del fútbol femenino.


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