Mujeres cerveceras: la reivindicación de un arte que les fue arrebatado

El año pasado nació en La Plata una asociación que nuclea a productoras locales de esta popular bebida. Conocé este proyecto que crece de la mano de un espíritu solidario

“Todo nacimiento comienza con una mujer. El de la cerveza, también”. Así de categórico es el lema con el que la Asociación de Mujeres Cerveceras Platenses se presenta en las redes sociales. Es que tienen una historia en la cual respaldarse. La misma dice que, durante la Edad Media, la elaboración de esta bebida era parte de sus tareas hogareñas, además de representar un ingreso para las arcas familiares. Sin embargo, cuando la Iglesia Católica notó que se trataba de un negocio rentable, se apropió del mismo y lo delegó en los monjes, relegando a las mujeres al ostracismo cervecero.

Claudia Tisera es integrante de la Asociación desde su creación, en agosto del año pasado. En diálogo con Pulso Noticias, cuenta que el proyecto nació por una necesidad de subsistencia, aunque no fue el único motivo: “Tenemos un lado social, no solo hacemos cerveza. Esto va de la mano con lo que se está dando en distintos ámbitos, de juntarnos las mujeres, charlar y discutir. También armamos cooperativas, trabajamos en los barrios. En esta coyuntura tan difícil creemos que unirnos es lo único que nos va a salvar”.

Esta organización que reúne a unas 15 mujeres tiene su sede en Villa Elisa y actualmente nuclea a dos proyectos autogestivos: La Cabaña (en el cual Claudia se desempeña) y Aquelarre. Claro que están abiertas a sumar nuevas adhesiones: “Queremos trasladar nuestra experiencia a otros grupos. De hecho, la tarea en los barrios también tiene que ver con eso: que nuevas compañeras se unan, creen su propia marca y así puedan llegar a fin de mes”.

En ese sentido, los cursos de capacitación son uno de los ejes fundamentales del proyecto. Cuando hay planes de crear una nueva marca, desde la Asociación prestan los equipos, enseñan el proceso de cocción y acompañan en los primeros pasos. Una vez que la misma producción les permite costear sus propios insumos, dan rienda suelta al emprendimiento.

Más allá del contexto adverso, Claudia asegura que la rentabilidad es buena: “Generalmente los pedidos superan a nuestra producción, que ha llegado a ser de 800 litros mensuales. Vamos de a poco. Tenemos muy buenas perspectivas”. Para las chicas este es un año de afianzamiento. Ya comenzaron a articular con otras cerveceras del resto del país y hasta de México, y tienen en mente varios proyectos. Entre ellos, participar activamente del próximo Encuentro Nacional de Mujeres, que se desarrollará en octubre en la ciudad de La Plata.

Porter, Kolsch, Scottish, Golden, Ipa, Red y la lista sigue. Es el fruto del trabajo de una organización que busca reivindicar sus derechos: “Retomamos una vieja tradición y acá estamos, haciendo cerveza que, además, es muy buena. Se mantiene lo artesanal, sin agregados químicos. Solo malta, lúpulo, cereales y mucho amor”.


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