Salimos a la calle

A diez meses del nacimiento del diario digital Pulso Noticias, este 8 de marzo decidimos sacar nuestra primera edición impresa. Y no es casualidad que hayamos elegido el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y tercer Paro Internacional Feminista para salir a la calle por primera vez en versión papel. Para nosotras esta no es una fecha más: desde el primer momento en el que fuimos despedidas del Diario Hoy y la Red ‘92 salimos a luchar por nuestros puestos de trabajo, nos posicionamos por la defensa de nuestros derechos y también por una comunicación con perspectiva de género.

Este medio cooperativo y autogestionado busca proponer una nueva mirada de la ciudad y la región con criterio y profesionalismo. Desde el 7 de junio de 2018 a esta parte, entre otras tantas notas, realizamos la cobertura histórica en el Congreso de la Nación cuando se trató el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo; retratamos cada pañuelazo de la región; comunicamos los casos de femicidios con el mayor respeto a las víctimas y aportando información para dimensionar la magnitud del problema; contribuimos a masificar las búsquedas y exigencias por las pibas desaparecidas, como hacemos cada 26 con Johana Ramallo; e intentamos construir una agenda que tenga presente los avances y debates que impulsa el movimiento feminista.

Nos toca escribir en un tiempo en que los femicidios aumentan -en lo que va del 2019 ya se registraron 35 y unos 10 travesticidios-, y en el que se tortura a niñas violadas, obligándolas a parir.

En este escenario, el movimiento feminista exigió el paro a las centrales sindicales, pero sólo algunos gremios se pronunciaron a favor. De todas formas, por tercer año consecutivo, acá como en todo el mundo, las mujeres, lesbianas, trans y travestis van a la huelga en sus trabajos, en sus casas, y saldrán a la calle a gritar: ¡Vivas y libres nos queremos!. Ahí también estaremos nosotras.

Como medio cooperativo nos tocó nacer en tiempos de crisis económica -tarifazos, inflación y despidos masivos – que afecta principalmente a las mujeres y disidencias sexuales. Según las estadísticas oficiales, la desocupación impacta mayormente en las mujeres jóvenes (de hasta 29 años): en el tercer trimestre del 2018 la tasa saltó casi doce puntos alcanzando el 29,6% (cuando en los tres meses previos había sido de 17,9%), mientras que en los varones de la misma edad la cifra llegó al 15,2%.

En este lamentable contexto nos lanzamos a este nuevo desafío de la versión impresa, mientras en simultáneo vamos ampliando nuestra gran comunidad de lectores en el portal www.pulsonoticias.com.ar, que cada vez entran con más frecuencia para salirse por un rato del cerco mediático.

Nuestro medio se mantiene en funcionamiento con el apoyo de la “comunidad pulsera”, un grupo de personas que de manera solidaria y consciente de la importancia de nuestra subsistencia aportan mes a mes como suscriptorxs.

Vos también podés ser parte.

*Editorial Pulso Noticias

¿Qué pasó un 8 de marzo?

Corría el año 1857 cuando unas 40 mil trabajadoras textiles se movilizaron por las calles de Nueva York, Estados Unidos, reclamando mejoras laborales. Sin embargo, las 129 costureras de la empresa Cotton no pudieron salir de su lugar de trabajo. Los dueños cerraron las puertas de la fábrica para que ellas no se sumarán a la movilización y murieron incendiadas allí dentro.

Las trabajadoras textiles reclamaban igualdad laboral, jornada laboral a 10 horas y hasta pedían un tiempo para amamantar a sus hijas.

A partir de ese hecho histórico, el 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Un tabú ancestral

En el Día Internacional de la Mujer es interesante rescatar y analizar algunos rituales por los que debían pasar las féminas de ciertas tribus amerindias al tener su primera menstruación, ya que incluso hoy en día circulan muchas creencias en torno a dicho fenómeno, y hay quienes consideran que una “es mujer” después de haber menstruado por primera vez. Gracias al registro del viajero español Félix de Azara (1742-1821), en la actualidad podemos conocer ciertas costumbres y modos de vida ancestrales de las poblaciones indígenas que habitaron nuestro país, mucho antes de que se instauraran las naciones latinoamericanas.

Toda mujer que menstruara por primera vez recibía una marca indeleble, una especie de tatuaje que consistía en líneas verticales que cruzaban el rostro. Hoy podemos interpretar que con ese acto se las señalaba como aptas para la procreación, y era el momento en que también se iniciaban muchas restricciones para ellas.

Ninguna mujer podía consumir carne excepto que fuera de pescado y sólo en caso de no estar menstruando, ya que circulaba la historia de que a una le habían salido cuernos por no cumplir con esta prohibición. Cabe preguntarse y pensar: ¿qué conlleva este proceso biológico que incluso hoy en día es tabú y que históricamente marcó y sigue marcando a la mujer en una comunidad?


*Editorial

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