Congreso caliente: Macri pidió paciencia

Foto: Federico López Claro / Corresponsalía Los Andes

En medio de una fuerte tensión con la oposición, el presidente Mauricio Macri inauguró el 137° período de sesiones ordinarias del Congreso. Sólo anunció una suba del 46% en la Asignación Universal por Hijo, luego se dedicó a trazar un balance de su gestión, volvió a cargar contra la pesada herencia y apuntó contra Maduro

En un año electoral en el que buscará renovar su mandato, el presidente Mauricio Macri dio un discurso de casi una hora ante la Asamblea Legislativa. “Hoy podemos decir que la Argentina está mejor parada que en el 2015. Hemos salido del pantano donde estábamos”, sostuvo.

“Los argentinos estamos mejor parados que hace tres años, empezamos por lo básico, creamos los cimientos”, aseguró. Y agregó: “Que nos lleve más tiempo quiere decir que es de verdad y para siempre”.

Envió un mensaje a los argentinos: “a no aflojar, a no tirar la toalla. El tiempo es hoy, nuestro tiempo es hoy. No dejemos que los predicadores de la resignación y el miedo le ganen a la esperanza. Soy el primero en saber lo que ha pasado estos meses y me he hecho cargo”.

A pesar de las interrupciones de los legisladores opositores, el presidente continuaba con su libreto pidiendo comprensión al pueblo al asegurar que “los cambios profundos requieren paciencia”. 

Luego, se enfocó en la corrupción, con un claro discurso respecto de la herencia kirchnerista: “Es un Estado que combate las mafias y previene la corrupción. La ley del arrepentido se convirtió en una pieza clave para el avance de las causas judiciales”, dijo Macri lo que alteró a los diputados y senadores K. “Se acabó el tiempo en que los delincuentes se salgan con la suya mientras la mayoría trabajamos para sacar este país adelante”, insistió mientras la vicepresidenta Gabriela Michetti pedía silencio a los opositores.

“Hablo de un Gobierno que respete los tiempos de la Justicia y todos debemos rendir cuentas: empresarios políticos, periodistas y hasta la familia del Presidente y el propio Presidente”, dijo elevando el tono de voz, algo que fue aplaudido por legisladores del oficialismo y militantes de Cambiemos que habían copado el recinto.

También mencionó lo que se viene: el Nuevo Régimen Penal Juvenil, que baja la edad de imputabilidad de 16 a 15 años para delitos graves, y propone un abordaje interdisciplinario para lograr la inserción del menor en la sociedad. “Somos el primer gobierno en 100 años que gobernamos en minoría”, aseveró el presidente.

Luego, se enfocó en la economía y elogió el “camino gradual que llevamos adelante. Si no hubiésemos tomado las medidas que tomamos la economía hubiera colapsado. Elegimos un camino de gradualismo que funcionó dos años y medio, donde aumentaron las exportaciones, creamos 700 mil puestos de trabajo y bajó la pobreza”.

Al hablar de la economía, se volvieron a escuchar más gritos ante lo que el Presidente se salió, extrañamente, de su discurso: “los gritos, los insultos no hablan de mí, hablan de ustedes. Yo estoy acá por el voto de la gente”, señaló.

Una de las medidas concreta fue el aumento del 46% en la Asignación Universal por Hijo, y señaló: “La pobreza ha vuelto a los niveles de antes”. Luego, tomó como latiguillo “se cambia en serio” para hablar de reformas de fondo sobre cómo atacar la pobreza. Y aseguró que “el único camino genuino para salir de la pobreza es el trabajo que se basa en la calidad de la educación”.

También, y como era de esperar, le dedicó un párrafo a Venezuela. “¿Cómo puede ser que hayamos condecorado a (Nicolás) Maduro cuando hace rato no respetaba las libertades?”, manifestó. Y habló de “un respaldo internacional inédito en nuestra historia” para su gestión. 

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