Trabajadores del Hipódromo protestaron a caballo por la ciudad  

El recorte de 300 millones de pesos para la actividad del turf pone en riesgo el trabajo de 84.000 familias de La Plata y 220.000 en toda la Provincia

La decisión de la gobernadora María Eugenia Vidal de quitarle casi 300 millones de pesos a la industria del turf puso en vilo a los trabajadores del Hipódromo de La Plata, quienes marcharon esta tarde, algunos montando a caballo y otros a pie, desde diagonal 80 y 116 hasta el edificio de Lotería de la Provincia y luego a la Legislatura.

Durante la caravana, los trabajadores del Hipódromo aseguraron que el recorte previsto afectará a unas 84.000 familias de la ciudad, y a unas 220.000 en toda la Provincia. Por eso, y curiosamente al ritmo de una canción de la banda Turf, los manifestantes transitaron las calles de la ciudad cantando “y no me importa lo que diga Vidal, porque esta guerra la vamos a ganar, porque este es nuestro trabajo digno, es nuestra dignidad”.

El conflicto comenzó el pasado mes de febrero, cuando la gobernadora de la Provincia anunció que quitaría por decreto el porcentaje del fondo que se reparte entre los distintos hipódromos bonaerenses para destinarlo a “la remodelación de hospitales y construcción de viviendas”.

Al respecto, Pablo Gallo, director de la revista de turf  Todo ganador, aseguró que “la gobernadora quiere derogar una ley que había instituido un fondo para la reparación hípica, para paliar el daño que causó la proliferación indiscriminada de quinielas, raspaditas y tragamonedas”, y agregó: “Con un relato malintencionado, Vidal trata de demonizar esta actividad y crear una imagen errónea y negativa. Se ha llegado a decir que el turf es narcotráfico. El turf representa apenas el 2,5% de los casos de ludopatía, contra el 98% que representan los bingos y los juegos de azar, cuyas licencias se pretenden extender”.

Por su parte, Claudia Rodríguez, jefa del departamento de agencias del Hipódromo y vecina del barrio desde hace 53 años, dijo que “esto ha sido siempre una caja de pandora de todos los gobiernos. Que no jodan con nuestros trabajos. Con la edad que tengo, si llegan a cerrar el Hipódromo me encadeno en la Gobernación hasta que me den una solución. No somos cualquier cosa, somos seres humanos”.

Más allá de que lo único que se ve del turf es la pista, los caballos y los jockeys, lo cierto es que de esta industria depende la gente que siembra las pasturas en los aras, los seleccionadores de granos, los criadores de caballos, veterinarios, odontólogos, genetistas, exportadores e importadores de equinos, domadores, cuidadores, herreros, talabarteros y forrajeros.  “La gente no lo ve, pero hay mucha gente trabajando detrás”, dijo Pablo Gallo.

Ante esta quita de dinero, los trabajadores del Hipódromo advierten que el turf va camino a una muerte lenta. “Hoy en día, una carrera que se está corriendo por 130.000 pesos va a pasar a correrse por 36.000, hecho que afectaría toda la cadena productiva, y significaría que mucha gente se aleje de la actividad”, dijo Gallo y agregó: “Sería insólito que dejasen morir esta actividad, cuando en todos los países del mundo se apoya con leyes, y siendo nosotros el cuarto país que más caballos de carreras produce en todo el planeta”.   

 

Comentarios

- Advertisement -

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa un comentario
Por favor ingresa tu nombre