Wanderlust: un documental de mujeres viajando por el mundo


Una platense y una alemana recorrieron trece países por mar y tierra, de Egipto hasta Alemania, y filmaron cómo es cruzar las fronteras siendo mujer. Ahora estrenan su película en el cine Gaumont

Dos mujeres, una alemana y otra argentina, caminan por las calles de El Cairo. Los hombres clavan sus miradas, sin ningún reparo, sobre esos cuerpos femeninos, extranjeros, que se animan a ocupar el espacio público con dos cámaras. La escena es parte de Wanderlust, cuerpos en tránsito, documental que registra el viaje de María Pérez Escalá y Anne Von Petersdorff por trece países, de Egipto hasta Alemania, y que se estrena el jueves 21 de febrero en el Cine Gaumont de Buenos Aires.

“Nos conocimos en Cuba, en la Escuela de Cine Documental. Ambas veníamos viajando y compartiendo experiencias similares, y veíamos que los documentales de viaje tenían una mirada masculina”, contó María a Pulso Noticias. La realizadora es de La Plata y actualmente trabaja como profesora en la Facultad de Bellas Artes. En 2014, cuando atravesó con su cámara las fronteras de Egipto, Israel, Palestina, Chipre, Turquía, Bulgaria, Serbia, Montenegro, Croacia, Eslovenia y Alemania con la única condición de no tomar ningún avión, tenía 33 años y una idea: investigar a lo largo del camino el “cuerpo en tránsito”, sus propias experiencias corporales en tanto mujeres.

Así, Wanderlust se constituye como una película sobre el territorio físico que queda por fuera de la zona de confort, desde la mirada femenina. Una visión que suele diferir, por su experiencia, de los viajes protagonizados por identidades masculinas. ¿Que implica viajar por el mundo siendo mujer? ¿Cuales son los miedos, prejuicios y riesgos que se atraviesan, tanto físicos como internos?.

Pero además, María y Anne son de países muy distintos, y las diferencias culturales marcan la mirada de cada una, imponiendo el registro documental a dos cámaras y a dos voces. “La salida de Israel fue compleja. Por cuestiones políticas, debíamos salir por mar, pero no había barcos comerciales o turísticos. Hicimos dedo en el puerto de Tel Aviv y conseguimos viajar con un chico y su amigo en un velero. Nos llevaron a Chipre y de ahí a Turquía. Esa experiencia estuvo marcada por las diferencias culturales: mientras la alemana estaba feliz, a mi me atravesaba el prejuicio y el miedo de subirme a un barco con dos desconocidos, en mar abierto. Había dos miradas diferentes ante una misma situación”, recordó María. Podrían haber tomado un avión por 23 euros, pero en vez de tardar una hora por aire, estuvieron cuatro días en el mar y aprendieron a navegar.

En el film, y en el viaje, hay muchas anécdotas. Para salir de Eqipto debieron atravesar el desierto y rodear zonas militarizadas. En Bulgaria, separaron del colectivo solamente a dos personas: a una persona negra y a una sudamericana. Sí, a María. Eran las 4 de la mañana y estaba lejos de casa. No sabía a quien llamar ni qué hacer. Finalmente logró seguir viaje, pero el joven negro no. Anne, con pasaporte alemán, atravesó cada una de las fronteras sin problemas.  “Esa experiencia me angustió. Entender cómo el lugar donde una nació la condiciona para moverse por el mundo, te hace vivir experiencias muy diferentes”, dijo la realizadora.

El documental hizo su propio viaje: con poco presupuesto, recorrió festivales de Argentina, Colombia, España y otros países. Años después, la película se estrena en “el mágico cine Gaumont”, un sueño hecho realidad para María y Anne. Con el feminismo proponiendo nuevas discusiones, visibilizando su lucha y ganando espacios, Wanderlust es una nueva oportunidad para adentrarse en las experiencias de las mujeres, desde su propio relato, con una, dos o múltiples miradas.

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