El nuevo paradigma en Medicina: inclusión y permanencia

El frente político que destronó a la Hoja de Roble generó múltiples cambios en las lógicas políticas y académicas de 60 y 122. El curso de ingreso que comienza esta semana es fruto de varios meses de preparación y de un nuevo modo de concebir la formación y la salud pública. Sus organizadores -estudiantes, graduados y trabajadores- hablaron con Pulso Noticias sobre la nueva facultad de Ciencias Médicas de la UNLP

Por Ramiro Laterza

La gestión de docentes, graduados, trabajadores y estudiantes que el año pasado vivió su primer año a cargo de la Facultad de Medicina, luego de destronar con votos de todos los claustros en el Consejo Directivo a la agrupación Hoja de Roble, se prepara para un nuevo curso de ingreso, en el cual pudieron planificar nuevas formas políticas y académicas, muy distintas a las que imponía tiempo atrás aquel grupo de profesores que preferían una facultad elitista, para pocos.

Durante aquella noche de viernes, el 10 de noviembre del 2017, un graduado recién elegido para la oposición gritaba: “tenemos que hacer una facultad nueva, desde cero”. Y esto realmente fue así para ese grupo de personas, quienes consiguieron una determinada unidad política para poder elegir un decano opositor.

Curso de ingreso de inclusión y permanencia

El vicepresidente del Centro de Estudiantes, Joaquín García, realizó para Pulso Noticias un panorama de cómo la nueva gestión planificó un curso de ingreso en las antípodas del anterior. Para el estudiante avanzado de la carrera, lo más problemático de Hoja de Roble fue el curso de ingreso: “como fiel reflejo de su política decidieron adoptar una metodología elitista que no contemplaba el ingreso y la inclusión de toda la sociedad”.  En febrero del año pasado, último mes de la decana Ana María Errecalde, ya obligados a que el curso de ingreso no sea eliminatorio, la gestión se retiró planificando un curso para 700 personas de unos 3000 inscriptos. Los jóvenes, para poder acceder a un banco en la clase tenían que hacer fila desde la madrugada, y si no entraban en el aula no podían acceder a la clase.

A mitad de año, con la idea de generar un nuevo curso de ingreso, la nueva conducción lanzó una convocatoria para estudiantes avanzados, con el objetivo de que participen del dictado del curso 2019. Una vez seleccionados unos 60 jóvenes, se realizó una capacitación trabajando con pedagogas, para planificar de qué manera se iba a estructurar el ingreso.

Foto Hernán Fouillet (Pulso Noticias)

Según contó este estudiante, el curso, que comenzará este lunes 4 de febrero, va consistir en una parte no presencial, donde los estudiantes tienen que hacer una serie de encuestas a personas que hayan transitado por el sistema de salud, y por otro lado una parte presencial que consistirá en ocho encuentros que se van a dar en la facultad. “En esta parte vamos a hacer una introducción a la vida universitaria, entendiendo que cada chico tiene una visión sobre cómo quiere transitar la facultad, algunos serán trabajadores, otros serán padres o madres, y otros tendrán todo el tiempo disponible para dedicarle a la Facultad… por esa diversidad planificamos estos primeros encuentros”, describió García.

En los últimos talleres se analizará cómo funciona cada cátedra: sus objetivos, bibliografía, las técnicas de estudio y de comprensión de textos que necesitan. “Se va a trabajar sobre una perspectiva de derechos y de género, con un horizonte: de que es necesario formar profesionales de salud que se inserten en la atención primaria, que sean médicos generalistas”, reconoció el futuro médico.

Algo fundamental del taller introductorio nuevo es que la tarea de docentes y ayudantes no termina cuando se entregan los trabajos: “la idea es que cada ayudante, cada docente de las comisiones tiene que hacer -a modo de tutorías- un seguimiento sobre cuál es la situación de cada uno de sus alumnos, cómo vienen con el estudio, si pueden armar grupos, si se le complica alguna materia, si tienen la facilidad para conseguir el material, si por alguna razón debieron abandonar alguna cursada”, explicó el militante sobre esta nueva modalidad. Se trata de “una política clara que apunta a lograr la permanencia de los estudiantes en la carrera, la principal deserción de los estudiantes se da en primer año, por eso es importante ver cuál va a ser la política que va a tener la gestión y quienes estamos a cargo de las comisiones”.

“Queremos garantizar que los compañeros y las compañeras decidan recibirse de médicos, por eso me parece que es fundamental, es un reflejo de que el paradigma que está reinando en la actual gestión es de la inclusión y la justicia social”, finalizó.

Otras modificaciones en Medicina

Para uno de los pilares en la construcción de la unidad, el consejero por los graduados, Manuel Fonseca, una de las victorias del primer año de gestión tuvo que ver con el conflicto de “los cautelados”. El médico clínico que realiza la residencia en el hospital Gutiérrez dijo a Pulso Noticias: “pudimos dar por terminado el conflicto de las y los médicos cautelados y realizar un acto de reparación histórica donde el Decano en nombre de la Facultad nos pidió perdón por todos los daños ocasionados”. Agregó sobre la importancia de este reconocimiento que “son logros históricos y desde ahora tenemos la responsabilidad colectiva de seguir pensando y proyectando qué aportes podemos hacer los graduados para fortalecer un proyecto de Facultad que nos tenga en cuenta y nos acompañe en nuestra práctica médica cotidiana.

En la misma línea, para otro de los graduados, Maximiliano Salvioli, “la Facultad venía de muchos años en donde el debate no existía… estamos en el camino de recuperar los espacios de participación y discusión. En nuestro caso por ejemplo volviendo a darle vida al Centro de Graduados que durante este año patrocinó y difundió actividades académicas, convocó a reuniones abiertas y realizó declaraciones en defensa de la Salud Pública”.

Al parecer, el cambio de paradigma también se observó para los trabajadores no docentes. Su consejero, Javier Fioravanti, explicó que “transitamos este cambio en la facultad de forma positiva, ya que desde un principio se nos abrieron las puertas del decanato para escuchar y resolver nuestras problemáticas, haciéndonos partícipes en la toma de decisiones”.

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