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jueves 07-07-2022

“Más Espacios Luciano Arruga y menos Comisarías”

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Estefanía Velo
Estefanía Velo
Más conocida como “Tefa”, nació en Mar del Plata en 1989. Trabajadora de prensa, periodista y Licenciada en Comunicación Social (egresada de la UNLP). Buscadora de la aguja en el pajar: le apasiona el periodismo de investigación. Trabajó en prensa institucional, en diversos medios privados de La Plata, y colaboró en medios alternativos como ANRed. Actualmente escribe notas vinculadas a los derechos humanos, política y cada tanto entrevista a personajes de diversos territorios. También integra el área audiovisual, En Foco, como productora periodística. Siempre redactando con las gafas violetas puestas. Desde 2018 forma parte de la cooperativa Pulso Noticias, donde aprendió a vender publicidad, gestionar pautas y hasta armar un gran escritorio en madera.

A 10 años de la desaparición forzada de Luciano Arruga, el adolescente de Lomas del Mirador que se negó a robar para la Policía, familiares y amigos convocan a movilizarse este sábado a las 16. Pulso Noticias dialogó con su mamá, Mónica Alegre

Por Estefanía Velo

“No parí un hijo para que sea bandera, pero lamentablemente es lo que me tocó vivir”, expresó a Pulso Noticias Mónica Alegre, una mujer luchadora, solidaria y convencida de que está haciendo “justicia popular”. No cree en la “justicia del hombre”, en la justicia burguesa, sino que prefiere elegir la justicia del pueblo, tal como la definió.

Luciano Arruga tenía 16 años, era un pibe del conurbano bonaerense, usaba gorrita y vestía con ropa joging, el estereotipo construido por las instituciones y los medios de comunicación hegemónicos para ser un “pibe chorro”. Sin embargo, Luciano se negó rotundamente a robar para la Policía Bonaerense lo que implicó que lo persigan en su barrio, la 12 de Octubre de Lomas del Mirador (La Matanza); que pase más de ocho horas privado de su libertad en un destacamento policial que no podía tener personas, y mucho menos a un niño. Decirle que no a la Policía le costó su vida: lo torturaron, lo asesinaron y lo desaparecieron.

El 31 de enero de 2009, a las tres y media de la madrugada, fue la última vez que se lo vio a Luciano cruzando la General Paz con ropa que no era de él, descalzo y asustado. Allí fue atropellado y hay testigos que vieron circular por la colectora a una camioneta de la Bonaerense sin balizas. Murió en el Hospital Santojanni, a donde su familia fue a preguntar si había ingresado un joven y le respondieron que no. Luego lo derivaron al Cuerpo Médico Forense y fue enterrado como NN en la Chacarita. Casi seis años más tarde, encontraron su cuerpo.

“Desde que encontramos a Luciano, lamentablemente la causa quedó ahí y no avanzó nada. Es triste decirlo, quedó como si hubiese sido un accidente de tránsito y quedó en que el Estado no tiene nada que ver”, contó Mónica. Y apuntó contra el Estado: “Se lavó las manos. Nosotros sabemos bien que pasó otra cosa”.

Pasaron 10 años de impunidad. Desde el primer momento, la Justicia se movió en contra de la familia de Luciano e intentó culpabilizar a la víctima. “Queda claro que no hay represión estatal sin un poder judicial clasista y cómplice. Y que sin garantías judiciales, no se asesina, no se tortura y no se desaparece”, expresaron a través de un comunicado Amigos y Familiares de Luciano.

“El caso de Luciano en el Oeste fue bisagra, fue un caso para que mucha otra gente se anime a denunciar y diga sí, si esa familia pudo, nosotros también podemos”, relató Mónica, orgullosa de su hija Vanesa, quien está al frente de todas las luchas.

La familia, amigos y vecinos se organizaron desde el primer momento en que desapareció Luciano. Fue gracias a su perseverancia y fuerza que lograron expropiar el lugar donde funcionaba uno de los lugares más tormentosos para los jóvenes del barrio, el destacamento de Lomas del Mirador, y así convertirlo en el Espacio para la Memoria Luciano Arruga. “Vos entrás ahí y ves un montón de peques que se ríen, que van a apoyo escolar, que están tocando la guitarra, y eso te reconforta y te da ánimo para seguir”, describió Mónica. “Ahora es un espacio cultural, es un espacio donde van los chicos a encontrar una contención, antes era un lugar donde los pibes entraban y eran torturados, lamentablemente uno fue muerto”, señaló.

La autogestión del lugar costó amenazas, hostigamiento y hasta tuvieron que acampar 70 días en las puertas de la excomisaría. “Queríamos que sea un lugar de resignificado en lo social, que sea una referencia para los pibes en el barrio, y desde hace más de dos años lo estamos abriendo semana a semana para realizar diferentes talleres culturales”, contó a Pulso Noticias, Matías Bregante, integrante del grupo de familiares y amigos de Luciano Arruga. “Además se acercan familias que son o fueron víctimas de la represión estatal”, agregó.

Este sábado, como todos los veranos, se movilizarán por el barrio y el exdestacamento será un punto central en todo el recorrido. Entre las principales consignas de la marcha exigen: “Más Espacios Luciano Arruga y menos Comisaría Ex Octava”. “Si bien son los 10 años por Luciano, vamos a recordar a todos los pibes victimas de gatillo fácil, a todos los desaparecidos, vamos a pedir justicia por los trabajadores que están sin trabajo, por nuestros hermanos mapuches, por los travesticidios, por todas las causas injustas ahí vamos a estar todos”, señaló la mujer guerrera. Y agregó: “Todas las causas nos tienen que hermanar”.

La desaparición forzada se dio bajo el gobierno provincial de Daniel Scioli, demostrando el entramado cómplice del poder policial y judicial en el territorio bonaerense. Pasaron diez años y el número de muertes por fuerzas represivas asciende ligeramente. Según Correpi, desde 1983 a la fecha se registraron 5.959 personas asesinadas por algún agente policial. Entre 2008 y 2015 se inspeccionaron 3.175 muertos, mientras que en los últimos tres años ya se ejecutaron 1.000 personas en manos de efectivos.

“Lamentablemente hoy por hoy la temática es la misma. La Policía libera la zona y a eso lo veo todos los días”, detalló Mónica, y agregó: “Sigo viviendo en la 12 de Octubre, no me voy a ir jamás, es mi barrio. Y la Policía siempre hace lo mismo, usa a los que más necesitan para su propósito, para enriquecer su caja chica. No cambió nada”.

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