El peor momento para el periodismo desde el retorno democrático

Despidos, salarios adeudados, paritarias atrasadas y diversos intentos de precarización del trabajo han sido los denominadores comunes del 2018 que culmina. Con empresarios inescrupulosos y un Estado cómplice, que actúa bajo la misma lógica. Un año en el que los trabajadores de prensa tuvieron que resistir.

Por Walter Amori

El pasado 23 de octubre el presidente Mauricio Macri asistió a la 74° Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), desarrollada en Salta. Allí, sin ruborizarse en lo más mínimo, afirmó que “nunca antes hubo tanta libertad de prensa como ahora”.

Rápidos de reflejos, desde el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) salieron a cuestionar las palabras del mandatario nacional señalando que “desde la vuelta de la Democracia nunca la prensa estuvo en una situación peor que ahora”.

Este cronista coincide con el diagnóstico realizado desde el Sipreba. Así lo reflejan los más de 3.000 puestos de trabajo que se perdieron, sumados a las situaciones de precarización y flexibilización laboral que sufren los periodistas a lo largo y a lo ancho del país.

Miles de profesionales han sufrido durante todo este 2018 el avasallamiento de sus derechos por parte de empresarios inescrupulosos que pudieron vulnerar las garantías laborales ante la presencia de un Estado que ha hecho la vista gorda o, aún peor, ha sido cómplice de esas maniobras. De hecho, con esa misma lógica empresarial Cambiemos ha llevado adelante su política en los medios públicos.

Despidos, vaciamiento y paritaria cero en los medios estatales

Uno de los hechos característicos de este 2018 han sido las constantes manifestaciones que se vieron obligados a llevar adelante los trabajadores del Sistema Federal de Medios Públicos que conduce Hernán Lombardi.

En Télam, 119 de días de paro con permanencia en las instalaciones de la agencia de noticias fueron necesarios, para que la Justicia ordenara revertir los 357 despidos que habían sido dispuestos desde el Gobierno. A pesar del logro de la reincorporación de los despedidos, y del esfuerzo para que no se cierren las corresponsalías en el interior del país, en Télam continúa la lucha por lograr aumentos salariales acordes a los niveles de inflación. Así como la recuperación de tareas históricas de la agencia, las cuales fueron suprimidas como consecuencia del ajuste.

Por su parte, en la Televisión Pública los trabajadores llevan más de 26 meses con su paritaria vencida y perciben los mismos salarios que en 2016. Además de la irregular situación en la negociación salarial, desde la Asamblea de Trabajadores de Prensa del Noticiero denuncian que existe en la gestión de Néstor Sclauzero al frente del canal la intención de llevar adelante un proceso de “deterioro operativo y de contenidos” mediante la “reducción de trabajadores, con menor disponibilidad horaria, violando convenios y derechos laborales”.

Como respuesta al vaciamiento de la gestión estatal, el Noti de los Trabajadores de la TV Pública se transformó en un clásico de las redes sociales, en el cual los propios periodistas cubren los hechos que desde la Gerencia de Noticias del canal intentan invisibilizar.

También enfrentaron despidos, paritarias atrasadas, salarios adeudados y merma en su producciones, los trabajadores de Paka Paka, DeporTV y Encuentro.

En este contexto, Radio Nacional no fue la excepción. En la emisora hubo despidos a principio de año y ya transcurrieron 8 meses con una paritaria vencida y los salarios congelados. El feroz ajuste motivó la salida de la directora de la radio, Ana Gerscherson, quien en su carta de renuncia manifestó: “No puedo acompañar la decisión de no otorgar una paritaria en un año difícil como el que termina”. La misma funcionaria que había autorizado despidos, intentó con ese mensaje salvar su imagen.

Como corolario de todo el destrato que vienen sufriendo los trabajadores de los medios públicos, el pasado 20 de diciembre representantes de Télam, la TV Pública y Radio Nacional fueron reprimidos brutalmente por la Policía de la Ciudad cuando se manifestaban pacíficamente frente a las puertas del Centro Cultural Kirchner en contra de la “paritaria cero”.

La Página menos pensada

Si hay un periódico de tirada nacional que se ha caracterizado por hacer tapa de la lucha de los trabajadores, de los movimientos sociales y las organizaciones de Derechos Humanos, ese ha sido Página 12.

Por eso sorprendió a muchos cuando el 16 de septiembre no salió a la calle el diario, luego de 32 años de hacerlo ininterrumpidamente. El hecho sucedió en el marco de un paro de 24 horas que realizaron los trabajadores del matutino ante el incumplimiento del acuerdo paritario de las autoridades del medio.

Aquel paro no fue una medida aislada, formó parte de un plan de lucha que incluyó distintas acciones, otras medidas de fuerza y el quite de firmas durante más de 20 días.

Además del incumplimiento de la paritaria, la empresa dueña de Página 12, el Grupo Octubre, presentó un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) que es rechazado por sus trabajadores. Según señalan, lo que se busca es precarizar más las condiciones de sus empleados.

Mediante un comunicado denunciaron que se intenta “abrir retiros voluntarios, prescindir del envío de fotógrafos/as, disminuir el número de colaboradores/as, eliminar los suplementos que acompañan al diario, reorganizar horarios, funciones y tareas del personal y suspender ‘todas las áreas que no resulten imprescindibles para la salida del diario'”.

En diálogo con Pulso Noticias, Paula Sabatés, delegada del Sipreba en Página 12, indicó que si bien se mantiene la unidad de los trabajadores del medio, la empresa va a intentar concretar el ajuste igual. “Más lento de lo que pretenden los dueños pero más rápido de lo que estamos dispuestos a aceptar los trabajadores se va a ir produciendo”, señaló.

“Es fundamental la solidaridad entre los distintos trabajadores de prensa. En este sentido, el caso de Télam nos dio una lección, fue paradigmático”, afirmó.

La resistencia en el diario Hoy y la Red 92

El 5 de noviembre último cerró sus puertas el diario Hoy de La Plata, tras casi 25 años de existencia. Fue un final anunciado luego de 10 meses de agonía. La historia de la caída había empezado el 4 de enero, cuando Marcelo Balcedo, quien en ese momento llevaba adelante las riendas del matutino, fue detenido en Uruguay junto a su esposa Paola Fiege con dinero, joyas, armas de fuego y autos de alta gama. Unos días más tarde arribaba a la redacción de la calle 32 su madre, Myriam Reneé Chávez de Balcedo, para recuperar el sillón que le había arrebatado su hijo.

Fiel a su estilo, distinguido por sus vociferaciones y maltratos hacia los empleados, anunció despidos en todas las secciones (eliminando algunas por completo) y dejó a 120 personas en la calle, tanto del periódico como de la radio Red 92 (bajo la órbita de la misma familia). Todas sin indemnizaciones, con salarios adeudados y con la imposibilidad de ingresar a su lugar de trabajo ante la presencia de matones a sueldo.

Frente a la complicidad del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires hacia una de esas familias mafiosas que decía combatir (permitiéndole el incumplimiento reiterado de la conciliación obligatoria que había dictado el Ministerio de Trabajo y garantizándole una pauta millonaria por medio del Banco Provincia), los trabajadores de ambos medios, lejos de agachar la cabeza, decidieron unirse, salir a la calle a luchar y visibilizar sus reclamos.

A la par de los pasos legales, y de una permanencia en las instalaciones del lugar que duró cuatro días (la cual contó con festivales, la realización de un periódico propio y lazos solidarios de todo tipo), los periodistas apelaron a la creatividad con diversos reclamos en la vía pública, alcanzando el apoyo de la ciudadanía, acorralando y enfureciendo cada vez más a la dueña del medio. Pero sin conseguir que las autoridades políticas actúen en consecuencia.

Meses más tarde, con apenas un puñado de trabajadores, el diario fue consumando su propio naufragio. Procesada y embargada, Chávez de Balcedo optó por cerrar el matutino, dejando a la deriva a los propios empleados que habían decidido acompañarla en sus delirios hasta el final. También a más de cien canillitas que repartían el diario desde hacía muchos años en condiciones precarias y a quienes se les avisó por WhatsApp que ya no tenían más trabajo.

La empresa Edigráfica (razón social del medio) y la familia Balcedo, recibieron una lluvia de demandas judiciales en los tribunales laborales y, de hecho, dos exempleados ya lograron trabar embargos sobre algunos de sus bienes.

Un año de luchas

Además de los casos ya relatados, a lo largo del año se registraron despidos y diversas situaciones de precarización laboral en Rock and Pop, Splendid, ESPN Radio, Radio Del Plata, El Mundo, Rivadavia, Revista Pronto, Billiken, Grupo Crónica y Grupo Indalo.

Y en numerosos medios del interior, entre ellos Radio LT3, La Capital y Radio LT8 de Rosario, La Voz del Interior (Córdoba), Los Andes (Mendoza), La Mañana (Neuquén), el Patagónico (Comodoro Rivadavia), El Diario de Paraná (Entre Ríos), LU 22 Radio Tandil, FMQ (Quilmes), Diario Río Negro y El Cordillerano (Bariloche).

Asimismo, hay que agregar el reclamo de medios comunitarios y populares desde donde denuncian la exclusión y discriminación por parte del Estado a través de la distribución arbitraria de la pauta publicitaria.

También la preocupación y el rechazo expresado por estos medios, así como por la Mesa Nacional Sindical de Trabajadores de Prensa de la Argentina (MNTP) a la recientemente aprobada ley que le otorga el monopolio del manejo de papel para diarios a la empresa Papel Prensa.

Culmina un año negro para el ejercicio del periodismo en la Argentina, con menos medios, menos profesionales de la comunicación y una mayor concentración de la información en pocas manos. Con periodistas y reporteros gráficos que fueron reprimidos y detenidos ilegalmente en distintas manifestaciones sociales.

Quedan las luchas, las relatadas aquí, así como muchas otras que se dieron en nuestro país por parte de compañeras y colegas de este arduo oficio. Tal vez, esas batallas sean el motivo principal para levantar una copa y pensar que en 2019 este presente se pueda revertir.

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