Atenas es el campeón de la Zona A1 (fotos)

Colaboración de Simon de Arduiz

Durante 40 minutos de batalla intensa con gran nivel de básquet y las hinchadas eufóricas que colmaron el Dante Demo, Atenas venció a Unión Vecinal por 74 a 67 y se consagró campeón del Torneo Clausura de Zona A1. Ignacio Zulberti fue la figura de la noche con 13 tantos y 5 rebotes apareciendo en el momento más crítico de la final. A él se le sumó Francisco Disipio con 15 puntos y 4 asistencias. En el Amarillo, el juvenil Pedro Moreira fue el máximo anotador con 21 unidades

Tribunas repletas, nerviosismo en los jugadores que, con pequeños saltos, aguardaban la indicación de los jueves para el salto inicial. El clima era de fiesta pero con la tensión propia de una final entre el clásico moderno. Sonó el silbato inicial y Atenas fue el primero en tomar las riendas del juego. Con Francisco Disipio como líder del equipo con ocho puntos, el anfitrión estuvo muy fino en el comienzo y tomó una distancia de 17 a 10.

Anticipando una posible diferencia extrema, Ignacio Navazo solicitó tiempo muerto con tres minutos por jugar y Unión se revitalizó. La estampida Griega se frenó con dos acciones del juvenil Moreira que, con un triple y una bandeja emparejó el cuarto para cerrar el segmento 18 a 15 a favor del local.

El partido ganó en emoción y tensión dentro y fuera del rectángulo de juego. El nerviosismo y las defensas agresivas tomaron protagonismo en el Dante Demo y disminuyó el goleo. Promediando el cuarto, Federico González con dos triples consecutivos torció el rumbo de la historia y el Amarillo pasó al frente 26 a 20. Antes de que se diluya el tiempo, con Rosende de cabecera, Atenas logró ponerse en partido para cerrar la primera mitad a favor de la visita por 30 a 27.

A diferencia de lo que sucede con el Griego en los terceros periodos, Unión Vecinal sacó ventaja al retomar las acciones en el complemento. En un abrir y cerrar de ojos, González volvió a tomar el balón en sus manos para conducir a su equipo y, con eficacia ofensiva y buenas jugadas colectivas el visitante llegó a la máxima diferencia de 38 a 28. Cinco minutos restaban de este cuarto. Atenas no se la hizo fácil. Cuando parecía que todo se dirigía a un sitio, Disipio se agigantó junto a Ciganek y Schoreder, y achicaron la brecha para meterse en los últimos 10 minutos abajo por 49 a 47.
En el cierre los jugadores entregaron todo dentro de la cancha y el clima de las tribunas siguió aumentando en tensión con cánticos de ambos lados. Bajo un Dante Demo vibrante, Ignacio Zulberti se convirtió en el héroe griego. Se adueñó de la pintura aprovechando que Melo y Núñez salieron por cinco infracciones y, para levantar a los hinchas locales y a sus compañeros se coronó con un triple para que el estadio estallara. Atenas se afianzó. Movió el balón, Disipio y Schroeder aportaron, y Unión no pudo encontrar la forma de revertir el curso de la historia.

El amarillo se puso a cuatro unidades, pero la confianza del anfitrión estaba a un nivel elevado y, a pesar del nerviosismo del cierre, Unión no pudo imponerse con experiencia. Atenas defendió bien cada pelota, utilizó las posesiones completas y no falló. De esta manera, con un velo rojo cubriendo calle 13 y la emoción de los jugadores, cerró el partido por 74 a 67.

Habrá tiempo para festejar y disfrutar del nuevo título, pero los de Oscar Remaggi no pueden relajarse porque este fin de semana continúa la actividad del Torneo Provincial de Clubes y el próximo martes afrontará la Superfinal del básquet platense contra Estudiantes.

Oscar Remaggi: “Con la experiencia no nos ganan más”

Un desahogo muy grande, ¿qué significa este título?

Una alegría enorme, el trabajo es el mismo, las cosas que hacemos bien son las mismas, lo que cambia es el resultado. Estos chicos vienen haciendo las cosas bien desde hace mucho tiempo y es un mimo al andar de todos los días.

¿Qué te cambia en lo personar un resultado positivo de uno negativo con este equipo?

Obvio que quiero ganar, pero lo más importantes es cómo. Y este equipo hace rato que viene jugando finales y nos merecíamos esto. Por ahí nos han subestimado, creyeron que era falta de coraje y a este equipo le sobraba, lo que le faltaba era experiencia para cerrar algunos partidos. En dos o tres años aprendimos, y yo sabía que tarde o temprano iba a llegar.

El coraje fue una de las claves del partido de esta noche, pero ¿qué otras virtudes destacás de este triunfo?

Creo que la paciencia para no irse del partido. Los que llegan a esta instancia es porque tienen coraje y juegan bien, nadie llega sin eso. Creo que lo que sumamos es que pudimos manejar bien las situaciones adversas hasta incluso las positivas que nos desesperaban. Hoy controlamos bien esos momentos y desembocó en esto.

¿Qué cambió del partido anterior a este?

La segunda final era de mucha presión para los dos. Por eso mi enojo  después del partido anterior. Sabíamos que iba a ser cerrado, que se iba a definir en un rebote o en un ataque rápido. Lo sabíamos. Y para este creíamos que Unión iba a venir con toda su experiencia, a hacer pesar su historia y nosotros sabíamos que a esa historia la teníamos que dar vuelta. Teníamos que frustrarlos para poder terminar con un triunfo y que no nos subestimen más. Cuando ganamos a principio de año era porque los equipos estaban fuera de estado y bueno, ahora ganamos con todos en competencia y demostramos que con la experiencia no nos ganan más.

Una de las claves de Atenas es la cantidad de variantes de juego y la larga rotación, ¿cómo se sostiene en el transcurso del tiempo?

Si, siempre fue así. Atenas casi permanente tenemos seis jugadores en doble dígito y esa es una característica del equipo. No se cambió la actitud ni el coraje, ni el sistema de juego, sino dominar la cabeza nuestra. Son cosas propias de la edad, por momentos jugamos con un promedio de 20 años, entonces me da mucho orgullo y tenemos que tener paciencia.

El calendario es muy apretado y desgastante en esta época del año, ¿qué sigue para Atenas en los próximos días? Es una locura porque jugamos seis o siete partidos una semana, nos matan. Todos nosotros tenemos nuestras actividades fuera del básquet y las familias, entonces pensar en el próximo martes contra Estudiantes es una locura. Deberíamos alguna vez replantearnos porqué llegamos así a fin de año. Fin de año es para todos, para nosotros dentro de la cancha también y es un desgaste emocional muy grande y tenemos que atender a nuestras cosas, no somos profesionales, tendríamos que detenernos a plantear el calendario, pero ahora queremos disfrutar este título.

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