Arturo Seguí: el drama de una madre con tres hijos que perdió todo


El lunes pasado su casa quedó devastada tras un incendio. Ella no tiene trabajo, y esperan que la comunidad los ayude a empezar de nuevo

Jorgina Vichhi ahora vive en lo de su hermana y no tiene consuelo. No sabe cómo va a salir adelante. Sus tres hijos, esos que crío sola desde que nacieron, andan vestidos con algunas prendas que le consiguieron los vecinos. Sebastián, el más chiquito, anduvo un día entero descalzo porque no le conseguían zapatillas de su número. Aunque no tuviera trabajo, hasta el lunes pasado, antes que su casa ubicada en Arturo Seguí se convirtiera en cenizas, ella sentía que lo tenía todo.   

Como todas las tardes, el pasado 10 de diciembre Jorgina Vicchi se metió en el baño con sus tres hijos y empezó a bañarlos. Primero al más chiquito. Cuando terminó, lo abrigó con un toallón y siguió con Samira, de ocho. Y antes que entrase en la ducha Narela, que tiene diez y que ya puede hacerlo sola, esta madre de 31 años empezó a sentir olor a quemado que venía desde su habitación. Cuando se asomó a fijarse lo que estaba pasando, se encontró con que los muebles y los colchones ya estaban ardiendo.      

El incendio se provocó por un cortocircuito en la instalación eléctrica. Las llamas apenas dieron tiempo para que Jorgina sacara de la vivienda a sus tres hijos (todavía entoallados) y que ella hiciera intentos desesperados por intentar apagar un fuego que a esa altura ya era  insaciable. Se quemó las manos y el brazo echando inocuos baldes de agua. Mientras tanto un vecino desenroscaba la garrafa para que no explotara todo.

En el rato que tardaron en llegar los bomberos, su casa ubicada en 143 e 417 y 418 se desintegró. Y ahora tiene que empezar de nuevo. Necesita de todo. Y necesita de la ayuda de todos. “Ella está sin consuelo. No lo podemos creer. Mi sobrino pide su pintorcito de jardín y las nenas lloran por sus muñecas. Ellos son chiquitos, no entienden, y  piensan en sus cositas”, dijo Betania, una de las hermanas de Jorgina.

En este panorama desolador, Betania explicó que “con mi familia la estamos intentando ayudar pero estamos todos en una muy mala situación. Es desesperante ver a mi hermana y a mis sobrinos en esta angustia. Como familia nos toca pasar por esto. De tenerlo todo se quedaron sin nada”.

Mientras esperan que se concrete la promesa del delegado de Seguí, que se comprometió a entregarle una casilla de madera, su familia pide a la comunidad que la ayuden a rearmar lo que esperan que será su nueva vivienda. A pulmón, de a poco irán levantando de nuevo una casa de material como la que tenía. Para ellos les hace falta materiales, muebles, sillas, utensilios de cocina, electrodomésticos. Y no les sobra nada, excepto dignidad: “nosotros no queremos más de lo que necesitamos por eso pedimos que nos consulten antes de traernos las cosas” dijo Betania, quien agregó que “si alguno trae algunos tenedores y unos vasos con eso ya podemos empezar a armar la cocina, y la verdad que todo está muy caro”.

Aquellos interesados en colaborar pueden comunicarse con Betania al 221- 6565725, o dirigirse al terreno de 143 e 417 y 418, donde también está ubicada la casa de la mamá de Jorgina.

Sebastián se necesita ropa talle 6 y calzado 26, mientras que las nenas usan talle 10 y 12, y calzan 33 y 34 respectivamente. Jorgina es talle 36 de pantalón, y calza 38.

Comentarios

- Advertisement -