“¿Por qué no lo dijo antes?”

La perversión de la cultura patriarcal. Esa pregunta hizo un periodista luego de la conferencia de prensa de las Actrices Argentinas. Es la pregunta que muchas personas se hacen cuando escuchan la denuncia por parte de una mujer sobre situaciones de acoso, abuso o violación que sufrió años atrás, pero qué importa eso. “Hoy decimos basta”

Por Estefanía Velo

¿Por qué no lo dijo antes? Porque las marcas duelen, porque los señalamientos lastiman, porque la mordaza y el qué dirán son más importantes que el sufrimiento de las niñas y mujeres acosadas, abusadas y violadas. La conferencia de prensa de las Actrices Argentinas marcó un antes y después en el ambiente de la industria cultural, del espectáculo en particular y en la sociedad en general.

“El tiempo de la impunidad para los abusadores debe terminar”, expresó Lali Espósito en el momento en que leyó un fragmento del comunicado en la conferencia de prensa. La denuncia de violación contra Juan Darthés demuestra el avance del feminismo y la conciencia de que las mujeres e identidades disidentes pueden apoyarse mutuamente para contar la verdad y romper la complicidad machista. Organizadas, hermanadas, “hoy decimos basta”. Basta de naturalizar la cultura de la violación.

Para la antropóloga Rita Segato, “la violación es un acto de poder y de dominación”. Así queda demostrado en este caso: Juan Darthés, el “galán” de las telenovelas y su “compañero” de elenco, utilizó su poder sobre una nena de 16 años, intentó “ofrecerle trabajo” para comprar su silencio, y hasta la hizo responsable de “cómo se le paró”. El hombre, el macho, que no puede controlar su erección y construye la escena para hacer creer que hay deseo y erotización de ambas partes. Pero no. No es no.

Después de nueve años se presentó una denuncia penal en la Unidad Especializada de delitos contra la Violencia de Género donde sucedieron los hechos, Nicaragua: un país donde la complicidad patriarcal sostiene a un presidente denunciado por violación. No sucede sólo en Argentina, sucede en todo el mundo. “Una piensa por qué hay tanta complicidad en la defensa de Daniel Ortega, el presidente violador, incluso por parte de sectores de la izquierda latinoamericana que callan, que miran para otro lado, porque el tipo que ahora persigue y reprime a las y los jóvenes que se rebelan, `es jodido, pero es compañero´, dicen que dicen”, opinó sobre el tema Claudia Korol, militante feminista y educadora popular argentina, en una declaración que tituló “Los Darthés y los Ortegas. El poder patriarcal en su laberinto”.

Las denuncias llegan luego de procesos reflexivos y acompañamientos, hermanadas con otras compañeras. Eso también es el feminismo. Pueden pasar cinco, diez o más años para reflexionar sobre ese sufrimiento infligido por algún varón y lograr dar el paso de visualizar y poner en palabras algún tipo de acoso, abuso o hasta una violación que se sufrió. La justicia es patriarcal. La justicia te pide pruebas para comprobar el delito. Sin embargo, las pruebas son las que quedan dentro esas mujeres. La justicia falla a favor de los violadores como fue en el caso de Lucía Pérez. “La justicia llegó a la sociedad”, dijo Rita Segato esta mañana en declaraciones en Radio Con Vos refiriéndose a la valentía de las actrices.

Thelma Fardín lo dijo como y cuando pudo. “Como todo hecho de violencia sexual fue traumático y es muy difícil hablar en ese momento. Lo hice sólo con dos compañeras que tenían 17 años, tampoco tenían herramientas, pero no se lo dije a nadie más”, dijo durante la conferencia de prensa. Hasta que escuchó a otras compañeras que también lo habían denunciado pero “todos los medios lo invisibilizaron” y cuando la joven Calu Rivero se manifestó recibió denuncias en su contra. Son todas construcciones sociales de este sistema patriarcal, poniendo como responsables a las víctimas: “mirá el shorcito que tenés puesto” o el “ella se lo busco”, suele escucharse en las casas, en las calles y en los lugares de trabajo. Pero las actrices se animaron a ponerlo en tensión.

Las violaciones y los abusos sexuales son el delito menos denunciado, ya que el mayor porcentaje se desarrolla dentro de ámbito familiar. La institución de la familia es un mandato social que no se quiere romper, por ende, hay abusos y no se denuncian. Se prefiere resguardar “la familia” en vez de creerle a la víctima, sin embargo, las actrices conscientes de su megáfono rompieron la estructura y alientan a todas las mujeres a denunciar las violencias sufridas.

“Hoy decimos basta”. Las pibas no nos callamos más. Sea tu amigo, tu compañero o tu pareja, hay que denunciarlo. “El tiempo del silencio se terminó”.

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