Macron quiere declarar “la emergencia” por las protestas de chalecos amarillos

Los reclamos por los impuestos a los carburantes han reunido a más de 15.000 personas en lo que va de noviembre. Ayer, en las inmediaciones del Arco del Triunfo, se registraron más de 412 detenidos y 133 heridos. Recién llegado de la cumbre del G20, el presidente francés recorrió la zona de los disturbios y evaluó medidas

Recién llegado de la Cumbre del G20 realizada en Argentina, el presidente Emmanuel Macron recorrió a pie la zona del Arco del Triunfo parisino, donde el colectivo de los chalecos amarillos viene realizando sucesivas protestas por los impuestos a los carburantes. Las autoridades indicaron este domingo que las marchas del sábado dejaron más de 133 heridos, entre los cuales hay 23 policías. Además, añadieron que 378 de los detenidos están en custodia policial a la espera de la decisión de la Justicia para definir si hay pruebas para su procesamiento.

Macron busca el estado de excepción

En una disyuntiva por declarar el “estado de emergencia” en su país tras los graves incidentes que tuvieron lugar ayer en París, el presidente entró en el monumento histórico de la capital francesa para comprobar los daños, entre los que destaca una estatua de Marianne, figura alegórica de la República Francesa, y desperfectos en la tienda del museo.

Pero sin duda el peor escenario fue la muerte de dos personas, a mediados de noviembre, y la de un conductor en la carretera Nº 113 como consecuencia indirecta de los cortes. El hombre fallecido habría impactado bruscamente contra un camión durante un atasco. Por lo mismo, el gobierno francés prevé medidas de seguridad pero sin ahondar en la profundidad de los reclamos del colectivo sin líderes de los chalecos amarillos.”Hay que pensar en todas las medidas que podamos tomar para evitar que este tipo de gravísimas manifestaciones de violencia en la vía pública se reproduzcan”, expresó el portavoz de Macron, Benjamin Griveaux.

Qué reclaman los chalecos amarillos

El sábado 17 de noviembre fue el primer día en que el grupo de los autoconvocados “chalecos amarillos” se nuclearon para protestar por las injusticias impositivas que arrastran. En ese momento, unas 300.000 personas participaron en protestas en todo el país, con un balance de dos muertos y más de 600 heridos. Luego, la atención de las protestas se focalizó en la capital francesa, en donde se produjeron disturbios entre manifestantes y la policía en la famosa avenida de los Campos Elíseos.

El movimiento de los “chalecos amarillos” nació como detonante del alza de los precios de los carburantes. Su nombre hace referencia a las prendas fosforescentes que debe utilizar todo automovilista en Francia en caso de accidente.

El movimiento emerge en un momento en el que el sentimiento de injusticia fiscal es fuerte “debido a una inequidad en la repartición”, según explicaron los analistas del país. Ya que además de pedir por la merma en el diésel, exigen que se restablezca un impuesto a los más ricos y medidas para aumentar el poder adquisitivo de los más desfavorecidos.

En lo que respecta a la suba en gasolinas, Macron ha adherido a una política ecológica que encara Europa con miras a reducir el consumo para el año 2030; con lo cual se gravan más impuestos a estos combustibles. Los cálculos han estimado que por los aumentos que regirán a partir del 1º de enero de 2019, los usuarios pagarían unos 9,55 céntimos de euro más por cada litro que echen. De esta manera, llenar un depósito de 50 litros costará unos cinco euros más y algo parecido sucederá con uno de 60 litros: el sobrecoste será, aproximadamente, de seis euros.

Las protestas en la capital parisina

Los reclamos del sábado fueron teñidos de violencia y represión y hasta se comprobó un grupo de infiltrados que provocaron incendios y roturas en comercios.

Comenzaron en torno a las 9.30, cuando los manifestantes saltaron los controles y se congregaron en la plaza Charles de Gaulle, que rodea el Arco del Triunfo, para cantar el himno francés y exigir la dimisión del presidente Emmanuel Macron.

El Ministerio del Interior fue quien acusó a “alborotadores” entremezclados con los chalecos amarillos de incendiar parte de los almacenes Grands Boulevards, una sucursal bancaria y una agencia inmobiliaria. Los disturbios incluyeron el saqueo a una perfumería de Chanel, en el bulevar Haussman, uno de los núcleos turísticos de la capital.

 

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