Aborto legal: así lo viven las “ancestras” feministas de la región

Foto: María Paula Ávila

Mientras se está tratando el Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Congreso, Pulso Noticias dialogó con aquellas mujeres que vienen luchando por el aborto legal desde hace 30 años. Orgullo por las nuevas generaciones

Por Estefanía Velo

Faltan muy pocas horas para conocer la decisión de los diputados de la Nación sobre la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, y en ese contexto Pulso Noticias dialogó con tres mujeres de la ciudad que vienen luchando por el aborto legal, seguro y gratuito desde fines de la década del 80. Mujeres que están presentes en cada marcha, en cada charla, en cada recoveco donde late el feminismo.

En 1988 fundaron la primera organización feminista de La Plata: La Casa de la Mujer Azucena Villaflor, más conocida como “Las Azucenas”. Este año se cumplen tres décadas de ese hito y están viviendo el logro de una de sus máximas reivindicaciones: el aborto legal.

“Lo vivo con mucho interés, emoción y mucha ansiedad para saber qué sucederá”, expresó Gabriela Barcaglioni, actual integrante de la Red Par y de la Colectiva de Trabajadoras de la Comunicación de La Plata, Berisso y Ensenada.

En tanto, Celina Rodríguez, actual integrante del Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional,  manifestó que “es una mezcla de emoción profunda y vigilia, saber toda la gente que va a venir de todo el país. Estamos con todas nuestras fuerzas y nuestra marea feminista”.

Por otra parte, María Laura Bretal, quien es integrante de la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos y Las Azucenas, exteriorizó que “estamos emocionadísimas y muy nerviosas, porque sabemos que esto es una lucha muy larga en la que venimos batallando desde hace más de 30 años, es una deuda de la democracia”.

“Miro el proceso y tengo que tomar un poco de distancia para tener cierta objetividad. Son décadas pensando en que el aborto tiene que ser legal en la Argentina. Me siento parte de esa marea verde que empezó a gestarse con Dora Coledesky. El proyecto a aprobarse no sólo en diputados sino en senadores tiene que llevar su nombre, para recordar a esta feminista que hizo punta, y a la que muchas en nuestro país seguimos”, aseguró Barcaglioni.

Las demás también recordaron a la militante feminista y socialista, Dora Coledesky, como su gran maestra en esta lucha. “Dora vino con toda la experiencia de Francia. Muchas veces las experiencias de otros lugares sirven y nos apoyan para seguir luchando y ella vino con toda esa experiencia de lo que significaba el derecho al aborto, que no era solamente abortar, era el derecho a decidir, el derecho a la autonomía de las mujeres”, contó Celina, al tiempo que recordó: “Allá por los años 90, Dora iba con cinco o seis compañeras y se paraban en una esquina del Congreso, como las viejas anarquistas, gritando la locura del derecho al aborto”.

A su vez, Gabriela relató una anécdota similar ocurrida en nuestra ciudad: “Recuerdo la imagen de estar juntando firmas por el aborto legal en la esquina de lo que era la Facultad de Humanidades, en el Rectorado, a lo sumo éramos cinco compañeras”. También mencionaron aquellas marchas en las que participaban no más de 100 compañeras, en contraposición al avance logrado al día de hoy.

“Antes de que existiera el socorrismo, antes de que el misoprostol fuera una práctica más común hemos vivido experiencias increíbles, sobre todo en los barrios populares. Hemos tenido que hacer rifas para que las compañeras pudieran abortar, aunque a veces no podías decir para qué eran; las hemos acompañado a lugares horribles, hasta hemos hecho contacto con médicos comerciantes para que les hagan descuentos en esa práctica”, señaló Celina, y resaltó que sólo con la solidaridad las redes entre mujeres permitieron que haya menos mujeres muertas.

“El Estado tiene que garantizar el derecho de las mujeres, para que no haya más inequidad social, porque las mujeres pobres son las más vulnerables y las que mueren por abortos clandestinos. Sabemos que en este país los abortos se realizan en la clandestinidad y nosotras queremos la posibilidad de que toda mujer y persona gestante pueda decidir si quiere o no quiere ser madre; si tenemos el derecho a parir también tenemos el derecho de no hacerlo, entonces nuestro derecho y nuestra decisión vale. Eso es lo que queremos, además de que esto es un problema de salud”, afirmó María Laura Bretal.

Haciendo historia

“Participamos de la primera Comisión Nacional por el Derecho al Aborto (hoy denominada como Campaña), nos costó mucho porque era un tema tabú, no se hablaba, no teníamos la posibilidad de expresarnos y decir: ‘Yo aborté’, o posicionarnos. Además, la pelea siempre fue atroz con la Iglesia Católica que siempre impidió a las mujeres el derecho a decidir”, remarcó Bretal.

Las tres mujeres hicieron hincapié en los siete proyectos que presentaron en el Congreso durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, los cuales nunca avanzaron. “Todo el mundo decía que porque teníamos una presidenta mujer íbamos a lograr el aborto, sin embargo se cajoneó los siete años. No hubo forma de que se tratara en ninguna comisión. Este año lo hemos logrado gracias a la masividad de las luchas”.

“La seguimos remando en el Congreso, pero principalmente haciendo concientización en las calles, en nuestros barrios. No es tan fácil, sabemos que no todas las mujeres están a favor del aborto”, señaló Celina.

“Viejas” y nuevas generaciones

Cuando, en un primer contacto, se las señaló como las “viejas feministas”, ellas aclararon que son las “ancestras feministas”, y hasta tienen canciones con esa denominación. Estos últimos meses se ha visto el símbolo de la marea verde recorriendo toda la ciudad, principalmente llevado por las y los más jóvenes, hasta niños de 12 años.

Consultada sobre este fenómeno, Celina contestó: “Es un gran triunfo de la lucha feminista, no sólo por el pañuelo verde sino también por los cánticos, las intervención de sus cuerpos. Las pibas salen desde otro lugar, con mucha frescura, es una situación impresionante. Hoy es un punto de maduración, con las chicas tomando las escuelas; es algo llamativo y algo que a nuestra generación no se le hubiese ocurrido nunca. Nos ha permitido legitimar y fortalecer la lucha”.

Por su parte, Bretal aseguró que “lo de las nuevas generaciones es algo impresionante, estamos orgullosas. Es una lucha que ya la hemos ganado en las calles, en las plazas, en las escuelas. Evidentemente hemos hecho historia, hemos demostrado que a la lucha no hay que abandonarla nunca, porque con ella vamos a ganar los derechos que nos quitan”.

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