Un viaje de larga distancia a bordo de un Fitito

Platenses fanáticos del modelo viajaron en sus bólidos hasta Olavarría para estar presentes en el encuentro anual del club del Fiat 600. Un colombiano tardó 32 días en llegar a la convención. La aventura de los de acá

Gustavo Soto prefiere no sacar cuentas. Sabe que con lo que lleva invertido en ese Fitito que ahora está en etapa de restauración podría haberse comprado dos autos 0 km. Pero en vez de meterse en un plan, este hombre de 49 años eligió invertir en esta pieza de colección que tiene desde hace más de una década, y a la que le puso un motor de Fiat 128, le instaló un equipo de audio con el que podría hacer bailar a 2.000 personas por la potencia que tiene, y lo pintó de tal manera que cambia de color depende de cómo le dé el sol. Pero no es el único loco.    

El Colombiano que tardó 32 días en llegar hasta la Olavarría se convirtió en la estrella del fin de semana

Mientras el bólido continúa en el taller, a bordo de otro Fitito que compró en marzo (uno blanco, todo original), junto a otros 25 integrantes de la Filial La Plata, el fin de semana pasado viajó hasta Olavarría para estar presente en el Encuentro Nacional del Club del Fiat 600. Una vez por año, fanáticos de este modelo que se produjo entre 1960 y 1982 se encuentran en distintos puntos del país para compartir experiencias, aventuras, mates y anécdotas que giran en torno a este auto bolita.

Para recorrer los 345 kilómetros que separan a La Plata de Olavarría, los 26 fanáticos platenses tardaron alrededor de 7 horas. En caravana, parando a cada rato al costado de la ruta para que los motores no calienten, y fijándose que no pierdan aceite, los conductores cumplieron el objetivo: “Ningún Fitito se queda tirado en la ruta”, dice Gustavo y agrega: “Siempre hay alguien que te ayuda, la gente es muy solidaria. La aventura consiste en tratar de llegar”.

Tomando los recaudos necesarios, siempre llegan. Esta vez, la cita que convoca más de 300 vehículos de todo el país, tocó en un destino dentro de todo cerca, pero en otras oportunidades la convención se realizó en Tucumán, en Salta, y también en Puerto Madryn. Con la paciencia de un monje, Gustavo siempre llegó a destino, tardando en algunos casos hasta 3 días. La mayoría de las veces lo acompañan su mujer y sus dos hijos, que pueden dejar de hablarle si decide no llevarlos. “Ellos me bancan en esta locura”, asegura Gustavo.

Si de locura se habla, entonces vale mencionar al colombiano que viajó durante 32 días seguidos a bordo de su Fitito para hacerse presente en Olavarría. “Ahora, pobre, le queda todo el viaje de vuelta”, dice entre risas Gustavo, que trabaja como empleado público, y que fuera de su horario laboral le dedica un buen tiempo a sus dos reliquias: “Al menos una vez por semana trato de lavarlos”, dice este fanático y agrega: “Después le estoy metiendo mano todos los días. Cuando no es el acelerador son los rulemanes”.

El encuentro anual convocó a más de 300 autos

A pesar de que este hobby y el mundo tuerca suelen estar vinculados al género masculino, Gustavo asegura que cada vez son más las mujeres que forman parte del club: “Últimamente estamos teniendo más mujeres que hombres. Para las mujeres es un autito ideal, muy económico y práctico”.

En estas travesías, los conductores y conductoras se sienten verdaderas estrellas: en cada pueblo que paran la gente les pide sacarse fotos con sus tesoros y les llueven las felicitaciones por el estado de conservación de los mismos. “Es un auto muy carismático”, dice Gustavo y agrega: “En algún momento de sus vidas todos tuvieron un Fitito y a la gente le trae lindos recuerdos”.

Así como para las personas mayores de 40 años el Fiat 600 trae recuerdos de la adolescencia, de las primeras salidas y de los primeros amores, a los integrantes de la Filial La Plata del Fiat 600 este vehículo les remite a la vez que el encuentro anual se realizó en nuestra ciudad, convocando a una multitud de fieles de todas partes del país. Para mantener viva la llama, cada vez que se realiza un encuentro solidario en la ciudad, los Fititos están ahí para colaborar con la causa. “Es nuestro estilo acompañar a la gente que lo necesita”, dice Gustavo.

Para los nostálgicos del modelo, Fiat hace unos años lanzó el Quintochento, una versión renovada del emblemático Fiat 500. Sin embargo, Gustavo asegura que “es un cero kilómetro más. No es lo mismo que el Fitito”. En el original, ese que tiene más de 50 años desde que lo fabricaron, Gustavo ya planea su próxima odisea: llegar a Bariloche para lo que será el encuentro anual de 2019.

La caravana de Fititos platenses en camino al Encuentro

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