Nicolás Goldschmidt: “Hay algo del arte que te pone de modo subversivo”

Pulso Noticias dialogó con el joven actor de cine, teatro y TV, un ex-Chiquititas que personificará a Diego Maradona en la nueva serie de Amazon. El próximo jueves protagonizará Pornosonetos, una maratón de perfomance sobre textos de Pedro Mairal, en el Centro Cultural La Confitería (CABA) a las 21 horas

Por Estefanía Velo

Tiene 32 años pero la mayoría de las personas piensa que es más joven, y debe ser porque mantiene encendido el niño que lleva dentro. “Estoy a unas 10 cuadras”, dice el mensaje que recibí de Nicolás mientras iba camino al bar Von Berry en Palermo, donde pautamos la entrevista.

Al llegar, elegí la única mesa para dos que quedaba libre, sobre el costado derecho, bien contra la pared. Una pared llena de cuadros. Más atrás había sillones y al fondo una escalera que llevaba al piso superior. Mi mirada nerviosa apuntaba directamente a la puerta, hasta que vi que alguien me saludaba desde afuera mientras hablaba al micrófono de su auricular. Llegó “Nico”, el actor de Chiquititas (allá por los años 90). Más acá, participó en series como El puntero, Cartoneros, Presentes y Los pibes del puente. También actuó en decenas de obras de teatro, como La máquina idiota, o la última unipersonal que realizó: Ametralladora. Además lo habrán cruzado en la pantalla grande, en producciones como Eva no duerme, entre otras. Y por si fuera poco, tiene su banda musical: Los Carlinga.

Foto: Francesca Giordano

Nicolás Goldschmidt, además, va a retratar a Diego Maradona en su juventud, en la nueva serie que está produciendo Amazonque se estrenará en su propio servicio de streaming. “No te puedo decir mucho, hay bastante confidencialidad”, expresó con una risa cómplice. Y remató: “Me parece bueno preservar y que haya misterio, en estos tiempos que todo se quiere mostrar, el backstage, los camarines. Hay fotos y más fotos y se pierde lo romántico de sorprenderse”. En ese sentido, manifestó que se siente “muy feliz” de realizar este trabajo: “Me llega en un momento bastante bueno y puedo aprovechar esta situación, me siento con las herramientas necesarias para poder hacerlo”.

Rápidamente nos ubicamos en los años 90 para recordar sus primeros pasos en la actuación televisiva, en un programa masivo como lo fue Chiquititas: “Me da gracia no acordarme de cosas, verlo ahora y decir: ´¿Qué?, ¿yo hacía esto?´, era muy chico”. Se trató de un comienzo muy particular para su carrera, ya que no sólo conoció aspectos de la actuación sino también “la actuación como trabajo, la exposición, la fama, la identificación de la gente conmigo. No aprendí a actuar ahí, fue después”.

Entre risas y café dijo que lo que más le gusta es hacer cine, aunque nunca podría decirle que no al teatro. Su última obra, Ametralladora, un unipersonal de Laura Sbdar, la aceptó como un desafío a realizar por lo difícil que se presentaba: “Hay algo del teatro que me genera un chisporroteo, me fascina, como cuando uno hace una travesura, hay una especie de adrenalina. Una travesura con el tiempo, con la lógica, con el lenguaje”.

Foto: Johana Silva

Previo a esa obra, había participado de La liebre y la tortuga, dirigida por Ricardo Bartis, en el Teatro Cervantes, donde eran 33 actores y actrices haciendo un espectáculo que se dividía en dos espacios, un sótano y un primer piso con más de 17 escenas. “De eso pasé a hacer algo solo. Hay algo de todas esas fuerzas que quedan en mí”, reflexionó.

El joven es un gran admirador de Luis Luque, con quien compartió el protagonismo en Cartoneros, representando a un padre e hijo de una villa. “Cuando ensayábamos me incentivaba”, dijo. “Es difícil encontrar actores adultos que permitan que el otro crezca, sobre todo cuando son tan grosos e hicieron tantas cosas, y en él encontrás todo eso, es demasiado increíble”, agregó, con una sonrisa de admiración.

Esa serie de 13 capítulos reconstruye una época de alta conflictividad social en nuestro país como lo fue el 2001. Allí representó a Emiliano, un chico de 17 años al que sólo le interesaba tener dinero y un vínculo sexual: “Mi personaje no era consciente de esas cosas que sucedían, lo cual me parecía lo más copado. Eso también hablaba de la crisis de ese momento”. Además resaltó que Emiliano termina teniendo 30 años, lo que hizo “que en cada capítulo tengas que crecer un poco y eso es muy interesante a nivel actoral”.

“Había algo de todo ese contexto social que me parecía muy interesante poder trabajar en la coyuntura de hoy”, dijo, y contó que le divirtió mucho trabajar con Micaela Vázquez, la mejor amiga de Emiliano: “Charlabamos cada escena, todo, era fundamental”.

En cuanto a la representación de personajes pendientes, Nicolás manifestó que hay uno que le encantaría hacer: “Miguel Abuelo, porque tuvo una vida bastante interesante”. También le gustaría representar “profesiones y oficios para aprender sobre ellas, por ejemplo, pescador, músico de trap”. Otra, participar de “alguna buena película sobre ser mujer o alguien que lucha por ser mujer, lo he probado en teatro y me parece que para cine sería muy bueno”. Y su fantasía artística -acá es donde habla su niño interior- es hacer la película zombie argentina. “Después todo lo que no me imagino, eso que me sorprenda”.

Por un momento nos distrajimos por la cantidad de flashes que provenían del otro lado del bar, y ahí estaba Jorgelina Aruzzi, la actriz de 100 días para enamorarse, posando para una producción fotográfica. “Qué loco esto”, dijo Nicolás sorprendido.

El joven nombró a algunas personas como sus referentes, aquellas con las que aprende a 

Foto: Francesca Giordano

actuar y a reflexionar sobre la vida. Ricardo Bartis es una de ellas, según él “es un maestro y director. Con él laburé desde 2010 hasta el año pasado. Me hace repensar el teatro, la política, lo social”. Otras compañeras de trabajo como Josefina Gorostiza, “la directora de la obra de danza que hago”; Ramiro Bailiarini, “director de una obra que voy a hacer en un ciclo de performance”; Guadalupe Docampo, “con quien hicimos una película, le robé bastante”; María Canale, “cada tanto hablo con ella, y son esas cosas que sirven para salirte de vos, y no ver de vos mismo las cosas que hacés”. Y muchas otras personas.

“Durante mucho tiempo creí en un camino más solo, y también había cierto deseo de poder ser el mejor. Hoy no me interesa para nada”. Lo que más le importa hoy “son los vínculos con la gente, quedarse con experiencias, cruzarse con gente y tener hermanos y amigos”, afirmó acomodándose el reloj de la mano izquierda, el cual se ponía y se sacaba.

Su banda musical, Los Carlinga, la conforma junto a otro actor –Fabián Carrasco– y un músico egresado -según afirmó-, José Pawiln. Se trata de un espectáculo teatral y musical basado en las obras de Williams Shakespeare. “Encontramos una dinámica en la que podíamos contar varias comedias y tragedias a través de canciones. Contamos Hamlet en una canción, Romeo y Julieta, Otelo, etc”. Resaltó la importancia de escucharla en vivo: “Se nutre de la experiencia en vivo, no tiene eso de lo grabado”. Con la banda, y la música en general, revive su niño interior: “Me hace conectar con algo muy lúdico y también me mantiene creativo”.

Por otra parte, se refirió a la coyuntura social, política y cultural de nuestro país: “Estamos en un tiempo bastante complejo”. En cuanto al desfinanciamiento sufrido por el cine nacional, cree que ha bajado la producción de las óperas primas. “Tiene que haber una banca y apuesta a las personas jóvenes que quieren encontrar un lenguaje distinto al que tiene que se efectivo en la taquilla”, indicó, al tiempo que agregó: “Lo mejor sería regular ciertas cuestiones relacionadas a que la competencia sea más balanceada entre los grandes tanques que vienen de afuera y algunas de acá”.  En este sentido, puso como ejemplo las películas argentinas que participaron del Festival San Sebastián, las cuales tuvieron mucho impacto y “no estaban pensadas para que tengan un millón de espectadores”.

Foto: Luisa Ginevro

“Si la cultura es pensada como parte fundamental de la educación me parece que ahí ganaríamos mucho en avances, en ciertos planteos sociales, existenciales, humanos, y que si sólo queda visto como entretenimiento mercantilizado se pierde un poco”, apuntó.  Para él hay muchas personas que están pensando en cubrir algunas necesidades básicas primero, y después en todo lo demás. Al mismo tiempo, alertó a los artistas para estar despiertos, cuidando lugares culturales, aprovechándolos: “No podemos quedarnos cómodos”.

Por último, resaltó a la cultura joven: “Está muy activa, muy presente, muy atenta a cuáles son los temas de hoy y qué se está diciendo. Eso promete un futuro bastante provechoso”. Y remató que “hay algo del arte que te pone de algún modo subversivo”.

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