Un relevamiento confirma problemas en la alimentación de los jóvenes bonaerenses

El estudio realizado por la Defensoría del Pueblo muestra que se consumen productos alimenticios de “baja calidad nutricional” y altamente procesados. Más de la mitad de los encuestados no llega a ingerir las cuatro comidas principales diarias

El último relevamiento realizado por el Observatorio de Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo de la Provincia confirma los problemas alimenticios de los jóvenes de la región, registrados en base al consumo de productos alimenticios de baja calidad nutricional y altamente procesados, al mismo tiempo en que más de la mitad no llegan a completar las cuatro comidas diarias.

El estudio se realizó mediante entrevistas presenciales que se llevaron a cabo entre el 1º y el 12 de octubre, en localidades del Gran Buenos Aires y La Plata, abarcando 442 casos al azar, correspondientes a adolescentes y jóvenes de hasta 25 años de edad. Los resultados coinciden con las recientes advertencias de la Relatoría sobre el Derecho a la Alimentación de la ONU en relación a “la monotonía de la dieta argentina”, la falta de aplicación efectiva de las regulaciones para limitar la publicidad de comida chatarra destinada a niños, niñas y adolescentes (NNyA), y el alto consumo de productos alimenticios altamente procesados.

El informe señala el 58% de los adolescentes y jóvenes de hasta 25 años consultados no cumple con las cuatro comidas principales, mientras que el 71% reconoció nunca haber recibido consejos nutricionales por parte de profesionales. En tanto, el 47% afirmó que se saltea el desayuno y el 30% admitió que consume golosinas y/o snacks “todos” o “casi todos” los días de la semana. A su vez, el 54% dijo que no practica ningún deporte ni realiza actividad física

Además, el relevamiento también arrojó que el 60% de los adolescentes y jóvenes no come diariamente verduras, mientras que el 66% no consume frutas. En tanto, el 72% reconoció que le agrega sal (“siempre” o “ a veces”) a las comidas una vez que son servidas, mientras que el 36% dijo beber diariamente gaseosas y/o jugos industriales (light o azucarados). Por otro lado, el 68% admitió que consume alcohol: el 12% de los consultados (es decir, uno de cada diez aproximadamente) sostuvo que toma bebidas alcohólicas “todos los días” o “casi todos los días” de la semana.

“Realmente, los resultados nos hizo encender una luz de alarma. Por una parte, es evidente que la difícil situación económica influye en el hecho de que no se pueda cumplir con las cuatro comidas diarias y en la baja calidad nutricional de los alimentos que se consumen. Pero también hay importantes factores culturales que impactan de lleno y que demandan acciones urgentes desde los distintos niveles del Estado”, destacó el Defensor del Pueblo Adjunto, quien está a cargo del mencionado Observatorio, Walter Martello.

En ese sentido, remarcó que “desde la Defensoría venimos trabajando en una serie de iniciativas para contribuir a que el cuidado de la alimentación sea una política de Estado. En los últimos meses, hemos propuesto un nuevo sistema de rotulado de bebidas y alimentos que permita poner sellos de advertencia en la parte frontal de los paquetes o envases. También consideramos que se debe avanzar en una nueva política impositiva, que implique una mayor carga fiscal para aquellos alimentos de nulo o bajo valor nutricional, e incentivar la producción y comercialización de aquellos que aportan aquellos nutrientes esenciales que necesitan los niños, niñas y adolescentes para una vida sana”.

Monotonía en alimentos

Cabe recordar que en septiembre pasado, visitó nuestro país una representante del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Se trata de la Relatora Especial sobre el Derecho a la Alimentación, Sra. Hilal Elver. Entre otros puntos, Elver advirtió que “la situación de emergencia actual puede tener un impacto directo en los niveles de pobreza y en el medio de subsistencia de las personas”.

La relatora también alertó que “la dieta argentina tiende a mostrar una monotonía de alimentos, con un consumo concentrado en un pequeño número de grupos de alimentos y tres alimentos básicos principales: carne, leche y pan. La Argentina es uno de los principales consumidores mundiales de carne, en tanto la ingesta de frutas y hortalizas es baja, con solo un 6% de la población que consume la cantidad de frutas y verduras recomendada por la Organización Mundial de la Salud”.

“El consumo de productos alimenticios altamente procesados y ricos en grasa, azúcares, sal y aditivos también ha contribuido a una nutrición deficiente, en especial entre niños y adolescentes. La Argentina es el país de la región que consume la mayor cantidad de productos ultraprocesados per cápita por año (194,1 kg), y lidera el consumo de gaseosas, con 131 litros per cápita, por año”, añadió la relatora de la ONU. Y concluyó: “Como resultado de ello, la Argentina es uno de los países de la región con los índices más elevados de obesidad entre niños/as y adultos. En la actualidad, un 40% de los/as niños/as y adolescentes y un 60% de los adultos tienen sobrepeso, y un 7,3% de los/as niños/as menores de cinco años son obesos, el índice más elevado de obesidad infantil en América Latina”.

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