La memoria no se mancha

Fotos: Nicolás Braicovich

Grupos de Derechos Humanos se acercaron hasta Plaza Moreno para repintar los pañuelos de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que habían aparecido tachados el pasado domingo después de la marcha de organizaciones provida

Por Ezequiel Franzino

Con brochas, esmalte sintético, esténcils y sobre todo con una intención clara de mantener viva la memoria, unas 50 personas pertenecientes a organismos de Derechos Humanos se hicieron presentes esta tarde en la Plaza Moreno. ¿El objetivo? repintar los veintiún pañuelos de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo que el domingo pasado aparecieron tachados tras la marcha que organizaron agrupaciones antiabortistas.

Luego de haber puesto manos a la obra en un trabajo que llevó alrededor de dos horas, Matías Moreno, miembro de HIJOS La Plata e integrante de la Mesa por los Derechos Humanos, expresó: “Me gustaría saber qué dispositivo psíquico opera en estas personas para querer tachar estos pañuelos que simbolizan a las Madres y Abuelas. A cada ataque de estos vamos a responder con militancia”.

Según expresaron los presentes, con esta acción “estamos reafirmando lo que ellas representan para nosotros y a la vez reivindicamos su método de lucha, con el que durante 40 años mantuvieron la demanda de juicio y castigo”.

Con esa tenacidad aprendida, ni el frío polar ni las gotas que cayeron impidieron que esta actividad programada se llevara a cabo. Así, los pañuelos volvieron a lucirse en la plaza, junto a las pintadas de Jorge Julio López (que el año pasado fue borrada) y de Johana Ramallo, la joven que lleva once meses desaparecida.

En torno a la situación actual de los Derechos Humanos en nuestro país, Matías agregó que “hay que analizar lo que hicieron tanto el Gobierno nacional como el provincial en los últimos dos años y medio: en 2016 tuvieron un intento de modificar el feriado del 24 de marzo, luego funcionarios nacionales empezaron a cuestionar el número de 30.000 detenidos desaparecidos y también quisieron reinstalar la teoría de los demonios, como una forma de justificar la parte más nefasta de la historia argentina”.

La Militancia como legado

Matías Moreno es hijo de Carlos Alberto Moreno, desaparecido y asesinado en la última Dictadura Militar. En su rol de abogado laboralista, Carlos Alberto Moreno fue a fondo contra la empresa Loma Negra de Olavarría, donde las condiciones insalubres en la sección embolsadora produjeron diversas muertes por afecciones pulmonares.

A partir de este hallazgo, los familiares de los trabajadores fallecidos iniciaron demandas contra la empresa, juicios que ganaron y que le costaron la vida al padre de Matías: el 29 de abril de 1977 Carlos Alberto Moreno fue secuestrado de su estudio en Olavarría y posteriormente fue asesinado en Tandil.

Matías Moreno

Nosotros conseguimos justicia en un juicio que se dio en febrero de 2012, donde se condenó a tres militares y dos civiles, y además se ordenó la investigación de la comisión directiva de Loma Negra por haber datos objetivos que hacen deducir que la orden del asesinato habría salido de allí”, recordó Matías Moreno.

 

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