La Plata: inauguraron el primer bar boutique de mate de Latinoamérica

Con apenas un mes de vida, tuvieron que agrandar el local cinco metros por la gran demanda, y porque la infusión invita a los clientes a quedarse a charlar. Mezclas de aromas, tipos de yerba y cómo cebar el mejor mate, todo en este artículo

Por Ezequiel Franzino

Esta nota hay que leerla tomando un mate bien preparado. Aquí las instrucciones: usar una yerba digna, llenar ¾ del mate, girarlo a 180º apoyando la palma de la mano sobre la boca del mismo y agitarlo pero sin sacarle el polvo. Luego, echándole un pocillo de agua a 65º, active la hoja. Si llegó hasta acá sin quemarla, la yerba mate ya empezó a largar las vitaminas, los minerales y el efecto hepatoprotector que tiene. Este es el momento en el que tiene que poner la bombilla, y con el agua a 85º, cebar un termo completo sin que se le lave. Ahora que ya lo tiene listo para tomar, le voy a contar la historia del hombre que me compartió estos trucos, Uriel Charne, el dueño del primer bar boutique de mate de Latinoamérica. Y lo abrió en La Plata, en calle 11 e 42 y 43.

A Uriel Charne hacía cuatro años que esta idea le estaba dando vueltas en la cabeza. Él, que es licenciado es Turismo, veía que los extranjeros que llegaban a la Argentina se encontraban con un montón de productos autóctonos puestos en valor: sobraban los tours para ir a la cancha, las estancias para comer asado y las excursiones para bailar tango. “Con el mate, que nos recontra identifica, no pasaba lo mismo”, dice Uriel y agrega: “Más allá de que en la ciudad escasea un poco el turista de afuera, me pareció interesante empezar a trabajar la idea no sólo para extranjeros, sino también para los argentinos. Creo que La Plata se debía algo así”.

Este sueño, al que fue dándole forma con la misma paciencia que la de un cebador dedicado, es una realidad desde hace un poco más de un mes. “Matea” -así se llama- es un lugar en donde por 70 pesos los clientes acceden a un termo de medio litro y un mate de vidrio en el que podrán combinar diferentes tipos de yerbas, que pueden mezclar con mentas egipcias, cáscaras de cítricos, jengibre, boldo, burrito y un sinfín de hierbas y aromáticas. Todo acompañado de una variada carta de pastelería, que incluye, como no podía ser de otra forma, una torta hecha a base de yerba mate.  

“Las yerbas que utilizamos son todas de pequeñas cooperativas de Misiones, que trabajan en una producción de pequeña escala. Además de que va con nuestra filosofía, tienen una calidad muy superior a las grandes marcas”, dice Uriel sobre su producto estrella, que en todos sus tipos tiene dos años de estacionamiento natural, es orgánico y sin TACC.

Aunque la fecha de inauguración de su local haya coincidido con la escalada vertiginosa del dólar, Uriel sintió que ya estaba metido en el baile. “Me encuentro con que la economía va muy para atrás, y que la gente está retrayendo mucho el gasto, pero también entiendo que si la idea es buena, innovadora, y si trabajás con calidad y buena onda, el manguito que la gente se guarda para un gusto lo puede gastar acá, en lugar de una hamburguesería o una cervecería”, dice este emprendedor, que además es docente, trabaja en investigación y en la parte de consultoría de marketing turístico.

Aún en este contexto de crisis y recesión, la propuesta fue tan bien recibida que  hizo que a menos de un mes de abrir tuviese que extender el local cinco metros para atrás. “El público pide mucho sentarse a tomar mate, y es una infusión que da para colgarse. Nos gusta que se queden mucho rato porque es nuestra onda”, explicó Uriel a Pulso Noticias.

Lo cierto es que aunque el mate esté totalmente incorporado y sea parte de la rutina de la mayoría de los platenses y de los argentinos, el paso por Matea puede resultar una experiencia novedosa y educativa. “Te explicamos qué es lo que vas a tomar y te enseñamos a hacer un buen mate”, dice Uriel y agrega: “La propuesta es para curiosos que tengan ganas de vivir esta infusión desde otro lugar. Aprender que la yerba no es solamente la que consumimos todos los días, sino que hay un mundo detrás, lleno de aromas, sabores y distintos tipos”.

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