Hernán Crespo y los colores del Litoral, en la ciudad

El reconocido acordeonista habló con Pulso Noticias antes de su presentación, este domingo en 17 y 71. En una ciclo que homenajea a la región, también cantará Vanina Rivarola y su grupo

Por Facundo Montiel

El Litoral, la fuerza de sus ríos, la geografía surcada por el verde y el marrón. Tierra de sonidos que se hacen música en la voz de su pueblo, guitarras y acordeones que invitan al baile y la nostalgia. Este domingo, cuando el ciclo “El Litoral se hace presente” llegue a Ciudad Vieja (17 y 71, desde las 21), toda esa magia se transformará en ritual de la mano de algunos de sus mejores exponentes. Vanina Rivarola hará de anfitriona junto a su grupo (Natanael Ullón en guitarra, Emiliano Navazo en bajo), para compartir la noche junto al reconocido acordeonista Hernán Crespo.

“Hacemos este ciclo porque una lleva la música de su infancia, de donde se crió. Y nuestra música lleva esa nostalgia de nuestra tierra, de la idiosincracia de su gente”, dijo a Pulso Noticias Vanina, nacida en Concordia, sobre los bordes del río Uruguay. Del otro margen, del Paraná, llegó Natanael, su guitarrista posadeño. Hernán Crespo es de la ciudad de Haedo, Provincia de Buenos Aires. Comparte, sin embargo, la fascinación por una música que ha sabido llevar a países como Francia, Suiza y España. Ahora estará en nuestra ciudad, en formato de cuarteto: Mariano Gómez en violin, Emilio Turco en guitarra, Rafael Delgado en chelo, sumados al acordeón.

Preparando su tercer disco tras el exitoso Puertos, ganador del Premio Gardel al mejor álbum de chamamé 2017, Hernán contó a nuestro medio los secretos de su “mirada cinematográfica” de la región: “Siempre me dijeron que mi música parecía de película, y hay un desarrollo similar, en cuanto a contar una historia, pasando por diferentes climas. Me gusta que cada tema atraviese distintos estados”.

En su búsqueda, Crespo encontró un paralelismo entre el tren que se tomaba todas las mañanas para ir a la facultad, y el río tan propio del litoral. “Hay algo en lo emocional y lo temático que se asimila a las vías del ferrocarril. Para quienes somos de la ciudad, el tren une distintos puntos, pero también separa en dos orillas. Además, hay un mundo propio, un clima y un grupo de gente que pertenece a ese mundo”, dijo el artista. En los vendedores que hace 10 años ofrecen los mismos productos, en los habitués del bar de la estación que despiertan la mañana con un vaso de vino, siempre en el mismo lugar, y en los paisajes que desde la ventanilla mutan permanentemente, él encontró los colores que buscaba para su música. Y la llevó por el mundo.

En su gira europea “casi no había público argentino, y fue muy fuerte ver franceses emocionándose con el chamamé”. Según Crespo, en el viejo continente se siguen sorprendiendo por la naturalidad de nuestro canto. “Están acostumbrados a ver a un tipo tocar muy bien la partitura, todo demasiado prolijo. Nosotros jugamos en el escenario, hay lugar para la improvisación, y podías ver mientras tocabas cómo lo disfrutaban. Les gusta la pasión con que tocamos”, afirmó, contento por la experiencia vivida.

Pero, ¿qué tiene la música litoraleña que tanto atrae? Para el músico, “tiene un abanico muy amplio de emociones para representar, desde lo más emotivo y melancólico, hasta lo más rítmico y furioso. Tiene la libertad para transmitir desde la fiesta y la alegría hasta toda la tristeza que pueda haber en un ser humano”.

 

 

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