Mantener el auto cuesta un 55% más que el año pasado

Los datos surgen de un relevamiento realizado por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda en base a la selección de tres tipos de vehículos característicos de distintos segmentos socioeconómicos

Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda indica que el costo de mantener un vehículo aumentó hasta un 55% en el último año, a causa del aumento sostenido de los precios no sólo en lo referente al valor de los autos, sino a todo lo que involucra la “canasta automotor”.

En base a datos de elaboración propia de la Undav con relevamiento de mercado, donde se seleccionaron tres tipos de vehículo característicos de distintos segmentos socioeconómicos, los resultados arrojaron que el aumento anual promedio en 2018 en el costo de mantener un auto de gama baja fue del 55,8%; uno de gama media, del 49,5%; y uno de gama alta, 47,9%.

En sintonía, el informe ligado a la Carrera de Economía que dirige Santiago Fraschina remarca que “no sólo el valor de las unidades se vio incidido por el proceso inflacionario: todo el conjunto de rubros que hacen al mantenimiento de los vehículos también siguen verificando importantes correcciones de precios en los últimos meses”.

En este sentido, si se analizan diferentes rubros se tienen algunos aumentos muy considerables: el peaje en zonas urbanas llegó a aumentar hasta un 81,8% y el alza en el combustible fue del 78% acumulado anual. Más en línea con la inflación, se tienen incrementos en la VTV del 42,8% y en el estacionamiento, del 33,3%.

Estas subas promedio por encima de la inflación son el reflejo de la caída del poder adquisitivo de los salarios, ya que la cobertura de los sueldos promedio con respecto a la canasta automotor se redujo hasta 29,8% en los últimos dos años. “En contextos de fatigadas finanzas familiares, estos aumentos no hacen más que carcomer los ingresos excedentes después del consumo de productos y servicios de primera necesidad”, subraya el estudio.

Asimismo, como consecuencia de la devaluación, se registraron aumentos de hasta el 20% en vehículos de Volkswagen y Chevrolet y el índice de precios de automóviles subió más de 33% en los primeros dos cuatrimestres de 2018. “En un marco de ajuste generalizado, la producción nacional de automóviles no es ajena a la debacle: en el último trimestre las ventas cayeron un 19,8%”, se afirma.

Al analizar los datos de este año, pese a un buen comienzo en las ventas durante los primeros meses del vigente período, en 2018 se comercian menos de 3 autos de producción nacional por cada 10 vendidos, lo que se traduce en 15,3 puntos menos que el pico de 2015.

En  agosto  pasado  las  ventas  retrocedieron  un 25,2%  (se  vendieron  65.247  unidades); en julio, un 17,4%  y  en junio, 18,2%.  Por  los  buenos  meses  de  comienzo  del  año,  el acumulado de los primeros ocho meses sube un 1,9%, pero las perspectivas no son buenas para lo que resta del año: los diez vehículos más económicos arrancan en los $335.000 y llegan a los $425.000, incrementándose mucho la cantidad de salarios necesaria   para adquirirlos.

Asimismo, el informe señala que “las altas tasas de interés dificultan la financiación, y los créditos UVA, indexados por la inflación, hoy son vistos como un peligro. El sector está preocupado, además, porque con las últimas subas se calcula que el 50% de las personas que tienen un plan de ahorro para acceder   al cero kilómetro tiene dificultades para poder pagar las cuotas en tiempo y forma, que subieron hasta un 30%”.

“Los aumentos de precios en un contexto recesivo, de fuerte caída del salario real y con tasas de interés que se tornan prohibitivas para financiar planes de pago, generaron que los últimos meses muestren fuertes caídas en las ventas al mercado interno. Los patentamientos de agosto cayeron a un ritmo de un 25% interanual”, asegura el documento.

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