En prisión también reflexionan sobre violencia de género

En el marco del programa que lleva adelante el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) junto al Senado de la Provincia para la prevención de episodios de violencia de género, se desarrolló en la Unidad 47 San Martín, la obra de teatro “La Última Vez”, escrita por Mónica Salvador.

Más de 300 privados de libertad, entre mujeres y varones, presenciaron en el Salón de Usos Múltiples la obra que plantea en su puesta en escena la problemática de la violencia de género que afecta actualmente a miles de mujeres argentinas.

Protagonizada por Alejandro Fiore, Mónica Salvador y Bárbara Groppa el mensaje de “La Última Vez” disparó a la reflexión y el llanto de varios de los espectadores.

Mariel, de 32 años, es una de las internas/espectadoras, es de San Martín y cumple una condena por vender drogas en la Unidad 47, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense. Lleva dos años y medio detenida y le faltan 17 meses para recuperar la libertad. Ella fue una de los más de 300 privados de libertad que presenciaron “La Última Vez”, una obra de teatro de fuerte compromiso social, que invitó a la reflexión y a la acción sobre la violencia de género.

“Sentí lo que vi en carne propia. Me sentí identificada en Laura (una de las protagonistas de la obra). Sufrí violencia de género durante diez años”, comentó Mariel.
La obra fue protagonizada por los actores Alejandro Fiore, Mónica Salvador y Bárbara Groppa. El mensaje disparó a la reflexión y el llanto de varios de los espectadores.

Mónica Salvador interpretó a Laura, pero además es la autora de la obra. La actriz sostuvo que “para el lenguaje teatral no hay diferencia entre el profesor y el guardiacárcel, jueces, asistentes y convictos. Lloré durante la obra como ‘Laura’ y después de la obra como ‘Mónica Salvador’. Nos entregaron diplomas de agradecimiento y una alfarería a cada uno, realizada por los internos. Otros nos leyeron sus poesías y otros su música con varios instrumentos y sus voces con emotivas canciones. Hoy fue un verdadero intercambio cultura. Ezequiel me dijo ‘hoy me hicieron sentir libre por que a pesar de estar detrás de las rejas nosotros también somos personas’”.

Fernando, un interno de 21 años oriundo de la localidad de Del Viso, recordó que “el maltrato a las mujeres es algo que pasa. Le ocurrió a mi tía por años y nosotros no nos dábamos cuenta. Por suerte ella se animó a contarlo y se pudo solucionar”.
Y luego agregó: “Esta obra impulsa a que no nos quedemos en silencio. Explica que hay que hacer algo para solucionar las relaciones enfermizas”.

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