“Antes no nos querían pero nos ganamos el puesto”

Daiana Milone, de 29 años, encontró en el fútbol su pasión. Hace once años que se dedica al arbitraje y desde el año pasado dirige en Primera División, pero además lo hace en las categorías del ascenso y en el fútbol femenino. También es asistente internacional: participó del Mundial Sub-17 femenino en Jordania (octubre de 2016). Ahora se prepara estudiando inglés para próximas competencias internacionales y vende ropa por su cuenta para poder hacerle frente a las dificultades económicas que presenta nuestro país.

El último fin de semana Daiana estuvo en el estadio del Bosque como segunda asistente en el partido que sostuvieron Gimnasia y Talleres. Si bien no tuvo inconvenientes con su labor, durante los últimos días se dio a conocer un audio de una transmisión radial de nuestra ciudad en la cual se la analizaba por su pollera o por su físico. Un hecho inmediatamente repudiado. Al respecto, Daiana contó: “Escuché una parte del audio, y la verdad es que si bien no está bueno que lo hagan, uno está acostumbrada a ese tipo de cosas y por ahí no se queda tanto con eso. Lo bueno es que se les marcó el error a esas personas e incluso un grupo de mujeres me llamó para solidarizarse conmigo. Ahora se actúa más rápido”.

Amén de esto, en diálogo con Pulso Noticias la juez asistente contó cómo es eso de ser mujer y árbitro, siendo el fútbol el rincón más machista de nuestro país.

-¿Cómo es tu día a día?

-Entreno todos los días y estudio inglés porque soy árbitro internacional. También vendo ropa para poder juntar algunos pesos más, pero trato de dedicarme de lleno al arbitraje, es mi prioridad. Cada 3 meses volvemos a rendir una prueba de velocidad y resistencia, es necesario pasar la prueba para que te designen partidos. En mi caso siempre la rendí bien. Trato de mantenerme en forma, cuidarme y alimentarme sano.

-Y la preparación para cada partido…

-Para un partido la preparación es desde que te levantas, lo que comes para tener fuerza pero a su vez estar liviana, hidratarse mucho, y ya entrar a la cancha sabiendo que te están mirando y que tenés que dar lo mejor de vos, dejar todo, correr todas y lo más importante ¡acertar! Estar cerca de la jugada para poder acertar. Hay que estar atenta y concentrada, porque en cuanto te desconcentrás un segundo se te puede complicar el partido.

-¿Qué te llevó a dedicarte al arbitraje?

-Pasé varios domingos sentada frente al televisor viendo fútbol, fue el profesionalismo de mi papá lo que me llevó a compartir la misma dedicación y devoción por este deporte. Cuando tenía 16 años lo acompañé a dirigir un Boca – River y al estar en la cancha y verla repleta de gente me gustó mucho la idea de hacer lo mismo que él. Luego fue sólo cuestión de tiempo, mientras terminaba el colegio hacía el curso de árbitro, el cual me fue fácil porque desde chica ya miraba y jugaba al fútbol.

-¿Alguna vez tuviste problemas?

-Los jugadores y cuerpo técnico ya no se sorprenden al ver una mujer árbitro ahora, pero hace 10 años atrás era inimaginable y cuando llegábamos a las canchas todos nos miraban sorprendidos, no querían saber nada y si te llegabas a equivocar en algo ya todos te empezaban a gritar “anda a lavar los platos” entre otras cosas, eso es lo más leve. Ahora todo lo contrario, nos ganamos el puesto, ya nos miran con otros ojos y a muchos les gusta mucho más nuestro arbitraje que el de los hombres, dicen que somos más profesionales y más detallistas que ellos. Últimamente recibimos muchos más halagos que críticas. Me dolió en el partido entre Gimnasia y Talleres que varias mujeres desde atrás del alambrado me gritaban cosas feas, me dolía más porque justamente eran mujeres y ellas saben todo lo que nosotras sufrimos.

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