María Paula Ávila: la mujer que dispara en un mundillo de hombres

La fotógrafa de Pulso Noticias fue seleccionada en la 29ª Muestra Anual de Fotoperiodismo Argentino y fue elegida también para viajar a Bolivia a una residencia auspiciada por la National Geographic. Cómo se hizo de un nombre y de una carrera en un ambiente masculino

Por Ezequiel Franzino

A María Paula Ávila la conocí trabajando en el Diario Hoy. La primera vez que salimos juntos a la calle tuvimos que cubrir unas donaciones que el Batman Solidario iba a entregar en el Hospital de Niños. Al otro día, cuando el artículo salió publicado en la versión papel, no podía creer el trabajo que había logrado: en blanco y negro se veía la silueta del superhéroe local, posando en el fondo de un pasillo lúgubre, con una atmósfera creada que daba la sensación de estar en la mismísima Ciudad Gótica. Desde ese día, cada vez que tenía alguna cobertura, le pedía al jefe de fotografía poder salir con ella. Pero este hombre nefasto – que prefiero no nombrar porque se llama como el hijo del demonio y porque lo es – estaba empecinado con boicotearle la carrera. En cada tema en el que ella podía lucirse, el tipo decidía dejarla en la redacción editando fotos. Al final, a principios de este año, nos echaron a los dos.

En medio de la angustia de haberse quedado sin trabajo y de no saber cómo llegar a fin de mes, hoy le llegó un merecido reconocimiento: desde el próximo 22 de agosto, en el Centro Cultural Islas Malvinas, una foto de Paula formará parte de la 29ª Muestra Anual de Fotoperiodismo Argentino, una exposición en la que a través de 150 imágenes representativas se pretende mostrar los hechos más relevantes de la Argentina durante el 2017. Allí también habrá trabajos de los fotógrafos platenses Santiago Hafford (La Nación), Sebastián Casali (El Día), Dolores Ripoll (El Día) y Eva Cabrera (Télam).

Detrás de la foto seleccionada de Paula hay una historia: la imagen muestra totalmente embarrados a Los Espartanos, un equipo de rugby conformado por presos de la cárcel de San Martín, que para escaparle al encierro juegan partidos contra jueces y fiscales de la nación. Lo que no puede verse en la foto es a ella en un penal de máxima seguridad, teniendo que trabajar durante 20 horas seguidas para que el por entonces su jefe – el hijo del demonio- accediera a darle el permiso para realizar ese registro documental. Ella también tuvo que escaparle al encierro.

Es difícil dedicarse al fotoperiodismo siendo mujer. De hecho, de los 90 fotógrafos que conforman la 29ª Muestra de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra), sólo diez pertenecen al género femenino. “Es un fiel reflejo de cómo es la contratación de los medios. La mayoría de los reporteros gráficos son hombres. A la detención del Pata Medina no me quisieron mandar supuestamente para cuidarme”, dice Paula, que en la actualidad es una de las fotógrafas de Pulso Noticias.

Más allá de todas las vicisitudes, en cada marcha, en cada injusticia que suceda en La Plata y en cada barrio donde pocos se animan a meterse, ahí está ella: siempre con un cigarrillo en la boca, con un bolso tipo arnés colgado en la cintura donde parece que llevara municiones, y con cara de rea. Por fuera parece un roble, y tal vez sea la personalidad que haya tenido que forjar en un ambiente hostil y machista. Sin embargo, la sensibilidad que esconde emerge en cada uno de sus trabajos. Generalmente en forma de retrato, su mirada busca rescatar la dignidad de personajes desprotegidos u olvidados, reflejando la tristeza o la desesperación de Marta Ramallo, de Sergio Maldonado, de los trabajadores del Astillero Río Santiago, de comunidades de pueblos originarios, menonitas, bolivianos y tantos otros más.

Con un talento que brota de manera natural, esta artista de 28 años dice que a la hora de sacar una foto “trato de buscar una historia y me encanta meterme en los barrios” y agrega: “Mi hermana se acuerda de la ropa que usaba en 1985 y yo no sé la fecha de cumpleaños de mi mamá. Pero me acuerdo de todas las fotos que saqué y funcionan como mi memoria visual”.

Así es que recuerda la cobertura que hizo de la marcha contra la Reforma Previsional, donde volaron balas y piedras, la vez que fue a cubrir un robo en Arturo Seguí y tuvo que salir escoltada por un auto particular para que no la matasen, y del día en que una vieja quiso sopapearla por haberla retratado sin su permiso.

Si la ayudan económicamente, también quedará en su retina la experiencia de la Residencia Fotográfica que se llevará a cabo en septiembre en Bolivia, auspiciada por National Geographic, a la que fue invitada junto a otros tres fotógrafos del país. Para poder participar necesita alrededor de 35.000 pesos entre alojamientos, comida y honorarios de los docentes. Aquellos que estén interesados en colaborar, pueden contactarse con ella a través de su Facebook: /mariapaulaavila.

Algunas de sus mejores producciones:

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