Una ducha reparadora en Villa Alba

Un grupo de profesionales conformó una cooperativa en la que confeccionarán calefones solares junto a jóvenes que, desde su infancia, vieron vulnerados sus derechos

En Villa Alba falta de todo, pero sobran ganas. En pleno corazón del barrio, en calle 609 y 122, dentro del predio “El Delfín Azul”, los Cuidadores de la Casa Común llevan adelante un proyecto ideado para la formación y generación de trabajo de jóvenes postergados. Allí nació la idea de brindar cursos de capacitación para la producción de calefones solares, devenida en un proyecto mucho más ambicioso: desde la semana que viene funcionarán como una cooperativa de trabajo, que empleará a una decena de muchachos. Muchachos a los que desde su primera infancia no sólo les faltó el agua caliente, sino también el acceso a la educación, a la salud, y a una vida digna.

Surgido gracias al empuje de dos referentes históricas del barrio, Clara Vernet y Martita Arriola, sumado a la voluntad y a los conocimientos del arquitecto Gustavo San Juan, y de un plomero y de un comunicador social, el proyecto está inspirado en la Encíclica Laudato si’ del Papa Francisco, basado en los pilares de las energías renovables, el reciclado y el cuidado del medioambiente. Más allá de este anclaje religioso, uno de los educadores de los Cuidadores de la Casa Común, Exequiel Cáceres, aseguró a Pulso Noticias que “no hay ninguna bajada de línea de la iglesia. Tiene una mirada social, con el foco puesto en pibes en situación de vulnerabilidad, para que ellos puedan tener un trabajo digno. La idea es que pronto podamos salir a vender este producto”, y agregó: “Los chicos hacen el curso de capacitación y después nosotros los invitamos a que se sumen y se apropien del proyecto”.   

El producto, rudimentario pero eficaz, puede calentar hasta 80 litros de agua y está pensado para personas que no tengan acceso a una red de gas natural, como una alternativa de ahorro por el precio actual de la garrafa, y como una posibilidad para ser más amigables con el medioambiente. Pese a que todavía no está determinado el precio final, estiman que cada calefón rondará los $9.000, muy por debajo de los $17.000 que cuestan los que llegan desde China. “Más allá de que los nuestros sean más económicos, la idea no es competir con los industrializados. Los hacemos todo muy a pulmón, golpeando distintas puertas. La semana que viene tenemos reunión con una empresa de caños para ver si podemos seguir abaratando costos”, explicó Exequiel Cáceres.

Motivados con este sueño devenido en realidad, la semana que viene la cooperativa abrirá su taller en calle 10 entre 59 y 60. Allí instalarán uno de los calefones solares para que las personas interesadas puedan ir a testear el producto.

Como antesala a lo que será esta fecha, en la Casita del Padre Mujica, ubicada también el predio de cuatro hectáreas del Delfín Azul, hoy instalaron con éxito el primer calefón. Consultado sobre los motivos que lo llevaron a involucrarse en esta idea que pretende darle una vida mejor a los pibes, Exequiel dijo “siempre trabajé con lo social, vengo del interior, de una familia humilde con seis hermanos. Vengo de un barrio que se llama Solidaridad”.  

 

 

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