Cambiemos, un gobierno marcado por el machismo en suelo bonaerense

El gabinete de María Eugenia Vidal no tiene a ninguna mujer en puestos de relevancia, ocurriendo lo mismo en el Poder Legislativo. La debacle de una agenda de género que brilla por su ausencia en territorio provincial

El debate por la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo que tuvo un traspié en la madrugada del jueves 8 en el Senado de la Nación puso en el tapete de la discusión pública la ausencia por parte del Gobierno nacional de una agenda de género que dé respuestas al reclamo de una sociedad ávida de nuevos derechos.

La revolución por la igualdad viene dominando el escenario político argentino en el siglo XXI, habiéndose producido en los últimos años avances gigantescos en brindar más derechos a los ciudadanos. Desde el Matrimonio Igualitario a la Ley de Identidad de Género, pasando por la Educación Sexual Integral y la disposición igualitaria de las licencias laborales que incorporan situaciones de violencia de género, se ha marcado un rumbo en el cual muchas veces ciertos sectores buscan retroceder, pero que ante la contundencia de las movilizaciones populares se han podido establecer.

Un caso singular se vive en la Provincia de Buenos Aires, gobernada por María Eugenia Vidal, donde salvo la mandataria provincial, los cargos de mayor relevancia son comandados por hombres, relegando a las mujeres a un oscuro segundo plano, en puestos menores, lo que evidencia el machismo explícito que emana la gestión de Cambiemos en suelo bonaerense.

Si se mira el Ejecutivo en la Provincia, puede observarse que la presencia masculina ocupa todos los lugares de preponderancia. Federico Salvai (Jefe de Gabinete), Joaquín de la Torre (Ministro de Gobierno), Hernán Lacunza (Economía), Cristian Ritondo (Seguridad), Roberto Gigante (Infraestructura), Gustavo Ferrari (Justicia), Santiago López Medrano (Desarrollo Social), Andrés Scarsi (Salud), Federico Suárez (Asuntos Públicos), Leonardo Sarquís (Agroindustria), Marcelo Villegas (Trabajo), Javier Tizado (Producción), Jorge Elustondo (Ciencia), Gabriel Sánchez Zinny (Educación), y Alejandro Gómez (Gestión Cultural).

A eso se le suman Secretarías y cargos al mando de hombres, como el caso de Fabián Perechodnik (Secretaría General), Mariano Mohadeb (Medios), Santiago Cantón (Derechos Humanos), Patricio Ilari (Asesoría General de Gobierno), Marcos Rospide (Escribanía General de Gobierno), Pablo Di Liscia (IOMA), Hugo Petrone (Cucaiba), Matías Lanusse (Instituto Provincial de Loterías y Casinos), Rodrigo Perlender (OPDS), Christian Gribaudo (IPS), Gabriel Curto (Ente Administrador del Astillero Río Santiago), Pablo Romanazzi (CIC), entre otros, muestran el machismo imperante en el gobierno provincial.

Sólo algunos cargos menores han sido cubiertos por manos femeninas, como son los casos de Agustina Ayllon (Instituto Provincial de Género y Diversidad Sexual). Milagros Maylin (Organismo Provincial de Integración Social y Urbana), Martina Pikielny (Subsecretaría de Turismo), María Pilar Molina (Organismo Provincial de la Niñez y la Adolescencia), y Mishkila Rojas (Consejo Provincial de Asuntos Indígenas) son de las pocas mujeres que tienen puestos de mínima relevancia en el organigrama provincial.

Lo mismo sucede en el plano legislativo, donde en el Senado provincial el titular del bloque de Cambiemos es Roberto Costa y sólo 11 de los 29 legisladores son mujeres. Idéntica situación e vive en la Cámara baja, donde su presidente es el macrista Manuel Mosca, el titular del bloque es Maximiliano Abad, y sólo 17 de 44 diputados son del género femenino, una diferencia que hace elocuente el machismo oficial.

A la luz de una realidad incontrastable, emergen claramente las desigualdades de género, y en suelo bonaerense eso parece más visible que en otros territorios. A pesar de que las luchas de las mujeres son cada vez más masivas y las demandas feministas cobran mayor consenso social, las discrepancias se profundizan en materia económica y laboral.

Como si fuera poco, a esta grave situación de desigualdad se suma la que sufre la población trans, que no accede a empleo ni políticas sociales, ya que el Estado provincial no cubre los cupos con personas trans como establecen las normativas dictadas en los últimos años, lo que hace que terminen teniendo como una de sus pocas opciones de vida la prostitución y concluyan en la marginación.

La discusión por la legalización del aborto dejó al descubierto una situación que va mucho más allá: la falta de políticas públicas por parte del Estado nacional y los territorios provinciales. Hay movilizaciones, hay discusión en las calles, pero no hay políticas públicas que empoderen a las mujeres con cargos en el Estado. En esta materia, la Provincia de Buenos Aires lleva la delantera en un ranking de invisibilidad de la lucha de las mujeres por más igualdad y derechos.

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