Tensión y desidia al interior del PAMI La Plata

A los ajustes y recortes presupuestarios en la sede regional del organismo público, se le suman problemas gremiales que amenazan la atención a los afiliados. El cuidado de los adultos mayores en riesgo

Por Rafael Tossi

Desde su nacimiento en 1971, el Programa de Atención Médica Integral (PAMI) se encuentra sumergido en una crisis interminable que parece no detenerse con el correr del tiempo. Hoy, la mayor obra social de Latinoamérica sufre un estado de desidia muy grande, que puede verse con claridad en las 700 delegaciones que el organismo tiene distribuidas a lo largo y ancho de la Argentina.

Una situación particular se vive con la Unidad de Gestión Local (UGL) de La Plata, ubicada en calle 7 entre 35 y 36, donde la atención a los afiliados ha disminuido sustancialmente, sumergiendo la actividad diaria en un caos. Como ya hemos venido reflejando en Pulso Noticias, el cuidado de los mayores de la región se encuentra en riesgo, sin que las autoridades hagan algo para mejorar una prestación que deja a los jubilados en el más absoluto de los desamparos.

El achicamiento en los gastos del Estado dispuesto por el gobierno de Mauricio Macri tras el acuerdo conseguido con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lleva a que diferentes organismos públicos hayan tenido que recortar sus presupuestos al extremo, entre ellos el PAMI, lo que ha despertado una ola de críticas por parte de los abuelos por el mal servicio que se presta desde el Instituto.

En el PAMI La Plata se han incrementado en las últimas semanas las denuncias por faltante de remedios oncológicos, prótesis, anteojos, sillas de ruedas y elementos ortopédicos, así como también las tardanzas y los retrasos en turnos, recetas y trámites esenciales para internaciones. Esa mala atención se agravó la semana pasada cuando la sede se inundó en su planta baja y entrada a raíz de un desborde cloacal, lo que impidió prestar servicios al público durante más de 36 horas, teniendo que hacerse cargo los propios empleados con sus escasos recursos de la solución al problema, ya que las autoridades nada dieron para poner fin al inconveniente.

A todo esto se le suma el estado de tensión existente hoy con los trabajadores que cumplen funciones en la delegación platense, que sufren a diario el destrato por parte de las autoridades. Eso puede verse con la paritaria al 13% en tres cuotas firmada por el gobierno con la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), Unión de Trabajadores del Instituto (UTI) y la Asociación de Profesionales de Programa de Atención Médica Integral (Appamia), los tres gremios autorizados a negociar paritarias, que han abierto una brecha insalvable entre los trabajadores con los gremios y los funcionarios.

Una gran cantidad de trabajadores afiliados al Sindicato Único de Trabajadores y Empleados de Pami (Sutepa) han venido solicitando que esta negociación paritaria se revea producto de que en los primeros seis meses ya hubo una inflación de más del 16% y con un pronóstico anual de más del 30%, lo que hace que sea imposible subsistir con un salario que por lo menos perdería 17 puntos porcentuales en lo que va del año.

Esta tirantez ha llevado a que la atención a los afiliados se haya resentido con gran fuerza, con turnos que se demoran por más de 12 meses en casos específicos y que obliga a los jubilados a realizar innumerable cantidad de trámites para conseguir un simple remedio o una receta para un médico, lo que hace que los gritos y los reparos estén a la orden del día en la sede de nuestra ciudad.

Esto ha llevado a que a fines del mes de julio se haya llevado adelante un ruidazo organizado por Sutepa y afiliados que sufren las desatenciones por parte del organismo a diario, teniendo hasta el momento como única respuesta por parte de las autoridades, un silencio de radio que lo único que hace es poner en riesgo la salud de miles de adultos mayores que tienen a la obra social como única arma para hacer frente a sus problemas médicos.

Vale recordar que hace unas semanas atrás desde este medio pusimos en evidencia la subejecución presupuestaria dispuesta por el organismo en su sede platense a lo largo del primer semestre de 2018, donde en este lapso de tiempo se ha dispuesto el gasto del 35% del presupuesto total de $22.540.000 destinado por la conducción nacional que lleva adelante Sergio Cassinotti, demostrando la poca preponderancia que le dan las autoridades al cuidado de los más viejos.

La inocultable crisis que viven los jubilados por la falta de prestaciones por parte del instituto está más latente que nunca, y la situación del PAMI La Plata es una muestra más de la descomposición de un organismo que supo ser ejemplo en toda Latinoamérica. Lo dramático, es que en el medio de todo esto están los jubilados, que acuden indefensos a este accionar pagando con sus propias vidas la desidia oficial.

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