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sábado 26-11-2022

Hace 2 años comenzaba el Juicio Brigadas

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El segundo aniversario del juicio por crímenes de lesa humanidad en los Pozos de Banfield, Quilmes y Lanús, nos resulta una buena “excusa” para repasar algunos momentos, demasiado pocos, del juicio que continúa todos los martes y se puede ver en vivo a través de la cobertura de La Retaguardia y Pulso Noticias

Hace dos años, el 27 de octubre de 2020, cuando empezó el Juicio unificado por los crímenes cometidos en los centros clandestinos de las Brigadas de la Bonaerense en Banfield, Quilmes y Lanús (con asiento en Avellaneda), Miguel Ángel Ferreyro, Miguel Osvaldo Etchecolatz y Emilio Herrero Anzorena, tres de los imputados, estaban vivos. Murieron sin escuchar la sentencia, uno en la cárcel y los otros dos en su casa. 


De los 18 imputados que tiene el juicio, sólo uno está detenido en la cárcel: Jorge Héctor Di Pasquale, en la unidad 34 de Campo de Mayo. El resto, Roberto Armando Balmaceda, Enrique Augusto Barre, Jorge Antonio Bergés, Alberto Julio Candioti, Eduardo Samuel De Lio, Guillermo Alberto Dominguez Matheu, Carlos Gustavo Fontana, Carlos Del Señor Hidalgo Garzón, Federico Antonio Minicucci, Raúl Carlos Rodríguez, Carlos María Romero Pavón, Jaime Lamont Smart, Juan Miguel Wolk tienen prisión domiciliaria en sus casas por otras condenas. Nunca son parte de las audiencias. A veces vemos las camaritas de Barre o Domínguez Matheu desde la virtualidad. Vaya uno a saber qué estarán haciendo mientras escuchan los desgarradores relatos de sus víctimas y familiares. En una época estaba Wolk en las audiencias. Se ve que luego se aburrió. 

Los imputados eran parte de la Policía de la Provincia de Buenos Aires durante la dictadura, formaban parte del Destacamento 101 de Inteligencia del Ejército o, como en el caso de Smart, fue parte del Ejecutivo de la provincia como Ministro de Gobierno. 

El 10 de noviembre y después de las audiencias que tomaron indagatorias a los imputados, comenzaron los testimonios. Adriana Calvo y Cristina Gioglio rompieron el hielo. Sus voces fueron las primeras que se escucharon en la tercera audiencia, cuando se exhibieron sus testimonios. Además de sumergirnos de lleno en los pozos, los videos hicieron notar sus ausencias. El testimonio de Adriana fue de cuando declaró en el juicio contra Miguel Etchecolatz en 2006; Calvo murió en 2010. El testimonio de Cristina fue el de su declaración en 2011, en el juicio del Circuito Camps; Cristina falleció el 16 de enero de 2020, ocho meses antes de que comience el juicio. También pudimos volver a ver a Nilda Eloy, a Alcides Chiesa, a Chicha Mariani y a Luis Velazco Blake. El caso de Nilda también es especial: la tarea de reconstrucción acerca de lo que había pasado, que asumió hasta el último día de su vida, la llevó a ser en muchos casos quien buscó a otras personas sobrevivientes. Es la que unió hilos, tejió redes de memoria, y entregó verdad desde su hablar pausado.

Brigadas, como decidimos nombrarlo, es un megajuicio: hay 442 víctimas, 468 testigos, tres centros clandestinos de detención, tortura y exterminio y una clara articulación con Uruguay y el resto del país. Recién este año, el 3 de mayo, pudimos volver a la sala de audiencias de manera presencial, en el TOF 1  de La Plata, en 8 y 50. Ahora, las audiencias alternan entre presencialidad y virtualidad, dependiendo del pedido de quienes dan testimonio, la disponibilidad del tribunal y las subrogancias. 

Durante estos dos años de audiencias casi ininterrumpidas durante todas las mañanas de los martes, pasaron muchas cosas. 

Hijos e Hijas 

La generación de hijos e hijas vienen construyendo espacio propio en el movimiento de derechos humanos desde los impunes noventa. De aquella primera organización a esta etapa etaria que los tiene en muchos casos criando a sus propios hijos e hijas, sus testimonios se han ido modificando. Lo que antes se construía con papá y mamá como sujetos, en tanto desaparecidos/as, ahora también se edifica desde los propios padecimientos. Como un mazazo, Raquel Camps recorrió su historia en 30 minutos de un testimonio demoledor. Teresa, Martina y Santiago Laborde, hijas e hijo de Adriana Calvo, dejaron una audiencia conmovedora y tan contundente como aquel primer testimonio de sobreviviente que Calvo supo dar en el Juicio a las Juntas, y que el recorte cinematográfico ha puesto en escena masiva. Y así, en un debate oral que lleva 85 audiencias es más lo que invitamos a ver, que lo que podamos destacar en estas líneas.

12 mil personas todavía no encontraron a sus familiares

Fernando García estuvo detenido en el Pozo de Quilmes desde mayo de 1977 y declaró en la audiencia 55. Mientras fumaba sin parar, entre su relato apareció el nombre de una persona que nunca había sido escuchado con anterioridad en este juicio. García contó que compartió cautiverio Carlos Eduardo Garak, a quien le decían El Largo. Y que se enteró de que la esposa de El Largo estaba ahí y era hija de un coronel. En reconstrucción con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), supo que la compañera de El Largo se llamaba Beatriz Alicia Lenain y estaba embarazada

La declaración de García aportó un dato sustancial para que la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) cruce perfiles genéticos con los de la familia de Beatriz y empezar así una nueva búsqueda de un nieto o nieta apropiado por la dictadura, que no estaba denunciado ante Abuelas de Plaza de Mayo. Emanuel Lovelli, abogado de Abuelas, solicitó al tribunal que se informe a la CONADI para que se certifique si la familia de Lenain dejó muestras en el Banco Nacional de Datos Genéticos. Lovelli explicó que hay 12 mil personas que se acercaron en algún momento a cotejar su muestras de ADN y no encontraron a sus familiares. El nieto o nieta que nació en el cautiverio podría ser una de las 12 mil personas que se acercaron a cotejar su muestra de ADN y cuyo resultado ha sido negativo. 

Beatriz tenía una hija de poco más de un año cuando la secuestraron junto a su compañero, y ya se acercó al EAAF a dejar su muestra genética para poder identificar a una posible hermana o hermano. Beatriz era trabajadora del estado, militante peronista y vivía en Lanús. Cuando la secuestraron tenía 27 años. 

El sobrino de Santucho busca a su hermana/o

A Miguel Santucho le dicen «Tano». Declaró en un juicio por primera vez en la audiencia 31. Sigue el camino que marcó su abuela, Nélida Gómez de Navajas: quiere encontrar a su hermano o hermana nacida en cautiverio y que aún desconoce su verdadera identidad. 

Julio César Santucho y Cristina Silvia Navajas se casaron en 1971 y tuvieron a su primer hijo, Camilo. En octubre de 1975 nació Miguel. En el momento de su secuestro y desaparición, Cristina estaba embarazada de su tercer hijo o hija. Ese bebé es hoy una de las 400 personas que aún no conoce su verdadera identidad. Según la reconstrucción y los cálculos, el hermano o hermana de Miguel nació en Banfield en febrero de 1977. El 25 de abril de ese año sacaron a Cristina de Banfield y aún sigue desaparecida. 

Las responsabilidades empresariales

Durante las primeras audiencias, Alejandrina Barry, legisladora nacional por el FIT-Unidad, se enteró que Laura Franchi, que declaró en la audiencia 12, la amamantó durante el cautiverio de su madre. Fue Franchi quien cuidó y amamantó a Alejandrina después de su nacimiento en el penal de Olmos durante el cautiverio de su mamá, Susana Mata, que estaba debilitada por los maltratos permanentes. Años después, en la caída final de Susana ya durante la dictadura,. 

Barry siguió con atención el juicio a través de las transmisiones en vivo de La Retaguardia y Pulso Noticias. “Lo que pude decir, incluso con fechas que no eran exactas, fue por estos testimonios que aparecen en el juicio. Durante todos estos años de mi vida yo no los conocía. A Laura Franchi no la conocía, no sabía que me había dado de amamantar. Había tenido contacto con otras presas. Viajé a provincias donde ellas vivían para que me contaran la situación que habían pasado con mi mamá. Del testimonio de Laura Franchi y de Lucía Deón sobre mi papá me enteré en este juicio. Ella —Franchi— estaba al lado de la cama de mi mamá. Me contó detalles más profundos que yo no conocía. He hablado con muchas detenidas que habían estado con mi mamá en Olmos, pero de Laura particularmente que me había dado de amamantar, no lo sabía”, dijo Barry durante uno de los postaudiencias. 

Franchi dio testimonio en enero de 2021, dos meses antes que declarara Barry. Allí relató que Alejandrina nació con muy poco peso, entre 1,5 y 1,7 kilos, y que era “un bebé extraordinariamente bello”. Ella había parido a su segunda hija, Silvina Stirnemann, también durante el cautiverio y tuvo la posibilidad de alimentar a las dos niñas. “Fue una situación muy difícil para la mamá, que estaba muy frágil”, dijo en aquel momento sobre Susana Mata. 

Los medios de comunicación que respondían a la dictadura cívico-militar-eclesiástica fraguaron una noticia en la que Alejandrina Barry había sido abandonada por sus padres, cuando en realidad ellos habían sido secuestrados y estaban desaparecidos. Susana Mata y Juan Alejandro Barry fueron asesinados en Uruguay por fuerzas conjuntas de la Marina en uno de los tantos operativos del Plan Cóndor. Medios de la Editorial Atlántida —las revistas Gente, Somos y Para Ti- publicaron falsas noticias que mostraban a una niña sola y abandonada por sus “padres terroristas”. Bajo el título «Los hijos del Terror» inventaron una historia en la que la mamá de Alejandrina se había suicidado frente a ella y su padre había sido abatido en un enfrentamiento. La Revista Gente estaba dirigida por un tal Samuel Gelblung, Alias Chiche. Esta semana de 2022, Gelblung recibió el Martín Fierro de Oro por su trayectoria. Nunca explicó su rol durante la dictadura. No solo él, nadie en el periodismo ha revisado su tarea en aquella época. Algunos pocos que lo hicieron, en realidad fue más por lo que callaron que por lo que publicaron. Las fake news no son un invento de este siglo.

A raíz de todo esto, muchos años después, Barry inició acciones legales contra la editorial y es querellante en el juicio en su contra, aunque sin buenos resultados hasta ahora: “La causa está totalmente paralizada. No hay un solo imputado. Hemos presentado una infinidad de pruebas. Estuvimos años investigando cómo fue, cómo se hizo ese operativo y demostramos que habían sido los marinos de la ESMA en común con la Editorial Atlántida. El libro de Miguel Bonasso —»Lo que no dije en Recuerdos de la muerte»— lo dice claramente, una operación al estilo (Joseph) Goebbels. Se trataron de operaciones de acción psicológica para generar terror en la población y legitimar la represión. Los responsables siguen estando en los medios, no es que se fueron a su casa. Chiche Gelblung es uno de ellos. Cuando yo hablo del poder de los civiles, lo hago por el pasado, pero también por el presente, por el poder que siguen teniendo hoy en día”, denunció la legisladora.

Por último, Barry hizo un análisis de su testimonio, que le dejó sensanciones encontradas por la gran labor de sobrevivientes y familiares de las víctimas del Terrorismo de Estado y por el rol ausente del Estado y la Justicia para llegar a la verdad de estos hechos: “Nada se hubiera podido conseguir sin el testimonio de los y las sobrevivientes. Por otro lado, me da bronca tener que testimoniar una y otra vez, pasando por momentos muy dolorosos, describiendo cosas que quizá muchos tienen ganas de olvidarse. El Estado tiene las pruebas de la represión. Llegamos hasta acá con lo que pudimos reconstruir, pero todo lo que falta no se puede lograr sin la apertura íntegra de esos archivos”, pidió finalmente.

Nestor Busso reconoció a su captor por televisión

Al ex presidente de FARCO, el Foro Argentino de Radios Comunitarias, lo secuestraron dos veces durante la dictadura y cuando lo liberaron alguien le dijo: “vos colaborás con la subversión. Nosotros defendemos la patria y el honor”. 21 años después, reconoció su voz en Hora Clave, el programa de Mariano Grondona: era Miguel Osvaldo Etchecolatz. Grondona había invitado al excomisario que luego sería un coleccionista de perpetuas para promocionar su libro «La otra campana del Nunca Más» a su programa de televisión. Esa noche, también estuvo Alfredo Bravo, militante, fundador de la CTERA, maestro y ex detenido-desaparecido, quien había pasado por las torturas del excomisario bonaerense. Los 3 minutos de tenso cruce quedaron en la historia del periodismo nefasto.

“Ese señor, que era el jefe, se sentó y me dio ese sermón. Yo reconozco la voz años después, ya vuelto del exilio, en un programa de televisión: es la voz de Etchecolatz, su forma de hablar. No lo vi por las vendas, pero les aseguro que se agudiza mucho el sentido auditivo, estoy convencido de que era él quien me empujó del auto”, dijo Busso luego de una hora y media donde contó contexto y detalles sobre los dos secuestros que vivió en agosto, septiembre y octubre del ‘76, la noche que fue liberado en 7 y 50 tras 50 días de cautiverio. “Él era quien daba las órdenes”, agregó respecto a ese último día acostado en la parte de atrás de un auto, boca abajo con los ojos vendados, manos esposadas. 

En las últimas audiencias del 2020 declararon Horacio Verbitsky (Responsabilidad empresarial y Caso SAIAR) y Bruno Nápoli (Empresarios y financistas secuestrados. Los archivos de la Comisión Nacional de Valores). Los hermanos Iaccarino se extendieron en una jornada presencial para dar cuenta de las torturas y el robo patrimonial que sufrieron. Ya Lidia Papaleo también había aportado datos en ese sentido: su propio secuestro y toda la trama de robos al Grupo Graiver, que incluyó la “compra” de Clarín y La Nación de la mayoría accionaria de Papel Prensa. En las primeras audiencias, la testiga de contexto Victoria Basualdo contribuyó a enmarcar la represión a trabajadores/as industriales.

Visitas oculares

En unas semanas, el 15 de noviembre de este año, tendremos la segunda visita ocular en el marco de este juicio y será en el Centro Clandestino de Banfield. El año pasado fue el turno de El Infierno, el centro clandestino que correspondía a la Brigada de Investigaciones de Lanús de la Policía bonaerense, que en realidad queda en Avellaneda y hoy es un Espacio de Memoria. . 

Las personas travesti-trans

Desde que arrancó el juicio, muchas personas estamos esperando un testimonio particular: la voz de Valeria del Mar Ramírez, trabajadora sexual y la primera travesti trans que es querellante en un juicio de lesa humanidad. 

Este juicio está dando pasos históricos en torno a la comunidad travesti trans ya que, a raíz de la investigación de la fiscalía, este año, el juez federal Ernesto Kreplak procesó a Jaime Smart, Miguel Osvaldo Etchecolatz, Jorge Antonio Bergés, Roberto Balmaceda, Alberto Candioti, Carlos María Romero Pavón, Juan Miguel Wolk, Héctor Di Pasquale y Luis Horacio Castillo por perseguir, detener y torturar a ocho personas travestis trans en el Pozo de Banfield entre 1976 y 1983. 

El martes pasado declaró Lucila Edelman, médica psiquiatra y psicoanalista, que es miembro del Equipo Argentino de Trabajo e Investigación Psicosocial (EATIP). Ella integró el equipo de Asistencia Psicológica de Madres de Plaza de Mayo durante la dictadura y es coautora de varios libros, entre ellos Efectos psicológicos de la represión política y analizó las consecuencias psicológicas de los delitos sexuales y violaciones a las personas que estuvieron detenidas desaparecidas en los Centros Clandestinos de Detención y a sus hijos e hijas, a lo largo del tiempo. 

Traficante de stikers. Julia no se acuerda cuando decidió convertirse en periodista, pero a los 11 años escribió un cuento: un fideo de barrio armaba una revolución en la alacena para no morir en la olla. Ella cree que ahí empezó todo, y puede que tenga razón. Nació en Bahía Blanca, una ciudad donde hay demasiado viento, Fuerzas Armadas y un diario impune.
En 2012 recibió un llamado: al día siguiente se fue a Paraguay a cubrir el golpe de Estado a Fernando Lugo. Volvió dos meses después, hincha de Cerro Porteño y hablando en guaraní. Trabajó en varios medios de La Plata y Buenos Aires cubriendo géneros, justicia y derechos humanos. Es docente de Herramientas digitales en ETER y dio clases en la UNLP y en la UNLZ.
Tiene una app para todo, es fundamentalista del excel e intenta entender de qué va el periodismo en esta era transmedia.

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